Sudáfrica supera un año sin apagones gracias a 7,5 GW de solar fotovoltaica en tejados

La generación distribuida ha permitido eliminar los cortes programados, aunque el mayor coste de mantener las viejas centrales de carbón sigue repercutiendo en la tarifa. El regulador prepara una reforma del mercado mayorista que genera debate sobre el proteccionismo a los activo

Eskom ha completado el primer año sin apagones desde 2018 gracias a más de 7,5 GW de solar fotovoltaica en tejados, que han reducido el consumo de diésel un 84% y aliviado la presión sobre el sistema. La generación distribuida, junto a una mejora de la disponibilidad de la flota de carbón, ha permitido encadenar 365 días sin cortes programados, un hito que la compañía estatal celebró el pasado 15 de mayo. Pero el alivio no es gratis: el coste de mantener vivas las centrales más antiguas se sigue trasladando a la tarifa, mientras el regulador prepara una reforma del mercado mayorista que reaviva el debate sobre la protección de los activos contaminantes.

Un año sin loadshedding: el dato que marca el antes y el después

Sudáfrica no había conocido un suministro eléctrico ininterrumpido durante un año natural completo desde septiembre de 2018. El loadshedding —los cortes programados para evitar el colapso de la red— se convirtió en rutina a finales de la década de 2010 y se intensificó hasta 2024, llegando a afectar a millones de hogares y a la actividad industrial. La racha de los últimos doce meses, con 365 días consecutivos sin desconexiones, representa por tanto un vuelco histórico.

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Eskom, la compañía eléctrica estatal, atribuye el cambio a una mejora planeada de la disciplina operativa y la fiabilidad de sus centrales de carbón, cuyo factor de disponibilidad energética (EAF) ha subido hasta el 62%. Sin embargo, el dato que mejor explica el fin de los apagones no procede de las turbinas térmicas, sino de los tejados: según las estimaciones de Chris Ahlfeldt, especialista de Blue Horizon Energy Consulting Services, la capacidad de solar fotovoltaica instalada detrás del contador supera ya los 7,5 GW.

El papel de la solar en tejados y la caída del diésel

La fotovoltaica distribuida ha restado demanda a la red en las horas centrales del día, el momento en el que Eskom solía recurrir a las turbinas de gasóleo de ciclo abierto para cubrir los picos. El resultado es una reducción drástica del gasto en diésel: entre el 1 de abril y el 28 de mayo de este año, la compañía desembolsó 559,17 millones de rands sudafricanos (unos 34,4 millones de dólares), frente a los 3.426 millones del mismo período del año anterior. Una rebaja del 84% interanual que, además del ahorro económico, supone un corte sustancial de emisiones.

📊 Impacto energético en cifras

  • Capacidad solar distribuida: Más de 7,5 GW, según estimaciones del sector.
  • Reducción de diésel: 84% interanual en los dos primeros meses del nuevo ejercicio fiscal.
  • Hogares sin desconexiones forzadas: 651.000, equivalentes al 39% de los que sufrían la medida.
  • Equivalencia en estabilidad: Un año sin cortes programados por primera vez desde 2018.

Eskom también ha logrado eliminar la «reducción de carga» —el corte selectivo y deliberado para proteger equipos locales— en 651.000 hogares, sobre todo en las regiones de Northern Cape y Western Cape. La utilidad subraya que se trata de una tendencia de “creciente estabilidad y eficiencia del sistema”, pero los analistas recuerdan que el alivio sigue dependiendo de un parque de generación envejecido.

El precio del alivio: mantener vivo el carbón eleva la tarifa

Detrás de la mejora del EAF se esconde una factura que pagan los consumidores. Mantener operativas las plantas de carbón más antiguas y caras exige inversiones cuyo coste se repercute en la tarifa eléctrica, precisamente en un momento en que la demanda se ha contraído por el autoconsumo y los precios altos. “Por suerte, el uso de diésel ha caído con el aumento del EAF, pero Eskom todavía depende de él en los períodos punta, lo que revela la oportunidad de incorporar energía limpia más barata, almacenamiento en baterías y soluciones de demanda flexible”, explica Ahlfeldt.

El fin de los apagones no es gratis: cuidar el viejo carbón traslada el coste a la tarifa y solo un mercado competitivo evitará que el consumidor pague electricidad más cara y contaminante.

La reducción del derroche de diésel demuestra que el ahorro económico y la descarbonización avanzan de la mano, pero el reto pendiente es trasladar ese ahorro a la estructura permanente del sistema en lugar de seguir subvencionando los activos fósiles.

La reforma del mercado mayorista: ¿protección o competencia?

Sudáfrica ha entrado en una fase crítica con los documentos de consulta publicados por el regulador energético NERSA sobre contratos por disponibilidad, reglas de negociación y precios mayoristas. El objetivo es crear un mercado eléctrico competitivo que atraiga inversión privada en nueva capacidad renovable y almacenamiento. Sin embargo, los borradores muestran, según Ahlfeldt, cierto favoritismo hacia los activos de carbón de Eskom, que son caros y no cumplen las exigencias ambientales.

“Si las reglas se enfocan demasiado en proteger los ingresos de la compañía estatal en lugar de incentivarla a competir, Sudáfrica verá una inversión privada limitada en nueva infraestructura y los consumidores acabarán pagando una electricidad más cara, menos fiable y más contaminante”, advierte el especialista. La reforma será determinante para que los 7,5 GW de solar en tejados se integren en un sistema que premie la generación limpia y la flexibilidad, y no simplemente la supervivencia de las centrales heredadas.

Eskom loadshedding

Qué lección deja Sudáfrica para la transición energética africana

El caso sudafricano demuestra que la generación distribuida puede estabilizar una red al borde del colapso y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, sin necesidad de esperar a grandes proyectos centralizados. La velocidad de despliegue ha sido notable: buena parte de esos 7,5 GW se ha instalado en apenas tres años, al calor de los apagones y de un marco fiscal favorable.

No obstante, la pieza que falta es un diseño de mercado que garantice competencia real y que no penalice al consumidor con sobrecostes disfrazados de estabilidad. La experiencia sudafricana conecta directamente con el debate europeo sobre la integración de los prosumidores y las posibles reformas de los mercados mayoristas para reflejar el menor coste de la energía solar en los precios finales. La lección es clara: la flexibilidad, el almacenamiento y las señales de precio adecuadas son tan importantes como los megavatios instalados.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: La eliminación de los apagones ha reducido el consumo de diésel en un 84% interanual, ahorrando unos 2.867 millones de rands en solo dos meses.
  • Modelo que cambia: La generación distribuida desplaza a las costosas centrales de punta y obliga a replantear el papel de la compañía estatal en un mercado competitivo.
  • Para las próximas generaciones: Un sistema eléctrico con más renovables y menos carbón evita la volatilidad de los combustibles fósiles y reduce las emisiones que hipotecan el futuro climático de África.

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