Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, ha lanzado una advertencia que el mercado cripto no esperaba: la nueva ley de regulación de criptomonedas en Estados Unidos, conocida como la Clarity Act, podría desencadenar una explosión si las stablecoins empiezan a pagar intereses sin las protecciones del sistema bancario tradicional. La declaración, recogida por Forbes, sacude un sector que llevaba meses esperando un marco legal favorable.
El banquero, histórico escéptico de las criptomonedas, fue un paso más allá al afirmar que “los bancos no lo aceptaremos así” y que, si se materializa esa posibilidad, “terminará explotando”. Sus palabras llegan en un momento delicado: el precio del bitcoin ha caído un 40% desde octubre de 2025 y ronda los 76.000 dólares, mientras el mercado aguarda con nerviosismo el desenlace de la normativa.
La advertencia de Dimon: “terminará explotando”
En una entrevista con Fox Business, Dimon explicó que el proyecto de ley, que ya ha superado el comité bancario del Senado este mes de mayo, “permite a las empresas de criptomonedas pagar intereses sobre depósitos, stablecoins o algo similar, sin las protecciones que deberían tener”. El problema, según el CEO, es que esa falta de garantías pone en riesgo al sistema financiero.
“No estoy preocupado por las stablecoins en sí mismas, pero si ocurre os digo que no tendré nada que ver con eso y que terminará explotando”, remachó. No es la primera vez que Dimon arremete contra el sector —llegó a calificar el bitcoin de “fraude”—, pero ahora su foco se centra en un riesgo sistémico que, en su opinión, la Clarity Act podría amplificar.
Las palabras de Dimon tienen un destinatario concreto: Brian Armstrong, CEO de Coinbase, quien ha gastado cientos de millones de dólares en Washington para impulsar la ley. “Nadie va a doblegarse ante él ni ante Coinbase”, declaró a Politico. “Los bancos, las asociaciones de pequeños bancos, las cooperativas de crédito… no solo somos los grandes”.
La Clarity Act, entre la oportunidad y el riesgo
La normativa, que divide la supervisión del sector entre varios reguladores estadounidenses, ha sido calificada por inversores como Kevin O’Leary (estrella de Shark Tank) como la llave para una entrada de un billón de dólares de capital institucional. El potencial es enorme, pero el camino hasta el despacho oval está lleno de trampas.
Tras meses de tiras y aflojas, los legisladores alcanzaron un compromiso: se prohibirían las recompensas que fueran “económica o funcionalmente equivalentes” a los intereses bancarios, pero se permitirían ciertos incentivos si las empresas superan una prueba de equivalencia. Para la banca, ese resquicio sigue siendo inaceptable. Para Coinbase y otras firmas, es una cuestión de supervivencia.
La ironía es que el mayor banco de EE.UU. advierte de un riesgo que los cripto ya conocen: la desprotección en instrumentos híbridos.
La Casa Blanca ha puesto fecha: 4 de julio. Patrick Witt, director ejecutivo del consejo asesor de activos digitales del presidente Trump, lo anunció en la conferencia Consensus de Miami, describiéndolo como “un tremendo regalo de cumpleaños para Estados Unidos, que celebra su 250º aniversario”. Pero las probabilidades de que se apruebe este año han caído del 70% al 50% en la plataforma de predicción Polymarket, reflejando la incertidumbre reinante.
Bitcoin bajo presión: la incertidumbre regulatoria pesa en el precio
El mercado no es inmune a este tira y afloja. El bitcoin cayó por debajo de los 76.000 dólares tras acumular semanas de dudas sobre la aprobación de la ley. Yuya Hasegawa, analista de criptomercados, explicaba en declaraciones recogidas por la fuente original que “las crecientes expectativas de una rotación de capital hacia acciones tecnológicas, junto con los temores a que la Clarity Act no se apruebe este año, añadieron presión adicional”.
El descenso del 40% desde los máximos de octubre se ha visto agravado por movimientos de venta en fondos como el de BlackRock, lo que demuestra que el apetito institucional es voluble cuando la claridad brilla por su ausencia. La paradoja es que la misma ley que promete abrir las puertas a billones de dólares genera ahora un ruido que espanta a los inversores más cautos.
En este contexto, la advertencia de Dimon adquiere una lectura doble: si la ley sale adelante sin suficientes salvaguardas, el sistema podría incubar una bomba de tiempo; si no sale, la adopción institucional se ralentizará y el sueño de un bitcoin a siete cifras se alejará. Las próximas semanas serán decisivas para ver hacia dónde se inclina la balanza.




