Cheyne Capital inyecta 110 millones en OK Mobility para cerrar su refinanciación

La reestructuración, valorada en 300 millones de euros, cuenta con el visto bueno de los principales acreedores y recalendariza el pasivo hasta 2030. La empresa mallorquina negocia también la entrada de un socio minoritario con BNP Paribas.

Cheyne Capital inyecta 110 millones de euros en OK Mobility para cerrar la refinanciación de una deuda que ronda los 300 millones. La operación, consensuada ya con la banca —Santander, BBVA y CaixaBank como principales acreedores—, permitirá a la compañía mallorquina de movilidad recalendarizar sus vencimientos hasta 2030, según ha adelantado El Confidencial.

Una refinanciación de 300 millones con el respaldo de la banca

La reestructuración, que OK Mobility lleva negociando desde principios de 2026, se apoya en un acuerdo con las entidades financieras y supone un balón de oxígeno para un balance que había quedado tensionado tras la normalización del mercado del automóvil. La compañía trabaja con el asesoramiento de Alantra en el frente financiero y de Uría Menéndez en el legal. Por parte de los bancos, el consorcio cuenta con FTI Consulting y A&O Shearman.

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La cifra final —unos 300 millones que se extenderán los próximos cuatro años— ajusta el perfil de vencimientos y libera presión sobre la tesorería en un momento en el que los márgenes del alquiler de vehículos han perdido el impulso extraordinario que registraron durante la crisis de suministros. Fuentes financieras confirman que la banca ha dado luz verde a la operación, cuyo cierre formal es inminente.

Cheyne Capital, un fondo británico con experiencia en reestructuraciones

El fondo británico, que ya invirtió en Naviera Armas o Lecta, financiará a OK Mobility con 110 millones de euros desembolsados en dos tramos. Se trata de deuda nueva, no de una ampliación de capital, con la que la empresa quiere poner en marcha su plan estratégico OK Forward. La hoja de ruta apuesta por el crecimiento internacional y una mayor presencia en los aeropuertos, donde el alquiler de coches sigue siendo un negocio de alto volumen.

Cheyne ha estructurado su inversión como un préstamo fresh money que se sitúa por encima de la deuda senior ya existente, un mecanismo habitual en las refinanciaciones de compañías con flujos de caja estables. La entrada de este nuevo acreedor se cierra con el asesoramiento legal de Cuatrecasas.

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El plan OK Forward y la búsqueda de un socio minoritario

Más allá de la reordenación del pasivo, la compañía fundada por Othman Ktiri ha contratado a BNP Paribas para pilotar un proceso de entrada de un fondo de capital riesgo en su accionariado. En esta ocasión se busca un inversor minoritario, después de que en 2023 se intentara una venta mayoritaria o incluso una salida a bolsa asesorada por Rothschild, que no llegó a materializarse. Aquella operativa llegó a manejar una valoración superior a 1.250 millones de euros.

Paralelamente, la firma estudia una titulización de activos por importe de hasta 500 millones de euros con el apoyo de PwC. Este movimiento, aún en fase de diseño, se activaría una vez que la refinanciación esté formalmente cerrada y dotaría a OK Mobility de una línea de liquidez adicional para financiar flota sin tensionar el balance.

La reestructuración alivia el corto plazo, pero el verdadero test está en convencer a un inversor de una valoración que el mercado ya rechazó en 2023.

Análisis: del espejismo de los márgenes poscovid al reto de la valoración

Los resultados récord que OK Mobility exhibió durante la crisis de suministros de vehículos —apoyados en una operativa de leasing y venta de coches usados a precios disparados— se difuminaron con la vuelta a la normalidad. Las fuentes consultadas señalan que aquellos márgenes fueron un espejismo puntual, lo que hace más urgente que la compañía demuestre la solidez de su nuevo plan ante los potenciales inversores.

El precedente de Rothschild pesa: hace tres años se exploró una colocación en bolsa o la venta de hasta el 49% a una valoración de más de mil millones, sin éxito. Ahora, la estructura financiera es más compleja —con un nuevo tramo de deuda de Cheyne y una titulización en el horizonte—, pero también el mercado de mobility as a service ha madurado. La clave será si el plan OK Forward convence de que los márgenes ya no dependen de shocks externos y si el potencial socio minoritario que busca BNP Paribas está dispuesto a pagar una prima por un negocio que, en lo operativo, sigue siendo muy intensivo en activos.

En este contexto, conviene seguir de cerca la evolución de la negociación con los fondos de private equity. La compañía mallorquina necesita que la refinanciación no sea solo un respiro, sino el pistoletazo de salida de una etapa de crecimiento sostenible que justifique la elevada valoración que siempre ha aspirado a obtener.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El cierre formal de la refinanciación y el inicio del proceso de búsqueda de socio minoritario con BNP Paribas. Cualquier señal de que la titulización de 500 millones se activa antes de lo previsto daría un margen adicional.
  • Reacción del valor: Al ser una compañía no cotizada, el impacto directo es limitado. Sin embargo, el éxito de la reestructuración y la entrada de Cheyne Capital como acreedor de referencia envían un mensaje de confianza que podría allanar la entrada de capital riesgo en los próximos meses.
  • Precedente sectorial: La experiencia de otras refinanciaciones en el sector de movilidad —como la de Europcar o la reestructuración de Hertz— muestra que el respaldo de un fondo especializado en deuda distressed suele ser el paso previo a una venta minoritaria. OK Mobility sigue esa misma senda.

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