Crisis del petróleo: la AIE alerta de que las reservas entran en zona roja en julio si no se reabre Ormuz

La Agencia Internacional de la Energía prevé que el mundo consuma sus reservas estratégicas en menos de 60 días si el estrecho de Ormuz no se reabre. El Brent ya supera los 120 dólares y las refinerías españolas estudian paradas técnicas.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) lanzó este martes la advertencia más cruda desde que el estrecho de Ormuz quedó bloqueado: las reservas mundiales de crudo podrían agotar su margen de seguridad en apenas seis semanas. En un informe extraordinario, el organismo cifra en menos de 60 días el tiempo que resta hasta que el mercado entre en lo que su director ejecutivo, Fatih Birol, califica de “zona de peligro”.

Un cuello de botella que estrangula el suministro

El estrecho de Ormuz, por donde transita a diario el 20% del petróleo mundial, lleva bloqueado desde mediados de mayo por la escalada de tensión entre Irán y Estados Unidos. Según los datos de la AIE, la interrupción ha supuesto una pérdida de al menos 18 millones de barriles al día durante dos semanas consecutivas, algo inédito desde la revolución iraní de 1979.

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Las refinerías europeas ya trabajan con las reservas estratégicas, pero el ritmo de consumo las está devorando más rápido de lo previsto. “Si no se reabre el estrecho en el próximo mes, en julio o agosto entraremos en zona roja”, declaró Birol a la prensa. La frase no admite demasiadas interpretaciones: cuando toquemos esa línea, los gobiernos tendrán que decidir a quién le cortan el suministro.

Las patronales del transporte de mercancías por carretera ya han solicitado al Ministerio de Industria un plan de contingencia para garantizar el gasóleo profesional. Si los camiones se paran, la cadena de suministro de bienes básicos se tensa al límite.

El Brent supera los 120 dólares y las refinerías temen paradas

El Brent, referencia en Europa, ha escalado 14% en mayo, hasta situarse en los 122,4 dólares por barril. Para las gasolineras españolas, la subida ya se traduce en un encarecimiento de la factura de llenar el depósito de casi 12 euros extra desde que empezó la crisis. Pero el verdadero temor no está en los surtidores, sino en las paradas técnicas que estudian las refinerías de Repsol, Cepsa y BP en España ante la falta de crudo de Oriente Medio.

Los datos de la AIE indican que los inventarios comerciales en Europa se han reducido a 42 días de demanda normal, la cifra más baja desde el primer trimestre de 2020. La reserva estratégica, que suma menos de 90 días, tampoco ofrece un colchón holgado. Todo apunta a que en julio las decisiones de racionamiento serán inevitables si el bloqueo se mantiene.

Análisis: cuando la geopolítica manda en los mercados y la transición energética espera

Lo que describe la AIE es una crisis petrolera de manual, pero con un matiz que la hace más peligrosa que la de 1973 o la de 2008: la demanda sigue creciendo, especialmente en Asia, y la oferta no tiene sustitutos rápidos. El fracking estadounidense no puede bombear lo suficiente y la OPEP, con sus miembros del Golfo también afectados por el bloqueo, apenas tiene margen de maniobra.

Desde esta redacción llevamos meses advirtiendo de que el renacimiento del proteccionismo energético y la fragmentación geopolítica acabarían por romper las cadenas de suministro de materias primas. El golpe llega ahora en forma de precios desbocados y una inflación que amenaza con recalentarse justo cuando Europa intenta reanimar su economía. La paradoja es evidente: mientras los ministros de Energía de la UE hablan de acelerar la transición a las renovables, las fábricas piden carbón prestado para no parar.

Creo que la pregunta no es ya si habrá racionamiento, sino quién será el primero en declararlo y en qué términos lo hará. Los fabricantes de componentes industriales y las químicas, grandes consumidores de nafta, ya han pedido a Bruselas activar los mecanismos de solidaridad. Y mientras, el reloj corre.


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