Hay lugares en el mapa que parecen diseñados por un novelista trágico. El estrecho de Bab el-Mandeb es uno de ellos. Su nombre en árabe, ‘la puerta de las lágrimas’, no es un capricho poético: durante siglos, marineros, mercaderes y piratas se jugaron la vida en sus 30 kilómetros de anchura, acosados por vientos asesinos y corrientes que partían los cascos como nueces. Hoy, en pleno 2026, ese nombre vuelve a resonar con una fuerza inquietante en los despachos de Washington y en los mercados energéticos globales.
En su último análisis desde VisualPolitik, Enrique sostiene que el mundo está mirando hacia el lugar equivocado. O al menos, no está mirando hacia todos los lugares que debería. Mientras la atención se concentra en el conflicto directo entre Irán e Israel y en el estrecho de Ormuz, hay otro corredor marítimo que podría convertirse en el segundo punto estratégico de Teherán. Y ese corredor es Bab el-Mandeb.
El fantasma de los hutíes regresa
Durante 2025, la administración Trump lanzó una campaña aérea contra los hutíes después de que este grupo yemení atacara con misiles y drones el tráfico comercial en aguas del Mar Rojo. Ahora, con la guerra contra Irán ya encendida, el canal alerta de que el peligro es que los hutíes vuelvan a lanzar una ofensiva similar. Y en Washington, explica Enrique, se lo toman muy en serio.
Tan en serio que un portaaviones nuclear de 100.000 toneladas, el HWS, decidió en su regreso dar la vuelta a toda África para evitar cualquier susto en el Mar Rojo. Miles de kilómetros extra, más combustible, más tiempo de trayecto y muchísimos más costes. Todo para no tener que cruzar esa puerta de las lágrimas que ahora amenaza con volver a cerrarse.
Un estrecho, dos crisis
El gran riesgo que VisualPolitik dibuja en su análisis no es solo militar. Es económico. Y es energético. Con Ormuz cerrado de facto por la tensión bélica, si los hutíes se animan a atacar barcos en Bab el-Mandeb, el envío de los petróleos saudíes que se dirigen a Asia se retrasaría muchísimo. Las consecuencias, advierte Enrique, podrían multiplicar la crisis energética que ya se está gestando a nivel global.
No se trata de un escenario improbable. El canal recuerda que los hutíes ya demostraron en 2025 su capacidad para interrumpir el tráfico marítimo en una de las rutas comerciales más transitadas del planeta. Ahora, con el respaldo iraní y en plena escalada bélica, la amenaza es más real que nunca.
‘Bab el-Mandeb podría convertirse en el segundo punto estratégico de Irán después de Ormuz’
— Enrique, VisualPolitik
La alianza que pocos esperaban
El análisis de VisualPolitik apunta también a un movimiento geopolítico que ha sorprendido a muchos: el acercamiento de la administración Trump al régimen de Eritrea. Un país con un historial de derechos humanos calificado por el canal como brutal, pero que ocupa una posición estratégica privilegiada frente a las costas de Yemen, justo en la orilla africana de Bab el-Mandeb.
Según el análisis, esta alianza secreta buscaría contener la influencia iraní en el Mar Rojo y garantizar que la puerta de las lágrimas no se convierta en la puerta del desastre para el comercio global. La lógica es fría, reconoce Enrique: en el tablero de Oriente Medio, la geopolítica no entiende de regímenes, sino de posiciones.
El coste de la precaución
Que un portaaviones nuclear estadounidense prefiera rodear África antes que cruzar el Mar Rojo no es una anécdota. Es una declaración de intenciones. VisualPolitik lo interpreta como una señal de que los mandos militares consideran la amenaza hutí lo suficientemente creíble como para asumir costes logísticos descomunales.
El mensaje es claro: si la marina más poderosa del mundo evita Bab el-Mandeb, las navieras comerciales y las aseguradoras tomarán nota. Y cuando las primas de riesgo se disparan, los precios del transporte marítimo se disparan con ellas. El resultado, otro golpe a las cadenas de suministro globales, aún renqueantes tras los sobresaltos de los últimos años.
Qué significa esto para el lector
VisualPolitik no lo dice explícitamente, pero la lectura editorial es inevitable. Si Bab el-Mandeb se convierte en la segunda tenaza del estrangulamiento energético iraní, junto con Ormuz, los precios del petróleo y del gas natural licuado podrían experimentar subidas que aún no estamos descontando. Las economías europeas, dependientes del crudo de Oriente Medio y del gas que transita por rutas alternativas, serían especialmente vulnerables.
No es catastrofismo: es un escenario que los analistas de riesgos ya manejan y que VisualPolitik ha tenido el acierto de poner sobre la mesa con datos y contexto. Ignorarlo porque la atención está puesta en Tel Aviv y Teherán sería un error de cálculo que podríamos pagar caro en los próximos meses.
La puerta de las lágrimas vuelve a hacer honor a su nombre. Y esta vez, lo que está en juego no son solo las vidas de unos cuantos marineros, sino la estabilidad económica de medio mundo. El vídeo de VisualPolitik no ofrece soluciones fáciles, porque probablemente no las hay. Pero sí ofrece algo igual de valioso: un aviso a tiempo.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de VisualPolitik en YouTube.






