Indra se adjudica un contrato del Gobierno para supervisar el despliegue de nuevos carburantes en España

La tecnológica presidida por Ángel Simón desarrollará el SICCRE, el sistema que verificará el origen verde de biocarburantes, biometano y otros combustibles renovables, en un contrato de 4 millones de euros hasta 2029.

Indra se ha adjudicado un contrato de cuatro millones de euros con el Ministerio para la Transición Ecológica para desarrollar la plataforma informática que certificará los nuevos combustibles renovables en España. La compañía, participada por la SEPI, se impuso a Accenture y CT Ingenieros en un concurso que la sitúa en el centro del despliegue de biocarburantes, biometano y otros carburantes verdes, un segmento que ya concentra inversiones superiores a los 6.000 millones de euros en el país.

El contrato y la plataforma SICCRE

El proyecto, denominado Sistema de Certificación de Combustibles Renovables (SICCRE), sustituirá al actual SICBIOS, operativo desde 2008, y se desplegará entre 2026 y 2029. La adjudicación, con un importe de aproximadamente 4 millones de euros, permitirá a Indra diseñar una infraestructura digital clave para la transición energética: una plataforma que emitirá, transferirá y cancelará certificados, verificará el origen renovable de cada litro de combustible y controlará el cumplimiento de las obligaciones de productores, importadores y comercializadores.

Publicidad

El equipo de la ministra Sara Aagesen optó por la oferta de Indra tras valorar los méritos técnicos y económicos de los tres candidatos. La empresa que preside Ángel Simón asume el encargo en un momento de fuerte impulso normativo desde Bruselas, que ha elevado las exigencias de descarbonización del transporte. El nuevo sistema amplía el alcance del anterior para abarcar no solo los biocarburantes tradicionales, sino también el biometano, los combustibles renovables de origen no biológico y la electricidad renovable empleada en el sector.

El contexto regulatorio y las inversiones del sector

La creación del SICCRE responde a la reforma de la directiva europea de energías renovables, que obliga a España a elevar la cuota de energías limpias en el transporte hasta el 29% en 2030, frente al 12% actual. De forma alternativa, se puede reducir un 14,5% la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector. Para cumplir, ya no basta con fomentar los biocarburantes: la normativa incorpora también el biometano y extiende las obligaciones a la aviación y el transporte marítimo.

Este endurecimiento ha disparado las inversiones. Compañías como Repsol, Moeve (antigua Cepsa) y bp han anunciado proyectos millonarios para producir diésel renovable y combustible sostenible de aviación (SAF). La plataforma de Indra se convierte así en el eje de verificación de un sector que manejará miles de millones de euros en los próximos años.

Indra contratos públicos

La trazabilidad del origen renovable es el nuevo campo de batalla contra el greenwashing, y el SICCRE será el árbitro digital que certifique cada molécula.

Además de la certificación clásica, el nuevo sistema deberá gestionar los créditos asociados a la electricidad renovable y supervisar que los combustibles cumplen criterios estrictos de sostenibilidad y reducción de emisiones. La Comisión Europea exige que los operadores demuestren la trazabilidad desde el origen hasta el consumidor final, una tarea de enorme complejidad técnica que Indra abordará con tecnología de última generación.

Una adjudicación estratégica para Indra y la transición energética

El contrato, aunque modesto en cuantía para una compañía del Ibex 35, refuerza el perfil de Indra como socio tecnológico de la administración en proyectos tractores. No es la primera vez que la firma se alza con un encargo público de alto valor estratégico: ya gestiona sistemas críticos en defensa, tráfico aéreo y procesos electorales. En este caso, la empresa se posiciona en la intersección entre la digitalización y la descarbonización, dos vectores de gasto público que el Plan de Recuperación europeo sigue alimentando.

La ejecución del SICCRE hasta 2029 otorga a Indra un flujo de ingresos recurrente en el área de administraciones públicas, una de las divisiones con mayor visibilidad de contratación. La compañía podrá además capitalizar la experiencia para optar a sistemas similares en otros países de la Unión Europea, donde la misma normativa obligará a desplegar plataformas de certificación equivalentes.

Para el Ministerio de Transición Ecológica, el éxito del proyecto es crítico. Sin un sistema de control robusto, España no podrá acreditar ante Bruselas el cumplimiento de los objetivos de renovables en el transporte, lo que podría acarrear sanciones o la pérdida de fondos comunitarios. La apuesta por Indra, una empresa con participación estatal a través de la SEPI, añade una capa de control público sobre una infraestructura que será la columna vertebral del mercado de combustibles verdes.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: Los hitos de implantación entre 2026 y 2029 y la posible ampliación del contrato si la normativa europea añade nuevas obligaciones de certificación.
  • Reacción del valor: El contrato, por sí solo, no moverá la cotización de Indra (representa menos del 0,1% de su cartera de pedidos), pero suma en la estrategia de crecimiento en el sector público digitalizado.
  • Precedente sectorial: Indra ya gestiona sistemas críticos para otros ministerios; esta adjudicación consolida un patrón de contratos públicos que aportan visibilidad de ingresos y refuerzan la división de administraciones públicas.

Publicidad