Santander OPV SpaceX: así se prepara el banco para las salidas a bolsa de Musk y Altman

La entidad presidida por Ana Botín quiere capitalizar la próxima oleada de debuts bursátiles tecnológicos. Santander amplía su equipo en Nueva York y refuerza la relación con Elon Musk y Sam Altman, según Cinco Días.

Santander estaría reforzando su división de banca de inversión en Estados Unidos con el objetivo de captar los mandatos de salida a bolsa de SpaceX, OpenAI y Anthropic, tres de las compañías tecnológicas más valiosas del mundo no cotizadas. La operación, adelantada por Cinco Días, colocaría al banco español en el centro de la próxima gran oleada de debuts bursátiles tecnológicos.

Segun fuentes cercanas a la entidad, Santander está ampliando su equipo en Nueva York con fichajes de alto perfil en banca de inversión tecnológica. El movimiento es parte de una estrategia más amplia que arrancó hace meses y que ha intensificado los contactos con los fundadores de las tres compañías. Tim Wennes, presidente de Santander US, habría mantenido reuniones exploratorias con Elon Musk y Sam Altman, según las mismas fuentes.

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Refuerzo en Nueva York y apuesta por el advisory tecnológico

La división de Corporate & Investment Banking de Santander ha ido ganando peso en los últimos ejercicios, pero su presencia en Wall Street sigue lejos de la élite. Para cerrar esa brecha, el banco estaría incorporando banqueros con experiencia en sectores de tecnología, medios y telecomunicaciones (TMT), un segmento donde las comisiones por asesoramiento en OPV pueden alcanzar cientos de millones de dólares.

Esta apuesta no es casual. Las salidas a bolsa de empresas como SpaceX, OpenAI o Anthropic serían algunos de los mayores eventos bursátiles de la década. SpaceX se valora extraoficialmente por encima de los 200.000 millones de dólares, mientras que OpenAI ronda los 100.000 millones y Anthropic se sitúa en el entorno de los 60.000 millones. El mandato de coordinador global de cualquiera de estas operaciones garantizaría un flujo de ingresos extraordinario y, sobre todo, un prestigio que abre puertas.

Las comisiones totales por asesorar una OPV de esta envergadura pueden superar los 100 millones de dólares, según estimaciones de analistas. Si Santander consigue un papel como co-coordinador, podría llevarse una parte significativa.

El negocio de asesorar una OPV de 50.000 millones no es solo un cheque de honorarios: es una puerta de entrada a la élite financiera global.

SpaceX, OpenAI y Anthropic: las ‘joyas’ que esperan su turno en bolsa

Las tres firmas representan lo más granado del ecosistema tecnológico que aún no cotiza. SpaceX, con su dominio en el lanzamiento de satélites y su ambicioso proyecto Starlink, es la joya de la corona del imperio de Elon Musk. OpenAI ha revolucionado la inteligencia artificial generativa y Anthropic, fundada por exinvestigadores de OpenAI, compite de tú a tú con una filosofía centrada en la seguridad. Sus respectivas rondas privadas ya atraen a los mayores fondos del planeta, y la expectación por su eventual salto al parqué es máxima.

Para una entidad como Santander, participar en estos procesos supone un salto de imagen y una oportunidad de diversificar su negocio más allá de sus mercados tradicionales. Yo creo que la jugada tiene sentido si el banco es capaz de aportar valor diferencial: una red global de clientes minoristas que pueda absorber parte de las colocaciones, algo que los grandes de Wall Street no siempre valoran.

La entidad ya ha dado pasos en esta dirección. En los últimos años ha estructurado productos de renta variable y renta fija ligados a compañías tecnológicas para su base de clientes europea, y mantiene acuerdos con plataformas como eToro para operativa en acciones fraccionadas. Sin embargo, colocar a Elon Musk o a Sam Altman como clientes estrella requerirá algo más que buenas intenciones.

El reto de Santander: competir con los grandes de Wall Street

Goldman Sachs, Morgan Stanley, JPMorgan y Bank of America han sido los coordinadores de las mayores OPV tecnológicas de la historia. Santander asoma como un aspirante con ambición pero con menor trayectoria en el segmento. Aun así, la fragmentación del mercado de asesoramiento y el interés de las empresas por buscar socios que les abran las puertas al inversor europeo pueden jugar a su favor.

La estrategia recuerda en parte al intento de BBVA de construir una banca de inversión global en los años 90, aunque con un enfoque mucho más quirúrgico. Entonces, la falta de escala y los vaivenes regulatorios acabaron con aquel proyecto. Hoy, el contexto es distinto: Santander ya tiene presencia en Estados Unidos con su filial, y la regulación europea facilita que los grandes bancos operen en todos los segmentos.

De momento, los movimientos del equipo de Ana Botín son exploratorios. No hay mandatos firmados ni cartas de exclusividad. Pero la mera intencion ya envía un mensaje al mercado: Santander quiere sentarse en la mesa de los grandes y está dispuesto a invertir para conseguirlo.

La pregunta no es si lo logrará, sino cuánto tendrá que gastar en el camino.


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