ASML, la empresa más valiosa de Europa, ha vuelto a sacudir los mercados este 15 de julio. Por segunda vez en lo que va de año, el fabricante neerlandés ha elevado sus previsiones anuales de ventas, impulsado por un gasto en inteligencia artificial que parece no tener freno. Mientras, al otro lado del tablero, el presidente Trump redobla sus ataques militares contra Irán y el petróleo coquetea con los 85 dólares, creando un cóctel de euforia tecnológica y tensión geopolítica que divide a los inversores.
ASML duplica su previsión de ventas: la sed de IA inunda sus fábricas
Según Bloomberg Television, la clave del último subidón de ASML no es solo que todo el mundo quiera sus máquinas —las más avanzadas del planeta para fabricar chips—, sino que la compañía ha confirmado que podrá fabricar más unidades en los próximos dos años. Shona Ghosh, editora de tecnología del medio, explicó durante el programa The Pulse que ‘no se trata únicamente de ver crecer la demanda, sino de ser capaces de satisfacerla. La demanda de máquinas para fabricar chips esta disparada por la inversión en inteligencia artificial, y los grandes fabricantes de semiconductores están levantando nuevas plantas a un ritmo de vértigo. SK Hynix, Samsung, Intel… todos necesitan los equipos de la empresa neerlandesa.
Intel ya usa en producción el equipo más caro de ASML, de 400 millones de dólares
Una de las noticias más significativas, subraya Ghosh, es que Intel ha anunciado esta misma mañana que ya utiliza en producción una de las máquinas de litografía más punteras de ASML. Cada unidad cuesta alrededor de 400 millones de dólares y, hasta ahora, se empleaba principalmente en investigación. ‘Que Intel la ponga a trabajar en el día a día de la fabricación de chips es una señal muy positiva para ASML’, apuntó la editora. El contraste lo pone TSMC, el mayor cliente de la compañía, que aún no ha dado ese paso porque considera esas máquinas demasiado caras para sus operaciones actuales. Si algún día cambia de opinión, el impacto sobre los ingresos de ASML sería aún más explosivo.
La inteligencia artificial como ‘trade’ abarrotado que ahora se despeja
El optimismo tecnológico tiene matices. Mohi Kumar, economista jefe y estratega de Jeffries, advirtió en el mismo programa que la inversión en IA es un ‘trade’ muy concurrido y que, por tanto, hay que vigilar de cerca el posicionamiento del mercado. ‘Las valoraciones no me preocupan porque los beneficios siguen siendo sólidos y las inversiones en capital siguen fluyendo. Lo que me incomoda son las expectativas, que están por las nubes’, comentó. Kumar reveló que su firma redujo exposición al sector tecnológico a principios de junio, cuando el posicionamiento estaba en niveles récord, pero que tras la corrección de las últimas semanas ese riesgo se ha limpiado considerablemente.
‘Ahora estamos en niveles en los que nos sentimos cómodos para volver a entrar en los valores punteros del sector’, añadió. El estratega cree que, a medio plazo, la inteligencia artificial seguirá siendo un motor positivo, pero insiste en que el exceso de expectativas puede generar bandazos bruscos, como ya se ha visto.
‘Las valoraciones no me preocupan porque los beneficios siguen siendo sólidos, pero las expectativas son muy altas y eso incomoda.’
— Mohi Kumar, economista jefe de Jeffries
Trump y la montaña rusa en Irán: bloqueo, bombardeos y marcha atrás
Mientras los chips centran la atención de los alcistas, la geopolítica sacude el tablero de la energía. Bloomberg Television conectó con Paul Wallace, editor jefe para Oriente Medio y África, quien analizó el último giro de la estrategia estadounidense hacia Irán. El presidente Trump había amenazado con imponer una tasa del 20% a los buques de carga que transitasen por el estrecho de Ormuz, una medida que disparó las alarmas en el sector naval y que habría supuesto unos 35 millones de dólares por petrolero. Sin embargo, en menos de 24 horas dio marcha atrás. Para Wallace, este bandazo demuestra ‘la frustración de Trump con Irán y su dificultad para encontrar una estrategia que obligue a negociar al régimen de los ayatolás’.
Los bombardeos estadounidenses continúan mientras Irán contraataca sobre objetivos en Bahréin y Kuwait. El petróleo, entre tanto, ha subido un 13% en la semana hasta situarse en 85 dólares por barril, aunque sigue lejos de los máximos de finales de abril. Wallace no descarta que, como ha ocurrido otras veces durante los casi cinco meses de conflicto, se alcance algún tipo de tregua temporal antes de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, pero advierte que la inestabilidad en Oriente Medio es hoy mucho mayor que antes de la guerra.
Por qué el crudo a 85 dólares castiga más a Asia y Europa que a Estados Unidos
Kumar puso cifras concretas a este efecto asimétrico: de los 20 millones de barriles diarios que transitan por el estrecho de Ormuz, Estados Unidos recibe menos de medio millón. Estados Unidos está bien; los que pagan el pato son Asia y, en segundo lugar, Europa‘, afirmó. Dentro de los mercados emergentes, la divisoria se traza entre productores e importadores de materias primas. El sur de Asia es la zona más vulnerable, mientras que los países del lejano oriente con fuerte peso tecnológico —Corea, Taiwán o China— aguantan mejor gracias al tirón de los semiconductores.
El Viejo Continente y el Reino Unido, según el economista, son los siguientes en la lista de damnificados. Con un crecimiento débil y un precio del gas también al alza, Kumar anticipa que el Banco de Inglaterra, con un Andrew Bailey más centrado en el crecimiento que en la inflación, optará por ‘no hacer nada’: ni subir ni bajar tipos, simplemente esperar a que los datos aclaren el panorama.
Kevin Warsh y la credibilidad de la Fed ante una inflación paradójica
El último bloque del análisis pivotó sobre la figura de Kevin Warsh, el candidato de Trump para la Reserva Federal. Kumar lee su discurso en clave de credibilidad: ‘Quiere demostrar que la Fed no va a tolerar la inflación, pero la palabra clave es ‘sostenida». El economista cree que las expectativas de inflación a medio plazo se mantienen ancladas y que, aunque el petróleo complique las cosas, la institución no necesitará subir tipos.
De fondo, la inteligencia artificial introduce una paradoja: a corto plazo es inflacionista —por el enorme gasto en infraestructuras, electricidad y materias primas como el cobre—, pero a medio plazo se prevé deflacionista, ya que mejorará la productividad. ‘¿Deben los bancos centrales mirar a través de ese impulso inicial de precios o centrarse en el corto plazo?’, planteó Kumar. La respuesta, con un Warsh aparentemente poco dado a dejarse llevar por presiones políticas, dependerá de los datos. Y los datos, hoy, mandan en Wall Street tanto como las bombas en Ormuz.
El mapa que dibuja Bloomberg Television este 15 de julio es, por tanto, el de dos fuerzas que tiran en direcciones opuestas: la revolución de los chips, que empuja los beneficios de las tecnológicas a niveles de vértigo, y la crudeza geopolítica, que mantiene en vilo a las economías dependientes del petróleo. Para el inversor, la clave seguirá siendo distinguir entre los sectores que cabalgan la ola de la IA y aquellos que se ahogan con cada nuevo repunte del crudo. La pregunta, aún sin respuesta, es si esa ola tecnológica será lo bastante alta como para cubrir las turbulencias que vienen de Oriente Medio.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.





