La investigación sobre la muerte de Isak Andic ha colocado a su hijo Jonathan en el centro de una de las mayores tormentas judiciales y empresariales de los últimos años en Cataluña. Con varios indicios señalados por la jueza instructora y una causa que avanza por presunto homicidio, el heredero de Mango ha activado una esmerada estrategia de defensa en la que tecnología de última generación, reconstrucciones forenses y un potente despliegue jurídico juegan un papel clave.
Cámaras traídas expresamente desde Estados Unidos, drones capaces de recrear el terreno en tres dimensiones y complejas simulaciones sobre el macizo de Montserrat forman parte del dispositivo impulsado por la defensa para tratar de desmontar la tesis de los investigadores. El objetivo es sostener que la muerte del fundador de Mango, ocurrida el 14 de diciembre de 2024 durante una excursión junto a su hijo, fue consecuencia de un accidente fortuito y no de una acción premeditada.
Según fuentes próximas al caso, el equipo de abogados y peritos contratado por Jonathan Andic lleva meses trabajando sobre el terreno donde se produjo la caída mortal. Los especialistas han utilizado tecnología avanzada de modelado tridimensional para reconstruir con exactitud el escenario del accidente, analizando desniveles, trayectorias y posibles dinámicas de caída.
La estrategia incluye incluso pruebas físicas mediante maniquíes lanzados en distintas posiciones para intentar demostrar que Isak Andic pudo precipitarse accidentalmente por la zona sin necesidad de un impulso previo. Los informes periciales buscan neutralizar una de las principales hipótesis que manejan los Mossos d’Esquadra: que la caída difícilmente encaja con un simple resbalón.
Las contradicciones del primogénito, Jonathan Andic
La batalla no se libra únicamente sobre el terreno técnico. La defensa también intenta cuestionar varios de los indicios que han llevado a la jueza de Martorell a imputar a Jonathan Andic por presunto homicidio. Entre ellos figuran la supuesta huella de zapatilla encontrada en la zona, la ausencia de lesiones defensivas en las manos de la víctima y las contradicciones detectadas en las declaraciones prestadas por el empresario durante la investigación.
Precisamente esas contradicciones se han convertido en uno de los elementos más delicados para el heredero de Mango. Según el sumario, Jonathan Andic aseguró inicialmente que no tenía fotografías del recorrido almacenadas en el teléfono móvil, aunque posteriormente aparecieron imágenes en el dispositivo.
También habría ofrecido versiones distintas sobre el lugar donde estacionó el coche y sobre la secuencia exacta de llamadas realizadas tras la caída de su padre. Uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores fue el tiempo transcurrido antes de contactar con emergencias. Antes de llamar al 112, Jonathan realizó varias comunicaciones, entre ellas una llamada a la pareja sentimental de su padre.
Ese comportamiento terminó siendo uno de los factores que provocaron que pasara de testigo a investigado La jueza instructora considera que existe un conjunto de indicios suficientemente sólido como para mantener abierta la investigación por homicidio.
En su auto recoge elementos como la supuesta mala relación entre padre e hijo, un posible móvil económico vinculado a la herencia y la existencia de una presunta planificación previa del lugar de los hechos. La magistrada también hace referencia a «diferentes versiones y afirmaciones que no se corresponden con la realidad», a lesiones que «descartan prácticamente que la caída fuese producto de un resbalón o tropiezo» y a una supuesta obsesión de Jonathan Andic por cuestiones económicas. El trasfondo patrimonial resulta imposible de separar del caso.
La fortuna ligada a Mango supera ampliamente los 8.000 millones de euros y la tensión alrededor de la herencia aparece constantemente en la investigación. Diversas informaciones apuntan además a que Jonathan atravesaba problemas económicos antes de la muerte de su padre y buscaba obtener liquidez dentro del entorno familiar.
A ello se suma otro episodio especialmente sensible. Apenas tres meses antes de fallecer, Isak Andic habría encargado un acuerdo prenupcial destinado a proteger parte del patrimonio familiar ante la futura boda de su hijo con la influencer Paula Nata, según contó Informalia. Ese movimiento aparece mencionado en distintas líneas de investigación relacionadas con el contexto familiar previo a la tragedia.
Pese a la enorme repercusión del caso, buena parte del establishment económico catalán ha evitado romper públicamente con la familia Andic. El temor a una crisis reputacional irreversible en Mango ha llevado a varias figuras de peso a mantener una actitud de apoyo o prudencia hacia los herederos del fundador. Uno de los respaldos más significativos fue el de José Creuheras, presidente de Grupo Planeta y Atresmedia, además de histórico amigo personal de Isak Andic.
Albacea de Isak junto a Toni Ruiz y Dani López, altos ejecutivos de Mango, firmó una carta defendiendo públicamente a Jonathan Andic y denunciando la difusión de rumores y especulaciones. Las hermanas del investigado, Judith y Sarah Andic, también han cerrado filas con él. Ambas trasladaron a personas próximas a la familia su convencimiento de que la muerte de su padre no respondió a ninguna acción deliberada.
Ese apoyo terminó reflejándose también dentro de la compañía. Mango estudió internamente la posibilidad de apartar temporalmente a Jonathan Andic y encargó un análisis jurídico a Uría Menéndez para valorar las implicaciones del código ético y las normas de buen gobierno corporativo. Finalmente no se ha producido ninguna dimisión, que supone una decisión interpretada como una señal clara de respaldo del grupo al heredero.
Mientras tanto, la investigación continúa avanzando y la presión sobre la familia Andic no deja de crecer. Lo que comenzó como una tragedia familiar en Montserrat amenaza ahora con convertirse en la mayor crisis judicial y reputacional de la historia de Mango.




