El nuevo radar de la DGT que te multa por tres infracciones simultáneas sin que te des cuenta

Los nuevos dispositivos de la DGT ya no se conforman con medir la velocidad: detectan el móvil, el cinturón y los excesos al mismo tiempo, en el mismo instante, sin que el conductor lo note. Descubre cómo funcionan, dónde están y cuánto te puede costar ignorarlos.

¿Cuándo fue la última vez que circulaste convencido de que ibas bien porque no ibas rápido? La DGT lleva meses desplegando una nueva generación de dispositivos que rompe completamente esa lógica: ya no importa si respetas el velocímetro si, al mismo tiempo, tienes el móvil en la mano y el cinturón sin abrochar. Una sola pasada frente a la cámara puede traducirse en tres sanciones distintas que suman más de 600 euros y 16 puntos de carné.

El cambio no es una amenaza futura: desde finales de mayo de 2026, Pamplona ha activado los primeros cuatro radares inteligentes rotatorios de España, con ocho previstos antes de que termine el año. La DGT ha confirmado que el modelo es exportable al resto del país en cuanto se acredite su eficacia. Si crees que esta tecnología tardará años en llegar a tu ciudad, la historia reciente de los radares españoles dice exactamente lo contrario.

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Cómo funciona el nuevo radar de la DGT que detecta tres infracciones a la vez

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El núcleo de estos dispositivos es la visión artificial combinada con aprendizaje profundo: cámaras de alta definición en color que capturan el interior del vehículo y lo procesan en tiempo real mediante algoritmos entrenados para reconocer patrones de conducta peligrosa. No se trata de un único sensor, sino de un sistema que analiza simultáneamente la velocidad del vehículo, la posición del conductor respecto al volante y la presencia o ausencia del cinturón en todos los ocupantes. Cada fotograma es una prueba.

Lo que hace especialmente inquietante a este radar IA es su capacidad para operar en varios carriles al mismo tiempo y en condiciones de poca luz. A diferencia de los cinemómetros tradicionales, que disparan cuando detectan un umbral de velocidad, estos dispositivos están activos de forma continua y procesan cada vehículo que pasa, sin excepción. El conductor ni siente ni ve nada diferente: la cámara ya ha registrado, analizado y enviado los datos al centro de control antes de que el coche abandone el encuadre.

La DGT ya tiene 250 cámaras desplegadas: el mapa se extiende

Antes de que existieran los nuevos modelos rotatorios, la DGT ya había instalado alrededor de 250 cámaras con inteligencia artificial en carreteras de toda España para detectar el uso del móvil y la ausencia del cinturón. Esas cámaras llevaban meses multando de forma completamente automatizada: la denuncia llega al domicilio sin que ningún agente haya interceptado al conductor. 200 euros y 6 puntos del carné es el precio de usar el teléfono al volante; otros 200 euros y 4 puntos por no llevar el cinturón abrochado.

Lo nuevo en 2026 es la integración de todas esas capacidades en un solo dispositivo rotatorio que, además, mide velocidades de entre 10 y 320 km/h, detecta semáforos saltados en rojo, invasión de pasos de peatones y cambios de carril antirreglamentarios. Son ocho infracciones posibles en un único radar. Y al ser rotatorio, puede moverse entre distintas cabinas de la ciudad, lo que elimina la ventaja de conocer su ubicación exacta.

Los sistemas de vigilancia aérea de la DGT también evolucionan

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La vigilancia no se limita al asfalto. Los helicópteros Pegasus de la DGT, que en marzo de 2026 cumplieron 65 años de servicio, combinan cada vez más su trabajo tradicional con los datos que recogen las cámaras inteligentes en tierra. Los agentes aéreos detectan el uso del móvil y la ausencia del cinturón desde el aire con telémetros láser, mientras las cámaras de suelo registran las mismas infracciones de forma automatizada. El resultado es una red de vigilancia sin puntos ciegos que cubre tanto vías interurbanas como entornos urbanos.

Esta convergencia entre vigilancia aérea y radar IA en tierra explica por qué la DGT cerró 2025 con un récord histórico de recaudación por multas: más de 540 millones de euros, equivalente a una sanción cada cinco segundos durante todo el año. La tecnología no ha cambiado el catálogo de infracciones, pero sí ha multiplicado de forma exponencial la probabilidad real de ser detectado cometiendo alguna de ellas.

Cuánto puedes perder: tabla de infracciones simultáneas

La siguiente tabla resume lo que puede registrar un solo paso frente a uno de estos dispositivos y el coste acumulado si se producen las tres infracciones al mismo tiempo:

InfracciónMulta económicaPuntos retirados
Exceso de velocidad (leve, +20 km/h)100 €0 puntos
Uso del móvil al volante200 €6 puntos
No llevar cinturón de seguridad200 €4 puntos
Total acumulado500 €10 puntos

Si el exceso de velocidad supera los 40 km/h sobre el límite, la multa asciende hasta 300 euros y suma 4 puntos más, llevando la factura potencial a 800 euros y 14 puntos en un solo instante. Con 12 puntos perdidos el carné queda suspendido; con 15 el conductor novel pierde la licencia.

El futuro: más ciudades, más infracciones detectadas y menos margen de error

El modelo de Pamplona no es un experimento aislado: es el prototipo de lo que la DGT quiere implantar en toda España. La inversión por dispositivo ronda los 20.000 euros sin IVA, una cifra que se amortiza con pocos días de actividad en una vía de tráfico medio. El siguiente paso lógico es la interconexión de estos radares IA con el sistema ADDW —la cámara interior obligatoria en vehículos nuevos desde julio de 2026— que detecta si el conductor mira el móvil desde dentro del habitáculo. Vigilancia exterior e interior, coordinadas en tiempo real.

Para el conductor que quiera evitar disgustos, el consejo más efectivo no es memorizar ubicaciones: es asumir que cualquier pórtico, cualquier mástil o cualquier cabina puede ser ya un ojo activo. El cinturón abrochado antes de arrancar, el móvil en el portaobjetos o en modo silencio y la velocidad adaptada al límite no son gestos de precaución ante los radares: son los hábitos que la DGT lleva años intentando convertir en reflejo automático, y que estos dispositivos están empezando a exigir con una precisión que ya no admite excusas.


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