Elecciones Colombia 2026: el duelo Cepeda-De la Espriella que marcará la economía y la inversión española

El país acude a las urnas para decidir entre la continuidad del legado de Petro, la ortodoxia liberal o el giro hacia el anarcocapitalismo. Los mercados y las empresas españolas con intereses en Colombia contienen la respiración ante un resultado que definirá el clima de negocios

He comenzado la jornada del domingo siguiendo los mercados asiáticos, pero el termómetro real para las carteras españolas está hoy en los colegios electorales de Bogotá, Medellín y Cali. Colombia celebra elecciones presidenciales y, más allá del ruido político, lo que está en juego es el modelo económico que regirá la sexta economía de América Latina durante los próximos cuatro años. La pugna principal, según todas las encuestas, se libra entre el oficialista Iván Cepeda —heredero político de Gustavo Petro— y el ultraderechista Abelardo De la Espriella, con la liberal Paloma Valencia como tercera en discordia. Ninguno obtendrá la mayoría absoluta este domingo, por lo que la cita definitiva queda fijada para el 21 de junio en una segunda vuelta que concentrará toda la tensión.

Las tres recetas económicas sobre la mesa

Los once aspirantes comprimen en realidad tres visiones de país con consecuencias muy distintas para quienes hacen negocios en Colombia.

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  • Iván Cepeda (oficialismo): defiende la continuidad del legado de Petro. Su programa apuesta por consolidar el Estado social de derecho mediante reformas en salud, pensiones y tierras, y mantiene la hoja de ruta de transición energética que reduce la dependencia del petróleo. Las grandes fortunas y las multinacionales serían gravadas con una mayor presión fiscal, y se refuerza el diálogo con los grupos armados.
  • Abelardo De la Espriella (ultraderecha): se presenta como el Milei colombiano: anarcocapitalista, admirador de Bukele y partidario de la mano dura contra el crimen. Su receta económica pasa por un drástico recorte del gasto público, la eliminación de subsidios y la atracción de inversión extranjera sin regulaciones. Promete devolver la confianza empresarial a golpe de Estado mínimo, aunque sus críticos temen que su radicalismo erosione las instituciones.
  • Paloma Valencia (liberalismo ortodoxo): aboga por el libre mercado, la reducción del tamaño del Estado y la segurida jurídica. Busca un equilibrio que atraiga al electorado conservador y a las clases medias sin caer en los extremos discursivos de la derecha radical. Valores como el respeto a la propiedad privada y la lucha contra la violencia con “seguridad total” centran su oferta.

El presidente Petro, cuya popularidad ronda el 40% según sondeos recientes, ha logrado en estos cuatro años reducir la pobreza monetaria —medida a partir de un ingreso mínimo mensual de 127 dólares— del 36,6% en 2022 al 31,8% en 2024, y subir el salario mínimo mensual de 309 a 554 dólares. Estas cifras, unidas al acercamiento diplomático con Washington pese a las acusaciones iniciales de narcotráfico, explican en parte por qué el oficialismo retiene un núcleo duro de apoyo.

“Colombia es un país que permanece profundamente dividido en temas sociales, económicos y políticos.” — Sergio Guzmán, analista político, en declaraciones a The Associated Press

Análisis: qué significan estos comicios para la inversión española

España es el segundo inversor extranjero en Colombia, solo por detrás de Estados Unidos, con intereses que abarcan desde la banca (BBVA y Santander controlan más del 20% del sistema financiero local) hasta las telecomunicaciones (Telefónica es el operador líder) y las infraestructuras (OHL, Sacyr). Por eso, el resultado electoral no es un asunto de política exterior abstracta; toca las cuentas de resultados de las cotizadas del IBEX 35.

He analizado los programas y mi conclusión es que un triunfo de De la Espriella desencadenaría, en el corto plazo, un rally en la bolsa colombiana y en el peso impulsado por la expectativa de desregulación. Sin embargo, su retórica incendiaria y la falta de un Congreso afín generarían una volatilidad que asustaría a los inversores más institucionales a medio plazo. Cepeda, en cambio, ofrece previsibilidad —las reglas del juego no cambiarían de golpe—, pero su apuesta por la transición energética y una mayor presión fiscal podría afectar los contratos de las petroleras y los márgenes de las concesionarias españolas. La opción de Valencia, la más ortodoxa en lo económico, sería probablemente la que menos sobresaltos ocasionaría a las cámaras de comercio, aunque su debilidad en las encuestas la relega a un papel de árbitro para la segunda vuelta.

El verdadero riesgo para la inversión no es tanto el nombre del presidente, sino la ingobernabilidad que puede surgir de una sociedad fracturada y de un Legislativo sin mayorías claras. Ninguna reforma, sea de izquierdas o de derechas, prosperará si el Estado no recupera el control territorial frente a los grupos armados. Y en eso coinciden, con recetas distintas, los tres aspirantes.

🌍 El impacto en España y Europa

Colombia no moverá el Euríbor ni provocará un cambio en la política del BCE, pero su peso en la cartera de inversiones españolas es muy superior al que sugiere el tamaño de su economía. BBVA, por ejemplo, obtiene alrededor del 10% de su beneficio neto de su filial colombiana; Telefónica facturó en el país más de 1.500 millones de euros en 2025. Un deterioro del clima de negocios —ya sea por un giro nacionalizador o por una explosión de violencia— restaría entre 0,1 y 0,2 puntos al PIB español en el medio plazo, según estimaciones internas que manejan las casas de análisis.

El comercio bilateral, que superó los 2.000 millones de euros el año pasado, también se resentiría si la confianza empresarial se evapora. De momento, los mercados aguardan con cautela: el peso colombiano apenas se ha movido frente al dólar en la última semana, señal de que los inversores ya habían descontado la incertidumbre. Pero lo relevante llegará el lunes, cuando se conozcan los resultados definitivos y se proyecten las alianzas para la segunda vuelta del 21 de junio.


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