Grupo Barceló cerró 2025 con un beneficio neto récord de 313,4 millones de euros, un 4% más que el año anterior, impulsado por la intensa recuperación del turismo internacional y una facturación que superó los 7.867 millones de euros. La hotelera mallorquina, uno de los mayores grupos familiares del sector en España, consiguió además llevar su deuda financiera neta hasta negativo, una situación de caja neta que pocas compañías hoteleras pueden exhibir.
Resultados récord: beneficio, facturación y EBITDA al alza
Las cuentas anuales del grupo reflejan la fortaleza de la demanda turística tanto en España como en los principales mercados internacionales. Con un alza del 4% en los ingresos, la cifra de negocio consolidada alcanzó los 7.867,2 millones de euros, mientras el beneficio neto subió en paralelo hasta los 313,4 millones. El crecimiento se apoyó en la mejora del RevPAR en la mayoría de destinos y en una ocupación elevada durante todo el ejercicio.
El EBITDA se situó en 676,3 millones de euros, un 2% por encima del año anterior, un incremento más moderado que el de la facturación por el mayor peso de los costes operativos en las nuevas aperturas. Aun así, el margen EBITDA sobre ingresos se mantuvo en un sólido 8,6%, muy cerca del nivel de 2024.
La principal novedad en el balance es la posición financiera: la deuda financiera neta cerró el año en negativo, lo que significa que la compañía dispone de más efectivo que deuda. Se trata de un colchón poco habitual en un sector intensivo en capital y ha sido posible gracias a la generación de caja operativa y a la política de contención de inversión en compra de activos durante los últimos trimestres.
Para poner las magnitudes en contexto, la tabla siguiente resume la evolución interanual de las principales partidas, estimando las cifras de 2024 a partir de los crecimientos facilitados por el grupo.
| Magnitud | 2025 | 2024 | Variación |
|---|---|---|---|
| Cifra de negocios | 7.867,2 millones | 7.564,8 millones | +4,0% |
| Beneficio neto | 313,4 millones | 301,3 millones | +4,0% |
| EBITDA | 676,3 millones | 662,7 millones | +2,0% |
El grupo, controlado por Simón Pedro Barceló y Simón Barceló Tous como copresidentes, ha conseguido esquivar las presiones inflacionarias de los dos últimos años mediante una gestión activa de tarifas y una eficiencia operativa que el sector dio por amortizada tras la pandemia.
Expansión: 33 aperturas en 2025 y 350 millones de inversión en 2026
El crecimiento no se limitó a la mejora orgánica. Durante 2025, Barceló realizó 33 aperturas y operaciones en mercados estratégicos, con adquisiciones de inmuebles en México, Italia, Francia y Marruecos, y el desembarco en destinos como Baréin y Francia. También reforzó su presencia en Portugal, Cabo Verde, Maldivas, Dubái y Marruecos, en línea con su apuesta por los segmentos vacacional y urbano de gama alta.

La hoja de ruta para 2026 mantiene el mismo pulso. La cadena prevé destinar cerca de 350 millones de euros a la compra, renovación y reposicionamiento de establecimientos hoteleros, con el objetivo de ampliar su cartera de activos y consolidar su presencia internacional mediante inversiones selectivas. Esta partida supera en casi un 5% la inversión ejecutada en 2025 y muestra la confianza del grupo en la prolongación del ciclo turístico.
Con la deuda neta en negativo y un beneficio récord, Barceló afronta 2026 con músculo financiero para multiplicar sus aperturas sin tensionar su balance.
La estrategia de crecimiento apuesta por mercados donde el grupo ya está presente y por nuevos enclaves que le permitan diversificar su dependencia de España, que todavía representa más del 40% de las pernoctaciones del grupo. Los focos prioritarios son el Caribe, el norte de África y Oriente Medio, regiones con alta rentabilidad y demanda creciente procedente de Europa y Estados Unidos.
Relevo generacional en la cúpula directiva
El ejercicio 2025 estuvo marcado también por cambios en la estructura directiva que refuerzan el peso de la tercera generación de la familia fundadora. Marta D. Barceló Fontirroig asumió la presidencia de Crestline Hotels & Resorts, la filial de gestión para el mercado norteamericano, mientras que Antonio Tovar Barceló fue nombrado CEO para Latinoamérica de la división hotelera.
Además, Simón Pedro Barceló fue designado consejero delegado de Barceló Corporación Empresarial, la cabecera del grupo, manteniendo la copresidencia junto a Simón Barceló Tous. Estos movimientos consolidan la transición hacia un modelo de gestión profesionalizado sin perder el control familiar, una fórmula que otras hoteleras como Meliá o NH Hotel Group también han aplicado con éxito en los últimos años.
Análisis: el turismo internacional como motor del récord
Más allá de las cifras absolutas, lo relevante es comprobar que el crecimiento de Barceló se ha producido sobre una base ya muy elevada. En 2024, la compañía ya había superado los niveles precovid, por lo que el empuje del 4% en facturación y beneficios en 2025 no es recuperación sino expansión real. El sector hotelero español en su conjunto avanzó un 5% en ingresos durante el mismo periodo, según los datos publicados por Exceltur, por lo que Barceló se mantiene en línea con el mercado, aunque con una posición financiera diferencial.
La clave para el inversor —incluso tratándose de una empresa no cotizada— es que la generación de caja está financiando la expansión sin necesidad de apalancamiento adicional, lo que reduce el riesgo en un negocio cíclico. Además, la previsión de “los mayores beneficios de su historia” para 2026, adelantada por la propia compañía, sugiere que la dirección espera repetir o superar este ejercicio, respaldada por las reservas anticipadas y la diversificación de destinos.
Si se compara con Meliá, que cerró 2025 con un beneficio neto de 217 millones y un EBITDA de 525 millones, Barceló gana en escala y rentabilidad, y se acerca cada vez más a los parámetros de las grandes cadenas internacionales que ya cotizan. La deuda neta negativa le otorga, además, una ventaja competitiva clara a la hora de cerrar adquisiciones en destinos premium.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La ejecución del plan de inversión de 350 millones en 2026, especialmente las adquisiciones de activos en Oriente Medio y el Caribe, así como la evolución del RevPAR en sus hoteles vacacionales durante la temporada alta.
- Reacción del valor: Al no cotizar, el impacto se mide en la capacidad de refinanciación y en el apetito de inversores institucionales. El balance limpio facilitaría una eventual emisión de deuda en condiciones muy favorables si el grupo lo requiriera.
- Precedente sectorial: La senda de crecimiento de Barceló replica el modelo de otras hoteleras familiares que, tras alcanzar un tamaño crítico, han dado el salto a mercados internacionales y a la gestión de activos propios, como RIU o la propia Meliá en sus fases de expansión.




