El IPC de mayo 2026 se mantiene en el 3,2% mientras la inflación subyacente sube al 2,9%

España encadena tres meses con la inflación por encima del 3%, arrastrada por el encarecimiento de la energía y el transporte. El repunte de la subyacente, la más alta desde principios de año, complica la estrategia del BCE.

El IPC adelantado de mayo de 2026 no da tregua. La inflación general repite el 3,2% interanual del mes anterior y la subyacente —la que descuenta energía y alimentos frescos— escala una décima hasta el 2,9%, su cota más elevada desde febrero. España acumula ya tres meses consecutivos con el índice por encima del 3%, un registro que no veíamos de forma tan persistente desde el otoño de 2023 y que tiene un único detonante común: la guerra en Irán y el consiguiente shock energético.

El dato, publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), deja pocos resquicios al optimismo. Mientras que en meses anteriores el alivio de los alimentos había ayudado a contener el índice general, en mayo el comportamiento fue plano. Lo que sí tiró con fuerza fueron el transporte y las actividades recreativas, cuyos precios bajaron menos que en mayo de 2025, un efecto estadístico que refleja, en realidad, que la energía cara ya se está filtrando a la segunda derivada de los precios.

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En términos mensuales, el IPC subió un 0,1% respecto a abril, moderando en tres décimas el repunte del 0,4% de abril. No es un consuelo: la inflación mensual encadena ya cuatro meses al alza. Y el IPCA armonizado subió una décima, hasta el 3,6%, con la subyacente armonizada en el 3,3%. Todas las referencias apuntan en la misma dirección: las presiones de segunda ronda ya están instaladas en la economía española.

El dato en detalle

El Ministerio de Economía, que dirige Carlos Cuerpo, se apresuró a atribuir la estabilidad de la tasa general al ‘escudo renovable’ y a las medidas del Gobierno, insistiendo en que «la apuesta decidida por las energías renovables sitúa a España en una posición de fortaleza para afrontar la volatilidad de los mercados energéticos». Aunque la factura eléctrica se contuvo ligeramente —de hecho, en abril llegó a caer en términos interanuales—, el resto de componentes energéticos, singularmente los carburantes, siguen transmitiendo tensión a los precios de consumo. Las medidas fiscales sobre gasolinas y gasóleos continuarán hasta el 30 de junio, según confirmó el propio ministerio, pero a partir del 1 de junio se inicia ya la retirada gradual de las rebajas en el IVA de la electricidad y el gas. Será la primera prueba de fuego para ver hasta qué punto el IPC reacciona al alza sin ese colchón fiscal.

Donde el avance del INE sí arroja una señal inequívoca es en la inflación de los servicios. La subida de las actividades recreativas y culturales, unida a la resistencia del transporte, dibuja un patrón que ya hemos visto en otras economías europeas: la demanda interna se mantiene relativamente firme y las empresas trasladan el mayor coste energético a los precios finales, instalando una dinámica de espiral salarios-precios que el BCE quiere evitar a toda costa.

Con la subyacente en el 2,9% y el IPC general atascado por encima del 3%, el margen del BCE para movimientos agresivos de tipos se estrecha justo cuando el mercado esperaba dos recortes antes de fin de año.

Impacto en los mercados y la prima de riesgo

El bono español a diez años apenas se inmutó en los primeros compases de la sesión tras conocerse el dato. La prima de riesgo se mantuvo en el entorno de los 67-68 puntos básicos, un nivel que, sin ser alarmante, deja de ser el mínimo de ciclo que veíamos en enero, cuando llegó a tocar los 63 puntos. La lectura es clara: el diferencial con el bund alemán se ha estabilizado a la espera de que el BCE dé señales más contundentes sobre el ritmo de bajadas. Pero si la inflación subyacente española sigue escalando, el activo español podría empezar a desacoplarse de la periferia, sobre todo si Italia o Francia muestran un mejor comportamiento en precios.

En el ámbito bursátil, el IBEX 35 reaccionaba con leve tibieza, cediendo un 0,2% en la apertura. Las utilities y las inmobiliarias del selectivo acusaban la presión de unos tipos que quizás permanezcan altos más tiempo del previsto. Al otro lado, los bancos respiraban. Un escenario de inflación pegajosa retrasa los recortes de tipos y mantiene los márgenes de intermediación más jugosos. CaixaBank y Sabadell encabezaban las muy ligeras alzas, con un 0,4% cada una.

inflación subyacente

Análisis: ¿un techo temporal o un cambio de régimen?

A mi juicio, el dato de mayo de 2026 no es un tropiezo puntual. Llevamos tres meses en los que la inflación española se ha situado sistemáticamente por encima de la previsión máxima del consenso que se manejaba a principios de año. En enero, el panel de Funcas proyectaba un IPC medio del 2,7% para el segundo trimestre, y la realidad ya lo supera en casi medio punto. La sorpresa no es meteorológica: es energética y geopolítica. El conflicto iraní no solo ha encarecido el petróleo Brent por encima de los 95 dólares, sino que ha reintroducido una prima de riesgo geopolítico sobre todas las rutas energéticas que alimentan a Europa. Mientras esa prima exista, difícil ver un IPC general cómodamente por debajo del 3%.

Hasta ahora, el Gobierno ha capeado la situación con medidas fiscales (IVA reducido, impuestos especiales, bonos sociales) que han contenido la factura final del consumidor. Pero esos escudos empiezan a desmontarse. El 1 de junio se inicia la retirada progresiva del IVA eléctrico reducido y se espera que en otoño las ayudas a carburantes sigan el mismo camino. La inflación subyacente, que en teoría debería desacelerarse cuando los estímulos fiscales se retiran, no está mostrando esa sensibilidad: ha subido del 2,8% al 2,9% en un solo mes. Eso sugiere que las empresas ya han incorporado los mayores costes energéticos a sus estructuras de precios y no los van a devolver fácilmente.

Hay un riesgo adicional que no se menciona en el comunicado oficial y que la próxima reunión del BCE del 12 de junio pondrá sobre la mesa: la indexación salarial. En España, los convenios firmados en el primer trimestre recogen subidas medias del 3,5%, el nivel más alto en una década. Si la inflación se enquista y los salarios replican, el banco central tendrá muy difícil justificar nuevas bajadas de tipos, por mucho que el crecimiento del PIB se modere. De hecho, en mi lectura, el margen para dos recortes más este año se ha reducido drásticamente tras el dato de hoy.

El 12 de junio conoceremos los datos definitivos y, apenas unas horas después, Christine Lagarde actualizará las proyecciones macroeconómicas. Ese día el mercado decidirá si descuenta uno o ningún recorte antes de diciembre. Y la prima de riesgo española, que hoy parece anestesiada, podría despertar con fuerza.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 abrió con un descenso del 0,2% hasta los 12.320 puntos, con las utilities como principal lastre. La prima de riesgo española cotizaba sin apenas cambios en los 68 puntos básicos.

Clave técnica: El bono español a diez años mantiene el soporte de los 67 puntos básicos de diferencial con Alemania. Una superación de los 72 puntos activaría señales de venta técnica que podrían arrastrar al IBEX-35 hacia los 12.000 puntos, intensificando el castigo a sectores sensibles a tipos.

Apunte macro: El IPC armonizado de España (3,6%) se sitúa ya 1,1 puntos por encima del objetivo del 2% del BCE, el diferencial más amplio entre las grandes economías de la eurozona. Si la subyacente sigue escalando, la autoridad monetaria carecerá de argumentos para acelerar el ciclo de bajadas.


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