Un nuevo análisis de Glassnode ha vuelto a encender el debate sobre la seguridad a largo plazo de Bitcoin. Según sus datos, 6,04 millones de bitcoins —casi el 30% del suministro actual— podrían ser, en teoría, vulnerables a futuros ataques de computación cuántica. La razón es sencilla: las claves públicas que protegen esos fondos ya han quedado expuestas en la cadena de bloques, y si la tecnología cuántica avanza lo suficiente, descifrarlas no sería ciencia ficción.
La computación cuántica aún está en pañales, pero el sector lleva años mirando de reojo a los ordenadores cuánticos porque, a diferencia de los actuales, podrían romper los esquemas criptográficos que blindan las transacciones de Bitcoin. Sin embargo, lo que más inquieta del informe no es la amenaza lejana, sino el comportamiento de los usuarios: 4,12 millones de BTC están en riesgo por la reutilización de direcciones y por métodos de custodia obsoletos que, innecesariamente, dejan la llave a la vista.
El 30% del suministro, en jaque: un problema de claves y malas prácticas
Cuando envías bitcoins, la red ve tu clave pública. Si usas una dirección una sola vez y no vuelves a gastar desde ella, esa clave queda oculta tras un hash (una especie de huella digital). Pero si reutilizas la misma dirección varias veces, la clave pública salta a la luz y, con ella, la posibilidad teórica de que un ordenador cuántico del futuro la desencripte y robe los fondos.
Glassnode estima que la exposición no se reparte por igual. Del total en riesgo, 4,12 millones de BTC corresponden a monederos con malas prácticas de reutilización y a esquemas de custodia antiguos que no aprovechan las mejoras más recientes de la red. El dato es especialmente llamativo porque coloca el foco en los propios usuarios y no en una vulnerabilidad del protocolo.
A esto se suma que los exchanges centralizados concentran al menos 1,6 millones de bitcoins en direcciones que también tienen sus claves públicas visibles en la cadena. Son fondos de clientes que, sin saberlo, descansan en carteras que podrían convertirse en un objetivo prioritario si la computación cuántica alcanzara el nivel suficiente para atacar.
Seis millones de bitcoins con la puerta entreabierta. No es un robo inminente, pero sí una advertencia para actualizar prácticas de custodia.
El mercado se enfría: el volumen de intercambio cae a niveles de 2023
Mientras el riesgo cuántico planea como una amenaza de fondo, el mercado al contado de Bitcoin vive su propio bajón. El volumen de comercio se ha desplomado un 81% desde octubre de 2025, según datos del analista Darkfost de CryptoQuant. Para encontrar una actividad tan baja hay que remontarse a julio de 2023, en pleno mercado bajista.
Grandes plataformas como Binance, que todavía mueve 36.400 millones de dólares al mes, registran caídas de casi cinco veces respecto a los 198.600 millones de octubre pasado. Gate.io pierde un 79,6% y Bybit un 66%. La combinación de inflación persistente y las tensiones geopolíticas con Irán ha empujado a los inversores hacia materias primas y acciones tradicionales, dejando a las criptodivisas en un segundo plano.
Con todo, el propio Darkfost interpreta el colapso como una señal constructiva: la presión vendedora está perdiendo fuelle y, históricamente, los periodos prolongados de volumen raquítico suelen coincidir con las últimas fases de una corrección. Visto así, el mercado podría estar digiriendo el exceso especulativo antes de buscar un nuevo rumbo.
Riesgos conocidos, soluciones pendientes: ¿debe preocuparse el inversor?
El informe de Glassnode no es una cuenta atrás hacia el apocalipsis, pero sí un recordatorio de que Bitcoin no es inmutable en su forma actual. La comunidad ya trabaja en esquemas criptográficos resistentes a la computación cuántica, y la red ha sabido actualizarse en el pasado. Sin embargo, la responsabilidad inmediata recae en los usuarios: cambiar de dirección con cada transacción y utilizar carteras modernas que limiten la exposición son gestos que, hoy, no cuestan nada.
El verdadero desafío llegará el día en que la computación cuántica sea operativa. Para entonces, Bitcoin necesitará una actualización consensuada que podría implicar migrar millones de monedas a nuevas direcciones seguras. Es un escenario que los desarrolladores contemplan, pero que exigiría una coordinación sin precedentes.
Por eso, lo más sensato es no caer en el alarmismo, aunque sí interiorizar una lección sencilla: cuidar las llaves digitales es la primera línea de defensa, y la mejor forma de hacerlo es no dejar nunca la puerta abierta. La tecnología cuántica aún no llama a la cerradura, pero saber que el 30% del suministro tiene el pestillo echado a medias debe servir, al menos, para revisar cómo guardamos los bitcoins esta noche.




