He examinado con detenimiento los datos de fletes marítimos que Reuters ha publicado este lunes 1 de junio, y la conclusión es clara: Venezuela ha alcanzado en mayo un récord de exportaciones petroleras, con 1,25 millones de barriles diarios. No se veía una cifra así desde antes de las sanciones energéticas que Washington impuso en 2019. El crecimiento interanual de las exportaciones, del 61%, refleja un cambio de fondo en el mapa comercial del crudo venezolano.
El repunte, que comenzó tras la llegada al poder del gobierno interino de Delcy Rodríguez y la consiguiente relajación de las restricciones estadounidenses, se ha traducido en 67 cargamentos en mayo. Sin embargo, el ritmo intermensual apenas superó el 0,7%, síntoma de que el crecimiento se está estabilizando tras el fuerte arranque de año.
Un salto del 61% interanual: las cifras de mayo
Los 1,25 millones de barriles diarios de mayo suponen el mayor volumen desde que las sanciones energéticas entraron en vigor. En términos prácticos, Venezuela vende ahora casi el doble de petróleo que hace un año. Para entender quién se está beneficiando de esta reactivación, basta con mirar los destinos de esos barriles:
- Estados Unidos recibió 558.000 barriles diarios, lo que le convierte en el principal cliente del crudo venezolano.
- India importó 427.000 barriles diarios, y la refinería Reliance Industries se consolidó como uno de los mayores compradores, adquiriendo cargamentos tanto de PDVSA como de intermediarios internacionales.
- Europa adquirió 169.000 barriles diarios, un retorno significativo a un mercado que parecía vedado.
Además, las exportaciones a terminales del Caribe para almacenamiento cayeron de 187.000 barriles diarios en abril a 58.000 en mayo, un indicio de que la demanda directa de refinerías está absorbiendo más crudo pesado y combustible residual, en lugar de acumularse en depósitos. Venezuela despachó también 288.000 toneladas métricas de productos petroquímicos, aunque por debajo de las 359.000 de abril. Y para poder exportar su crudo extrapesado del Orinoco, el país importó unos 93.000 barriles diarios de nafta pesada.
“Venezuela sigue liderando la capacidad energética no sólo en la región suramericana sino a nivel global, ya que cuenta con las mayores reservas de petróleo y gas en el mundo. Las nuevas licencias emitidas sobre el Banco Central de Venezuela mitigan el riesgo previo y abren la puerta a una serie de herramientas financieras que mejoran las condiciones de comercio, como cartas de crédito, garantías bancarias, financiamiento de corto plazo y mecanismos de cobertura cambiaria.” — Cámara Colombo Venezolana, comunicado recogido por El Colombiano
🔍 Análisis: quién mueve el petróleo y por qué importa
Lo que más me ha llamado la atención al analizar los datos no es solo el volumen, sino el cambio de manos que está experimentando el crudo venezolano. Chevron, el socio histórico de PDVSA, redujo sus exportaciones de 308.000 barriles diarios en abril a 269.000 en mayo. Mientras, los grandes traders globales, Vitol y Trafigura, aceleraron: pasaron de 691.000 a 787.000 barriles diarios. Son estas firmas las que ahora llevan el grueso del crudo venezolano a los mercados internacionales, una muestra de cómo el alivio de las sanciones ha redibujado el mapa comercial.
El gobierno de Delcy Rodríguez ha conseguido que las empresas extranjeras amplíen sus proyectos, y el Ministerio de Petróleo proyecta alcanzar 1,37 millones de barriles diarios a finales de 2026, un 22% más que al cierre de 2025. Sin embargo, la economía venezolana ofrece señales mixtas: en el primer trimestre de 2026, el PIB petrolero cayó un 2,12% pese al mayor volumen exportador, y el crecimiento total se desaceleró al 2,51%. La paradoja apunta a cuellos de botella en producción o a precios de venta que no acaban de reflejar el aumento de los flujos.
🌍 El impacto en España y Europa
Para España, este renacer exportador venezolano tiene un efecto más indirecto que directo. Venezuela no es un proveedor energético de primer orden para nuestro país, que depende sobre todo de Nigeria, México o Arabia Saudí. Pero como miembro de la OPEP, Venezuela contribuye a la oferta global. Un aumento sostenido de 250.000-300.000 barriles diarios en el mercado —la diferencia entre el volumen actual y el promedio de años anteriores— ejerce presión a la baja sobre el Brent. Y cada dólar que cede el barril se traduce en un ligero alivio en el surtidor español. Además, el Euríbor, tan sensible a las tensiones inflacionistas, podría encontrar un respiro adicional si la moderación del crudo se traslada a los índices de precios europeos. Las empresas españolas con intereses en América Latina también seguirán con atención la normalización venezolana: una mayor actividad petrolera abre oportunidades para ingenierías, consultorías y firmas de servicios que llevan años esperando el momento de regresar.





