Descuentos en gasolineras Repsol: adiós a las promociones tras la guerra de Irán

Repsol y Moeve ponen fin a los descuentos duplicados a partir del domingo. La CNMC multó a Repsol en febrero con 20,5 millones por estrechamiento de márgenes y las estaciones independientes denuncian abuso de posición.

Repsol y Moeve, en alianza con Naturgy, ponen fin a sus campañas de descuentos extraordinarios en gasolineras a partir de mañana domingo 31 de mayo. La guerra de Irán disparó los precios de los carburantes y estas bonificaciones sirvieron como escudo para los consumidores, pero la factura para las petroleras ha empezado a pesarle. Y no solo la factura.

El fin de los descuentos extraordinarios

Las dos compañías dejarán de aplicar el doble de bonificaciones que venían ofreciendo desde hace más de dos meses. Repsol reduce su descuento máximo de 40 a 20 céntimos por litro, con un mínimo de 5 céntimos por el simple pago a través de Waylet. El ahorro se incrementa gradualmente al contratar servicios adicionales como luz, gas o paneles solares, además del seguro de coche y hogar.

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Moeve, por su parte, retorna a los niveles del Plan Multienergy con Naturgy: hasta 30 céntimos de descuento, muy por debajo de los 67 céntimos que llegó a aplicar en plena crisis, y partiendo de un mínimo de 10 céntimos. La oferta, que atrajo a miles de clientes nuevos, ha resultado insostenible en el tiempo.

Detrás de este repliegue hay un coste que muerde los márgenes de ambas energéticas. Fuentes del sector han reconocido que, pese a la fidelización conseguida, el esfuerzo promocional ha lastrado la rentabilidad de sus negocios de refino y distribución.

La sombra de la CNMC y las denuncias

La decisión no se explica solo por la cuenta de resultados. A comienzos de febrero, la CNMC impuso una multa de 20,5 millones de euros a Repsol por estrechamiento de márgenes que perjudicó a estaciones independientes entre abril y diciembre de 2022, en plena crisis de Ucrania. La sanción puso el foco sobre las prácticas de subvención encubierta en los surtidores.

Este mes, la Asociación Española de Estaciones de Servicio Automáticas (Aesae) ha presentado una denuncia ante el organismo por abuso de posición dominante. Sostienen que los descuentos agresivos de Repsol estaban provocando un daño competitivo que puede resultar irreversible para los operadores independientes.

Repsol y Moeve retiran los superdescuentos cuando el coste de mantenerlos amenaza sus márgenes y el regulador aprieta las tuercas.

Curiosamente, un boletín reciente del supervisor desveló que durante el pasado mes de marzo —el de mayor tensión energética— las gasolineras low cost e independientes fueron las que más elevaron sus precios, mientras que las redes de los operadores refineros apenas los movieron. Las estaciones de Ballenoil y las independientes encabezaron las subidas, según aquel informe.

Los precios medios de esta semana sitúan a Repsol y Moeve en torno a 1,64 y 1,73 euros por litro de gasolina y diésel, respectivamente, mientras que las independientes (Plenergy, Petroprix, Carrefour, Bonarea, Alcampo) los comercializan a 1,49 y 1,61 euros. La brecha sigue rondando los 15 céntimos, suficiente para que el consumidor siga calculando.

El difícil equilibrio entre fidelización y márgenes

La retirada de los descuentos extraordinarios revela el dilema de las grandes petroleras en España. Las campañas agresivas mantienen la cuota de mercado y fidelizan al cliente en un contexto de precios disparados, pero abren dos frentes: el económico, porque liquidan parte del margen de refino, y el regulatorio, porque encienden las alarmas sobre competencia desleal.

Creo que Repsol y Moeve han hecho cuentas y han concluido que el riesgo de una segunda sanción de la CNMC —o de una investigación más amplia— supera los beneficios de seguir subvencionando cada litro. La multa de febrero pesa, y el expediente de Aesae añade incertidumbre. En apenas unos meses, el escenario ha pasado de proteger al consumidor a defender el modelo de negocio.

Para el automovilista, el retorno a los descuentos habituales supone un encarecimiento real del repostaje, aunque el litro siga lejos de los picos de la crisis. La pregunta abierta es si las estaciones independientes mantendrán los precios bajos ahora que la presión promocional de los gigantes se relaja. Si la brecha se estrecha o se ensancha, tendremos una pista clara de quién marcaba realmente el ritmo en los surtidores.


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