El petróleo retoma los 100 dólares: el Brent se dispara por las nuevas fricciones entre Estados Unidos e Irán

El barril supera la barrera psicológica que no alcanzaba desde 2022 y encarece la factura energética española en plena negociación nuclear. La prima de riesgo geopolítico añade presión al IPC.

El barril de Brent ha superado los 100 dólares por primera vez en cuatro años, espoleado por la escalada de tensión en el estrecho de Ormuz y las amenazas cruzadas entre Washington y Teherán. El repunte añade presión a una economía española que aún digiere el final de las ayudas energéticas y se enfrenta a una inflación subyacente pegajosa.

Este miércoles, el Brent —referencia para el 60% del petróleo mundial— llegó a cotizar a 103,2 dólares en el ICE de Londres, su nivel más alto desde julio de 2022, tras encadenar una subida de más de 14 dólares en apenas siete sesiones.

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Un repunte de 14 dólares en una semana

La chispa que encendió la mecha fue el derribo de un dron iraní por parte de un destructor estadounidense en aguas internacionales del Golfo. Teherán contestó con maniobras navales cerca de la isla de Bu Musa y renovó sus amenazas de cerrar el paso por el estrecho de Ormuz, una vía por la que transita uno de cada cinco barriles consumidos en el mundo.

Los mercados reaccionaron en cuestión de horas. La cotización internacional del crudo volvió a la casilla de los tres dígitos con un timing especialmente delicado: la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acababa de advertir de un mercado tensionado por la falta de inversión en exploración y el recorte de producción de la OPEP+.

La prima de riesgo geopolítico —la probabilidad de un conflicto abierto que interrumpa el suministro— se ha multiplicado por cinco en mayo, según los swaps de volatilidad del Brent. De materializarse un bloqueo parcial del Estrecho, los analistas de Rystad Energy calculan que el precio podría superar los 130 dólares en apenas 72 horas.

Ormuz es el grifo del 20% del petróleo mundial; cuando ese grifo se cierra, los precios no avisan, explotan.

Al cierre de esta edición, el contrato de futuros del Brent para entrega en agosto se mantenía firmemente sobre los 100,80 dólares, mientras el WTI texano rozaba los 97.

Del surtidor a la cesta de la compra: el impacto en España

España importa cerca del 70% de la energía que consume y el Brent es la referencia que marca el precio de la gasolina, el diésel y buena parte de los costes industriales. La traslación al IPC no es inmediata, pero basta con mirar el tablero de las estaciones de servicio para medir el golpe: la gasolina 95 ya cotiza en el entorno de 1,62 euros por litro y, de sostenerse el crudo por encima de los 100 dólares, el sector calcula que llegará a 1,75 euros antes de que acabe junio.

Cada dólar adicional de Brent se traduce, en promedio, en un incremento de 1,2 céntimos por litro en el surtidor en un plazo de dos o tres semanas. Según estimaciones de la consultora DBRS, un barril a 100 euros sostenido tres meses elevaría la inflación general de la eurozona en 0,4 puntos porcentuales, con España y Grecia como los países más expuestos. A la misma velocidad, el IPC energético añadirá entre dos y tres décimas si los 100 dólares se consolidan durante el tercer trimestre, según los cálculos de Funcas que maneja el sector.

La factura energética de los hogares españoles también se resentirá, aunque en menor medida: el gas natural, que sigue marcando el precio marginal de la electricidad, no está tan ligado al Brent como al TTF neerlandés. Sin embargo, la escalada del crudo tensiona las expectativas de inflación general y reduce el margen del Banco Central Europeo para acelerar los recortes de tipos.

La industria española, muy dependiente del diésel para el transporte y del nafta para la petroquímica, es otra damnificada directa. Los costes de producción en sectores como el azulejo, los fertilizantes o la siderurgia se encarecen de forma inmediata, justo cuando las fábricas intentaban recuperar los márgenes perdidos tras la crisis energética de 2022.

Brent 100 dólares

Un shock de origen político con fecha de caducidad incierta

La gran pregunta es si este episodio responde a un pico puntual o si estamos ante un cambio de régimen en el mercado del petróleo. Creo que el factor determinante no es tanto el tira y afloja militar como la falta de voluntad diplomática para desescalar. Cada vez que EE.UU. e Irán se sientan a negociar el programa nuclear —la próxima ronda está prevista en Viena para mediados de junio—, los precios retroceden. Cuando las conversaciones se rompen, el barril se dispara.

Hay un patrón que se repite desde 2018: la prima de riesgo geopolítico oscila entre los 5 y los 12 dólares según el estado de las negociaciones. Ahora mismo ronda los 10 dólares. Si la diplomacia logra un acuerdo marco antes del verano, el Brent podría bajar a 90 dólares en cuestión de semanas. Si fracasa, los 100 pueden convertirse en el nuevo suelo, no en el techo.

La otra variable que no podemos ignorar es el papel de la OPEP+. La alianza liderada por Arabia Saudí y Rusia mantiene un recorte voluntario de 2,2 millones de barriles diarios hasta finales de año, pero cuenta con una capacidad ociosa de producción cercana a los 4 millones de barriles, concentrada fundamentalmente en Riad. Su próxima reunión ministerial —el 2 de julio— será decisiva para calibrar si decide abrir los grifos ante el encarecimiento del crudo o si prefiere sostener los precios para financiar sus presupuestos. En el pasado, la OPEP ha soltado lastre cuando el Brent supera los 100 dólares durante más de un mes; en 2018 y 2022 el techo duró semanas, no trimestres.

Mientras tanto, los consumidores españoles y europeos volverán a sentir en el monedero lo que los mercados ya descuentan: que la geopolítica, cuando se calienta, se paga en la gasolinera.


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