A menos de dos meses de que arranque el Mundial de Fútbol 2026, las fiscalías de Nueva York y Nueva Jersey han puesto en marcha una investigación que puede manchar la fiesta del balón. DW Español ha revelado que el foco está en las prácticas de venta de entradas de la FIFA para los partidos que se disputarán en el MetLife Stadium, en East Rutherford. La denuncia apunta a una retención deliberada de bloques de localidades para inflar los precios y a un perjuicio real para los aficionados.
Según la cadena, la pesquisa se suma a una anterior abierta en California y responde a las quejas de seguidores que, tras pagar por asientos de categoría superior, recibieron otros de menor nivel. La fiscalía sostiene que la FIFA ha incurrido en una práctica de falsa escasez: retener lotes de entradas para reducir artificialmente la oferta y disparar el coste de las localidades disponibles. Un portavoz del organismo rehuyó hacer comentarios.
El MetLife Stadium, epicentro de la controversia
La corresponsal financiera de DW Español, Ana Nieto, detalló que por primera vez en un Mundial la FIFA ha utilizado el llamado precio dinámico. En vez de tarifas fijas, el sistema ajusta el importe en tiempo real según la demanda. En un torneo de este calibre, ese mecanismo solo ha servido para empujar los precios al alza. Y el problema no termina ahí: las entradas se han ido liberando en fases controladas durante meses, lo que ha permitido modular el cruce entre oferta y demanda para que la escalada fuera constante y pronunciada.
Los datos que alarman a los fiscales
De acuerdo con las autoridades neoyorquinas, los precios han subido en más de 90 de los 104 partidos y en todas las categorías. El alza media ronda el 34%. Solo un 1,6% de los boletos se ha vendido por un máximo de 60 dólares. Incluso el alcalde de Nueva York tuvo que reservar un millar de localidades a 50 dólares, ahora sorteadas entre los vecinos. La investigación de las fiscalías pondrá la lupa sobre el calendario de comercialización, las declaraciones de la FIFA y otras conductas que han situado muchas entradas por encima de los 1.000 dólares, el Mundial más caro de la historia para el público que acude al estadio.
En palabras de Nieto, la combinación de precio dinámico con liberación por tandas ha dado a la FIFA un control casi absoluto sobre la escalada.
‘Los precios han subido para más de 90 de los 104 partidos y en todas las categorías, con un alza media del 34%’.
— Ana Nieto, DW Español
Turismo bajo presión: menos reservas de lo esperado
La organización confiaba en que el Mundial devolviera brillo a la industria turística estadounidense, golpeada el año pasado por el desplome de las llegadas internacionales. Sin embargo, la Asociación Estadounidense de Viajes y la patronal hotelera matizan el optimismo. Los altos precios de la energía, el conflicto en Irán, la desconfianza del consumidor y las trabas con los visados han frenado la demanda externa. Además, según el canal, muchos hoteles inflaron de forma artificial el precio de las habitaciones y han tenido que dar marcha atrás. Al final, la ocupación muestra más impulso doméstico que internacional, y el boom que se pronosticaba simplemente no ha llegado.
Una lectura para el aficionado y para el torneo
La batalla legal se produce mientras crece la percepción de que la FIFA ha convertido el Mundial en un producto de lujo inaccesible para la mayoría de los seguidores. Si se confirma la estrategia de escasez artificial, no solo habrá consecuencias judiciales: la imagen del fútbol como deporte popular sufriría un golpe difícil de reparar justo cuando Estados Unidos intenta consolidar su afición. La imagen de un evento global abierto y festivo choca con la realidad de mercados secundarios inflamados y descontento en las gradas.
Queda por ver si las pesquisas logran forzar un cambio en el modelo de ventas antes de que el balón eche a rodar, o si, por el contrario, la fiesta acabará celebrándose con los bolsillos de los aficionados y la credibilidad del organismo como daños colaterales.






