La Guardia Urbana de L’Hospitalet requisa 373 patinetes en cinco meses y supera todo 2025

La policía local ha incorporado un cinemómetro homologado que permite sancionar con 500 euros a quienes superen los 25 km/h. Las inspecciones conjuntas con los Mossos en tiendas de venta refuerzan una campaña que busca también frenar el uso de patinetes en robos violentos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Guardia Urbana de L’Hospitalet ha requisado 373 patinetes eléctricos entre enero y mayo de 2026, superando los 340 de todo 2025.
  • ¿Quién está detrás? La policía local, con apoyo de los Mossos d’Esquadra, que utiliza un cinemómetro homologado para detectar manipulaciones de velocidad.
  • ¿Qué impacto tiene? Multas de 500 euros, decomiso del vehículo y controles intensificados también en tiendas de reparación. El objetivo es tanto la seguridad vial como frenar los robos violentos cometidos con patinete.

La Guardia Urbana de L’Hospitalet de Llobregat ha puesto el foco en los patinetes eléctricos trucados y sin seguro. El balance de los primeros cinco meses de 2026 es contundente: 373 vehículos requisados, una cifra que ya rebasa los 340 de todo el año pasado. El salto se explica por la incorporación, a finales de enero, de un cinemómetro homologado específico para medir la velocidad de estos vehículos de movilidad personal (VMP) y por la coordinación con los Mossos d’Esquadra en toda la ciudad.

El nuevo radar ha permitido a los agentes cazar infracciones extremas. El consistorio ha confirmado que algunos patinetes circulaban a 114 y 133,5 kilómetros por hora, muy por encima de los 25 km/h que fija la normativa. «Quien se salta el límite no solo pone en riesgo su integridad, sino la de los peatones», subrayan fuentes municipales.

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Un radar que persigue a los patinetes trucados

El cinemómetro es la pieza clave de esta ofensiva. Homologado para vehículos de movilidad personal, verifica con precisión si el patinete ha sido manipulado para superar la velocidad legal. Desde su puesta en marcha, la Guardia Urbana actúa «con todas las garantías jurídicas», según el comunicado del ayuntamiento, y requisa de inmediato cualquier VMP que exceda los 25 km/h, enviándolo al depósito municipal.

A la infracción por exceso de velocidad se suma una sanción administrativa de 500 euros. También se retiran de la circulación aquellos patinetes que carezcan del seguro de responsabilidad civil obligatorio o incumplan la legislación vigente. La policía local recuerda que la manipulación para ganar velocidad anula la homologación del vehículo y lo convierte en un riesgo punible.

El patinete, herramienta de huida en más de la mitad de los robos violentos

Los controles no solo buscan mejorar la seguridad vial. Más de la mitad de los robos con violencia que se cometen en la ciudad utilizan un patinete eléctrico como medio de huida, según los datos policiales que maneja el consistorio. Esta realidad ha convertido a los VMP en un objetivo prioritario de los dispositivos conjuntos, como los planes Kanpai y Nautilus, que ahora incluyen inspecciones en tiendas de venta y reparación.

Durante estas visitas, los agentes comprueban la procedencia de los vehículos, detectan posibles patinetes sustraídos y vigilan que no se comercialicen o manipulen ilegalmente modelos capaces de superar las limitaciones de velocidad. «El objetivo es proteger a los peatones, mejorar la convivencia y retirar de la circulación los vehículos que representan un riesgo para la seguridad ciudadana», insiste el ayuntamiento.

El patinete ya no es solo un problema de movilidad: se ha convertido en un acelerador de la delincuencia callejera que la policía intenta frenar con los mismos radares que reclaman los vecinos.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El aluvión de requisas en L’Hospitalet marca un punto de inflexión en la regulación local de la micromovilidad. El impacto directo sobre los usuarios es claro: cualquier patinete que supere los 25 km/h o carezca de seguro acaba en el depósito y conlleva 500 euros de multa. La zona cero de esta actuación se sitúa en un municipio del área metropolitana de Barcelona donde la densidad de VMP es alta y donde la delincuencia asociada ha obligado a diseñar operativos específicos.

El dato que resume la noticia es el ritmo de decomisos: 373 en cinco meses, lo que equivale a casi dos patinetes retirados al día. Si se mantiene la tendencia, el año 2026 podría cerrar con más de 900 vehículos requisados, triplicando la cifra de 2025. La lectura estratégica es doble: por un lado, la policía local ha encontrado una herramienta eficaz para atacar dos problemas de un solo golpe —movilidad insegura y criminalidad—; por otro, el efecto disuasorio de las multas y las inspecciones en comercios puede ir vaciando las calles de patinetes ilegales.

El pulso entre agentes es nítido: la Guardia Urbana ha ampliado sus competencias de control apoyándose en la tecnología y en la colaboración con los Mossos. No obstante, subsiste un riesgo: la rapidez con la que los talleres clandestinos modifican los vehículos puede desbordar una campaña que depende de un número limitado de cinemómetros. El consistorio ya ha advertido que los controles se intensificarán en los próximos meses, sin dar por cerrada una batalla que apenas empieza.


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