Nvidia ha vuelto a sacudir los mercados con sus resultados del primer trimestre de 2026. En su último analisis, el economista Juan Ramón Rallo destaca que la compañía ingresó 81.000 millones de dólares en tan solo tres meses, una cantidad que supera el Producto Interior Bruto de países como Hungría, Finlandia o Portugal.
La magnitud es tan imponente como la velocidad del crecimiento. Respecto al trimestre anterior, los ingresos aumentaron cerca de un 20%, y en comparación con el mismo periodo del año pasado el salto es del 85%. Para ponerlo en perspectiva, en el primer trimestre de 2025 la facturación ya había crecido un 70%. De mantenerse este ritmo intertrimestral, Nvidia cerraría el año con ingresos totales por encima de los 435.000 millones de dólares, una proyección que Rallo considera factible a la vista de la trayectoria reciente.
Un margen de beneficio de otro planeta
Pero las ventas brutas no son lo más sorprendente. De esos 81.600 millones, 58.300 millones fueron beneficio neto, lo que equivale a un margen superior al 70%. Aunque en este trimestre se registraron algunos ingresos extraordinarios, incluso descontándolos el margen se mantendría alrededor del 60%. “Nvidia no solo vende muchísimo y crece a un ritmo endiablado, sino que además se embolsa más de la mitad de lo que ingresa como ganancia limpia”, apunta Rallo.
Esa combinación de volumen y rentabilidad es lo que permite al analista realizar una comparación especialmente reveladora. Frente a la clásica crítica de que hay empresas más grandes que países —basada en ingresos, no en valor añadido—, Rallo calcula el PIB real que generará Nvidia este año: cerca de 350.000 millones de dólares en valor añadido (beneficios más masa salarial). Una cifra que supera en un 80% el PIB de Hungría, es un 34% mayor que el de Finlandia y equiparable al de Portugal o Chile.
En términos domésticos, el valor añadido de Nvidia iguala una cuarta parte del PIB español y es un 20% superior al de la Comunidad de Madrid y un 25% mayor que el de Cataluña.
Una sola empresa está generando hoy tanto valor añadido como un cuarto de toda la economía española.
— Juan Ramón Rallo
Detrás del boom: la mayor inversión de la historia en centros de datos
¿De dónde sale semejante torrente de ingresos? Rallo lo resume en un concepto: la inteligencia artificial y la carrera por construir los centros de datos que la hacen posible. Las cinco principales hiperescaladoras —Alphabet, Meta, Microsoft, Oracle y Amazon— tienen previsto invertir este año más de 700.000 millones de dólares en estas infraestructuras, compuestas en su núcleo por las GPU que diseña Nvidia y fabrica TSMC. Sin un competidor capaz de ofrecer chips de potencia equiparable, el fabricante estadounidense captura la mayor parte de esa inversión, lo que explica que su cotización bursátil ya supere los 5 billones de dólares.
El elefante en la habitación: ¿y si la IA se topa con un techo?
El mayor riesgo para Nvidia, advierte el economista, es que el ritmo de mejora de los modelos de inteligencia artificial se aplane. Si la capacidad cognitiva de estos sistemas no sigue progresando de forma exponencial, la inversión en centros de datos podría frenarse bruscamente. Rallo traza un paralelismo con la fiebre del ferrocarril en el siglo XIX: una etapa de inversión masiva que, una vez construidas las rutas más valiosas, dio paso a un gasto de mero mantenimiento. “Que la inversión en IA se desacelere no significa que la inteligencia artificial no vaya a transformar nuestra economía; es como si el fin de la construcción ferroviaria hubiera matado el impacto del tren”, subraya.
Lecciones para una Europa rezagada
Los números de Nvidia ponen de relieve, para Rallo, una de las causas del diferencial entre la bolsa estadounidense y la europea. Sin el impulso de Nvidia, el comportamiento bursátil de Estados Unidos en los últimos cuatro años no habría sido mejor que el europeo. “Europa carece de una industria tecnológica desarrollada a esa escala, y pagamos ese vacío en términos de crecimiento”, sentencia. Frente a ello, la adaptación de los profesionales al nuevo entorno —mediante perfiles que entiendan los modelos, los datos y sus implicaciones— se antoja imprescindible.
Aunque nadie puede anticipar con certeza el ritmo futuro del progreso técnico, el análisis de Juan Ramón Rallo deja claro que la partida se juega en un tablero donde las inversiones de hoy dibujan la geografía económica de mañana.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.




