La inteligencia artificial está impulsando ganancias récord y llevando al S&P 500 a máximos históricos. Pero detrás de la euforia, Mary Ann Bartels, analista de Bloomberg Television, lanza una advertencia que pocos quieren oír: el próximo gran mercado bajista secular está más cerca de lo que parece. En una reciente entrevista, Bartels explicó que la misma tecnología que hoy alimenta la fiesta bursátil podría estar pavimentando el camino hacia un estancamiento de casi dos decadas.
El patrón decenal y el espejismo de la IA
Bartels sostiene que el ‘boom’ económico actual se apoya en una demanda disparada por la inteligencia artificial y una oferta muy limitada. Cuando la demanda supera con mucho a la oferta, explicó, los precios suben y eso se refleja en los índices de precios al productor, un indicador que históricamente anticipa el crecimiento de los beneficios empresariales. Por eso, añadió, las empresas están reportando ganancias que superan los pronósticos de los analistas y el mercado ha respondido con nuevos máximos. Sin embargo, la analista recuerda que el internet no cambió la trayectoria de crecimiento a largo plazo de Estados Unidos. Durante la entrevista, fue clara: ‘Seguimos creciendo al mismo ritmo que antes de internet’. Para Bartels, la IA provocará un impulso temporal, pero una vez que se alcance la capacidad máxima, las cosas se aplanarán.
Ahí entra en juego la tradición familiar de Wall Street. La analista aprendió el ‘patrón decenal’ de su tía, técnica bursátil desde 1956. Según este patrón, los años terminados en cero suelen traer euforia, picos de mercado y luego largos períodos de vacas flacas. Bartels vincula ese ciclo con el actual mercado alcista secular que, asegura, comenzó en 2013 y podría durar entre 15 y 20 años. Bajo ese razonamiento, la culminación llegaría hacia 2030, con el S&P 500 disparado hasta los 10.000 o incluso 13.000 puntos, para luego desplomarse.
La paradoja del empleo: data centers e influencers
Un punto interesante del análisis de Bartels es su visión sobre el mercado laboral. Aunque la construcción de centros de datos está generando miles de empleos temporales, ella cree que la IA creará trabajos que hoy ni imaginamos. Durante la entrevista comparó la situación con el fenómeno de los ‘influencers’: profesiones que surgieron de repente y que ahora generan ingresos millonarios. La analista subrayó que probablemente la IA traerá más creación de empleo de la que el pesimismo anticipa.
Pese a ese optimismo relativo, no oculta las contradicciones. Si se invierten grandes sumas en un centro de datos, la ratio de empleo por dólar gastado es muy inferior a la de sectores como la sanidad o la automoción, señaló. Sin embargo, matizó que la economía está mostrando una sorprendente solidez y que el mercado laboral sigue estabilizándose, aunque se trate de un espejismo temporal alimentado por la explosión de la demanda en IA.
Vamos a acabar este ciclo en una burbuja y después entraremos en un mercado bajista secular de 15 a 20 años, con precios planos.
— Mary Ann Bartels, analista de Bloomberg Television
La cuenta atrás hacia el 2030
Para Bartels, la actual temporada de resultados es una prueba de la inercia alcista. Los beneficios empresariales están creciendo a un ritmo que solo se veía después de una recesión, como ocurrió tras la pandemia. Y eso, en una fase del ciclo en la que teóricamente no deberíamos estar. La analista cree que la clave está en la adopción acelerada de la tecnología digital, que está transformando compañías a una velocidad que los analistas no alcanzan a reflejar en sus estimaciones. De hecho, recordó que el CEO de una gran empresa tecnológica reconoció que la demanda superó sus expectativas más alcistas en 80 veces. Mientras los analistas sigan revisando al alza sus pronósticos, el mercado tiene cuerda para seguir subiendo, insistió.
No obstante, la pregunta inevitable es cuánto durará esa inercia. Bartels dibuja un horizonte de apenas cuatro años de ganancias excepcionales antes del techo. Su predicción del S&P 500 en 10.000 o 13.000 puntos para finales de la decada —con una pequeña errata intencionada— suena casi futurista, pero ella lo sustenta en la dinámica de burbuja que suele acompañar los finales de ciclo. El mensaje, áspero pero fundamentado, es que la fiesta tiene fecha de caducidad y que el mercado bajista que vendrá después podría ser tan largo como el que devastó las carteras tras el estallido de las puntocom.
El contexto histórico añade peso a sus palabras. El patrón decenal ya jugó una mala pasada en el año 2000, cuando los inversores se dejaron llevar por el sueño de Internet justo antes de una corrección que duró casi una década. Si la historia rima, los próximos años podrían ser la recta final de una ola gigantesca, empujada ahora por una inteligencia artificial que está redefiniendo la manera de hacer negocios.
Implicaciones para el inversor
Lo que Bartels plantea obliga a repensar las carteras. Si de verdad quedan cuatro años de fuerte subida, las estrategias agresivas aún tienen sentido. Pero quien ignore la advertencia de un largo letargo posterior podría encontrarse con que los índices no recuperan sus máximos durante casi dos décadas. La diversificación hacia activos menos dependientes del ciclo bursátil y la gestión activa del riesgo se convierten en reflexiones inevitables. La analista no vende recetas, pero su llamada de atención sitúa el debate sobre la sostenibilidad del mercado más allá de los balances trimestrales.
Mientras el mercado sigue alcanzando máximos, pocos se atreven a mirar tan lejos. Bartels, con una tradición familiar que se remonta a 1956, asegura que el final de ciclo está escrito en la mecánica del patrón decenal. Veremos si esta vez el guión se repite o si la inteligencia artificial consigue, por una vez, alterar las reglas del juego.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.





