La factura de la luz volverá a encarecerse a partir del 1 de junio con el fin de parte de las medidas fiscales extraordinarias aprobadas por el Gobierno para contener el impacto económico derivado de la crisis en Oriente Próximo, especialmente tras la escalada del conflicto vinculado a Irán. De hecho, el denominado plan anticrisis, activado en marzo de 2026 fue una respuesta al encarecimiento de la energía, debido al conflicto de Irán, que se basa en una rebaja temporal de impuestos, y que ahora expira de forma progresiva, lo que supondrá el retorno a los tipos habituales de IVA y gravámenes energéticos.
Según el análisis de Rastreator, ocho de cada diez consumidores españoles muestran preocupación por el impacto de la subida fiscal en sus recibos, mientras que seis de cada diez reconocen haber considerado reducir su consumo energético para amortiguar el aumento del gasto.
Fin de las principales rebajas fiscales, hola nueva factura de la luz
El núcleo de las medidas que decaen este mes afecta directamente a la factura de la luz y a los combustibles. Entre los cambios más relevantes, el IVA de la electricidad y del gas, que había sido reducido temporalmente del 21% al 10%, vuelve al tipo general anterior. Además, también finaliza la reducción del Impuesto Especial sobre la Electricidad, que había descendido del 5,11% al 0,5%, así como la suspensión temporal del Impuesto sobre el Valor de la Producción Eléctrica, aplicado a las compañías generadoras.
En paralelo, el paquete anticrisis incluía otras medidas energéticas como la limitación del precio del butano y el propano, además de bonificaciones puntuales para sectores especialmente afectados, que también comienzan a retirarse de forma gradual.

A modo de contexto es importante recordar que, el paquete fiscal se enmarcó dentro de un plan de choque de más de 5.000 millones de euros aprobado en marzo de 2026 para mitigar los efectos de la crisis internacional derivada del conflicto en Oriente Próximo. El objetivo era contener el impacto de la subida de los precios energéticos sobre hogares y empresas mediante una reducción temporal de la carga fiscal. De hecho, el diseño del plan contemplaba una aplicación progresiva y revisable en función de la evolución de los precios de la energía y la inflación, lo que permite su retirada parcial conforme los indicadores han mostrado cierta moderación.
Estas son las claves del plan anticrisis del Gobierno por la guerra de Irán
Cambios de hábitos de consumo: menos uso del aire acondicionado
En cuanto al futuro encarecimiento de la luz, ya está teniendo efectos en el comportamiento de los hogares. Según el análsis de Rastreator, el 36% de los consumidores declara limitar al máximo el uso de sistemas de climatización como el aire acondicionado, mientras que otro 37% concentra su uso únicamente en las horas de mayor calor. Es decir, los consumidores se están anticipando con sus cambio de hábitos al repentino repunte de la factura, sumado a que durante el verano suele incrementar de forma notable el consumo eléctrico en los hogares españoles.

En este escenario, el bono social eléctrico se consolida como una de las principales herramientas de protección para los hogares vulnerables. Actualmente, se estima que alrededor de dos de cada diez ciudadanos cumplen los requisitos para acceder a esta ayuda, que ofrece descuentos directos en la factura de la luz. No obstante, una parte significativa de la población desconoce su existencia o los requisitos necesarios para solicitarla, lo que limita su alcance potencial como instrumento de alivio económico.
No obstante, el fin de estas medidas no implica necesariamente la desaparición total del escudo anticrisis, ya que se ha diseñado como un mecanismo flexible. Por ello, habrá que esperar si el Gobierno mantiene su promesa y permite reactivar o ajustar determinadas ayudas en función de la evolución de los mercados energéticos y del contexto internacional.




