He seguido con atención el mercado de manuscritos iluminados, y pocas veces se presenta una oportunidad como esta. Del total de ejemplares del ciclo artúrico del siglo XIII que han sobrevivido, solo tres permanecen en colecciones privadas. Uno de ellos, el denominado Clermont-Tonnerre, saldrá a puja en Christie’s el próximo mes de julio con una estimación de entre 1,5 y 2 millones de libras (aproximadamente entre 1,75 y 2,34 millones de euros). La cifra no es un récord para la categoría —en 2010, el manuscrito Rochefoucauld alcanzó 2,3 millones de libras en Sotheby’s—, pero la escasez extrema y un renovado interés por los activos tangibles no correlacionados con los mercados financieros están redefiniendo el perfil de riesgo de esta clase de obras.
Un manuscrito único del ciclo artúrico
La casa de subastas ha confirmado que el lote principal de su venta de libros y manuscritos valiosos es una de las escasísimas versiones iluminadas del Roman du Graal que han llegado intactas hasta hoy. El códice reúne la historia de la búsqueda del Santo Grial, el origen diabólico de Merlín y las aventuras del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda. De los dos centenares de copias institucionales conocidas, apenas tres están en manos particulares. La obra, oculta durante siglos en la colección de la familia Clermont-Tonnerre, representa un acontecimiento bibliófilo de primer orden.
Eugenio Donadoni, director de manuscritos medievales y renacentistas de Christie’s, insiste en el valor narrativo universal de la pieza y en el trabajo de investigación que todavía atesora. La escasez de oportunidades de compra convierte cada aparición en un evento de liquidez: en 2010, el manuscrito Rochefoucauld, también dedicado al Grial, duplicó su estimación baja al adjudicarse por 2,3 millones de libras en Sotheby’s.
Con solo tres ejemplares en manos privadas, cada salida a subasta de un manuscrito del Grial es un evento que puede distorsionar precios al alza si dos coleccionistas convergen en la misma sala.
La tensión entre el coleccionismo privado y el acceso académico
La subasta reabre un debate que afecta directamente a la valoración y a la futura liquidez de la obra. Irene Fabry-Tehranchi, especialista de la Biblioteca de la Universidad de Cambridge, ha advertido que la propiedad privada de un manuscrito medieval clave “supone un desafío real para los investigadores”. Su esperanza es que una institución pública consiga adquirir el ejemplar. La realidad, sin embargo, es que los presupuestos de bibliotecas y museos europeos han menguado en la última década, mientras que el patrimonio de las grandes fortunas no ha dejado de crecer.
Para el inversor particular, esta dinámica introduce un factor de riesgo reputacional y regulatorio. Si ninguna universidad ni biblioteca nacional reúne los fondos, el comprador privado podría enfrentarse en el futuro a presiones para facilitar el acceso o la digitalización. Aun así, la historia demuestra que los manuscritos de primerísimo nivel asimilan esas tensiones sin perder valor: los coleccionistas suelen negociar acuerdos de consulta que mitigan el conflicto y añaden prestigio a la tenencia.
Manuscritos medievales: ¿refugio de capital a prueba de ciclos?
El arte medieval no sigue los mismos ciclos que la pintura contemporánea o los relojes de pulsera. Las obras sobre vitela o pergamino requieren un horizonte de inversión que puede superar los diez o quince años, y la liquidez es estrictamente puntual: depende de que un puñado de casas de subastas programen una venta monográfica y de que dos o tres postores se interesen simultáneamente. En este sentido, el manuscrito Clermont-Tonnerre se asemeja más a un venture capital del lujo que a una acción de gran capitalización.
No obstante, los escasos datos disponibles apuntan a una revalorización sólida y descorrelacionada del mercado financiero. El precedente de 2010 arroja una revalorización compuesta cercana al 5 % anual en libras, aunque el resultado de julio podría comprimir o expandir esa cifra drásticamente. La clave para el inversor de altísimo patrimonio está en reconocer que el retorno no se mide solo en términos de precio final: el prestigio de poseer un ejemplar que solo puede verse en unas pocas bibliotecas nacionales actúa como un multiplicador de capital social, un intangible que ciertas carteras valoran por encima de la TIR.
Por primera vez desde la pandemia, el mercado de subastas de libros raros muestra síntomas de reactivación en el segmento superior. Las estimaciones conservadoras de Christie’s podrían quedarse cortas si la puja enfrenta a dos family offices con apetito por activos ilíquidos de altísima calidad. La próxima cita es el próximo julio; habrá que observar si la sala de King Street acoge otro récord.
💎 Veredicto Wealth
El manuscrito Clermont-Tonnerre no es un activo para inversores que busquen rentabilidad a corto plazo: su liquidez es efímera y depende de eventos de subasta muy espaciados. Solo las carteras con horizonte superior a diez años y sensibilidad extrema hacia la descorrelación encontraran aquí un refugio de preservación de capital compatible con un altísimo prestigio cultural.





