La fiebre por la inteligencia artificial no conoce freno en los mercados. El dinero fluye hacia los valores vinculados a los chips, motores de este nuevo ciclo industrial. Sin embargo, elegir ganadores individuales conlleva riesgos. Las firmas de inversión, según recoge Expansión, han puesto el foco en dos índices bursátiles centrados en semiconductores: el Philadelphia Semiconductor Index (SOX) y el S&P Kensho Artificial Intelligence Enabler Index. Dos maneras de subirse al rally con la diversificación como ventaja.
Los índices de chips para IA: dos vehículos de inversión sin riesgo de concentración
El SOX, que agrupa a los 30 principales fabricantes de chips cotizados en Estados Unidos, ofrece una exposición ponderada al sector. Pesos como NVIDIA, Broadcom o AMD dominan la cartera, reflejando la estructura del mercado. En paralelo, el índice Kensho AI Enabler de S&P Global selecciona empresas que permiten el desarrollo de la inteligencia artificial, donde los semiconductores representan más del 40% de su composición. Ambos índices han registrado revalorizaciones superiores al 20% en los últimos doce meses, según datos de mercado recogidos por esta redacción. Este rendimiento refleja la demanda insaciable de chips, alimentada por los nuevos modelos de lenguaje y la expansión exponencial de los centros de datos.
Para los inversores españoles, replicar estos índices es sencillo. Existen ETFs cotizados en bolsa europea que siguen al SOX y al Kensho AI Enabler, con comisiones por debajo del 0,35%. De esa manera, se puede ajustar la exposición al sector sin tener que operar en el mercado estadounidense. No se trata de acertar con la próxima Nvidia — argumentan los gestores entrevistados por el medio —, sino de capturar la tendencia de todo el ecosistema de chips para IA.
Por qué los fondos de inversión apuestan por índices de chips en lugar de valores individuales
La recomendación de firmas de inversión, adelantada por Expansión, subraya la importancia de diversificar en un sector donde los ganadores de hoy pueden no serlo mañana. El índice SOX ha batido a muchos gestores activos en los últimos tres años, mientras que el índice Kensho AI Enabler captura la promesa de la computación cognitiva sin apostar por un solo caballo. De hecho, episodios como la corrección de Intel en 2025 o los recortes en las previsiones de Qualcomm recuerdan los peligros del ‘stock picking’.
Los inversores institucionales están incrementando su asignación a índices temáticos. Según los datos que maneja la industria, los flujos hacia ETFs vinculados a semiconductores e IA han alcanzado niveles récord en 2026. La razón: el coste de no estar expuesto al sector es más alto que el riesgo de una corrección. Además, la alta correlación entre los valores del sector reduce el beneficio de seleccionar ganadores; basta con estar dentro del índice. Tradicionalmente, el SOX ha superado al S&P 500 en fases alcistas de la tecnología, y el Kensho AI Enabler ha mostrado una rentabilidad anualizada de dos dígitos desde su lanzamiento.
La visión de Merca2: diversificar sin perder el tren de los chips
Creo que apostar por un índice temático tiene todo el sentido en un sector con altísima correlación y en plena transformación. Nadie quiere perderse el próximo gran avance de la IA, pero los sustos con valores como AMD o Intel en los últimos meses recuerdan el peligro de concentrar posiciones. El SOX y el Kensho AI Enabler, al repartir el riesgo entre decenas de compañías, amortiguan los tropiezos individuales. Eso sí, el coste de oportunidad de no acertar con el líder también se diluye. La cuestión es si los inversores prefieren asumir ese riesgo a cambio de la posibilidad de un rendimiento extraordinario. En mi opinión, la mayoría de los ahorradores no necesita ese ruido.
Este fenómeno no es nuevo. Durante la burbuja puntocom, los índices de tecnología sobrevivieron mejor que muchas acciones concretas que llegaron a desaparecer. La historia puede repetirse. Ahora la diferencia es que la IA no es una promesa lejana, sino una realidad que acelera los balances de las empresas de semiconductores. Sin embargo, la volatilidad no desaparece: la guerra comercial, los ciclos de inventario o la propia dinámica de la industria pueden provocar caídas del 15% o 20% en cualquier momento. La fiebre por la IA no va a desaparecer, pero sí lo harán las empresas que no logren adaptarse.
La pregunta no es si la IA seguirá creciendo, sino si los inversores serán capaces de mantener la cabeza fría cuando lleguen las correcciones. Los índices de chips ayudan a ello. Al menos, hasta que el próximo plot twist nos recuerde que los mercados nunca son lineales.





