Bloomberg TV desvela: la cumbre Trump-Xi en Pekín no se cancela por Irán

Bloomberg TV desvela los detalles de la cumbre Trump-Xi en Pekín: el encuentro sigue en pie pese a Irán, con el Tesoro como negociador principal y objetivos de estabilidad comercial. Taiwán, la línea roja inevitable.

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín sigue en pie. A pesar de las tensiones crecientes por la guerra en Irán y las dudas sobre la postura china en el conflicto, Bloomberg Television ha desvelado que ambos líderes mantienen su intención de reunirse varias veces este año, con objetivos claros sobre la mesa.

Según el análisis del canal, fuentes cercanas a las negociaciones confirman que la relación bilateral es ‘la más importante’ para las dos superpotencias. Trump busca hasta cuatro encuentros con su homólogo chino para abordar desde la guerra comercial hasta la estabilidad de las cadenas de suministro, pasando por posibles acuerdos en materia de inteligencia artificial.

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Un líder inesperado al frente de las negociaciones

Llama la atención que el encargado de pilotar las reuniones no sea el Secretario de Estado ni el asesor de seguridad nacional, sino el Secretario del Tesoro, Scott Besant, según revela el análisis de Bloomberg Television. Besant ha cultivado, durante los últimos 15 meses una relación ‘muy efectiva’ con el viceprimer ministro chino He Lifeng, un veterano con acceso directo a Xi Jinping y responsabilidad sobre el banco central, finanzas y comercio.

El objetivo de este tándem es ambicioso: alcanzar una tregua arancelaria que congele cualquier subida de tarifas durante este año y, de ser posible, el próximo. También persiguen evitar una ‘guerra de cadenas de suministro’ como la de 2025 y acordar que la gran relación comercial en bienes y servicios no se desacople, aunque sí se contemplen restricciones en tecnologías de doble uso. La guinda del pastel sería un compromiso chino de comprar cantidades significativas de soja, porcino y productos manufacturados estadounidenses.

Lo que busca China: cero sorpresas y estabilidad

La experta entrevistada por Bloomberg Television —que participó en tres cumbres Biden-Xi— subraya que Pekín aborrece las improvisaciones. Quieren que todo, hasta el último detalle táctico, esté resuelto antes de que los líderes se sienten a la mesa. Una vez allí, el formato es rígido: siete u ocho asesores por bando y una conversación estilizada, sin regateos.

Esa insistencia en la previsibilidad se alinea con las necesidades internas de China. Su economía, admite el análisis, afronta ‘tropiezos tripartitos’ que exigen un periodo de estabilidad exterior sin crisis con Estados Unidos. Por eso, desde Bloomberg Television se esperan avances en el frente comercial y, quizá, un diálogo sobre los peores usos de la inteligencia artificial: que ambas potencias, pese a competir sin cuartel, colaboren para impedir que terroristas o cibercriminales accedan a tecnologías destructivas.

‘China no quiere un regateo en la sala. Prefiere tener todas las decisiones estratégicas cerradas mucho antes de que los líderes estrechen la mano’, resume la exfuncionaria citada por Bloomberg.

El trasfondo de la guerra en Irán y la postura china

El conflicto en Irán sobrevuela cualquier conversación. China obtiene entre el 45% y el 50% de su crudo a través del estrecho de Ormuz, y Pekín ha jugado un papel ambiguo: por un lado, se ha promocionado como el país estable frente a las ‘invasiones’ de Washington —desde Venezuela a Granada—, pero por otro, no respaldó a Irán ni a Venezuela de forma creíble cuando sus socios estratégicos fueron atacados.

Esa aparente pasividad ha mermado su fiabilidad, apunta Bloomberg Television. Vladimir Putin, en cambio, fue mucho más contundente en su condena tras la muerte del líder supremo iraní. China, que siempre reivindica su oposición al ‘sálvese quien pueda’ en las relaciones internacionales, se ha limitado a insistir en la necesidad de que el estrecho de Ormuz permanezca abierto, pues de ello dependen sus inversiones en los estados del Golfo y el flujo energético global. De hecho, Pekín desea un alto el fuego que ponga fin a la guerra y libere la vía marítima, pero sin ejercer de mediador principal.

Taiwán, la línea roja inevitable

El asunto que nadie espera que se quede fuera es Taiwán. Según las fuentes de Bloomberg, Pekín ya ha advertido a Washington de que el estatus de la isla ‘es la línea roja que Estados Unidos no debe cruzar’. El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, lo verbalizó tras conversar con el secretario Rubio. La presión sobre Trump será máxima.

El análisis sugiere que el presidente estadounidense debe moverse en un delicado equilibrio: cumplir con la Ley de Relaciones con Taiwán —que obliga a suministrar tecnología militar defensiva—, pero sin negociar esas ventas con Pekín, como empezó a insinuarse en una conversación hace un par de meses. Al mismo tiempo, la ofensiva diplomática debería ir dirigida contra la amenaza china de invasión, instando a Xi a retomar el diálogo con el liderazgo taiwanés, algo que no sucede desde hace una década. Deberíamos poner la presión sobre el Gobierno chino para que vuelva a la mesa con Taipéi’, defiende la misma voz experta.

La cumbre de Pekín parece, pues, una cita cargada de carpetas espinosas y alguna ventana de oportunidad económica. Si Trump logra arrancar un compromiso de tregua comercial y compras agrícolas, volverá con un trofeo tangible. Pero cualquier cesión simbólica en Taiwán podría incendiar el Congreso. La pregunta es si el inquilino de la Casa Blanca sabrá jugar sus bazas este mayo sin despertar al dragón que custodia los estrechos.

Puedes ver el análisis completo aquí:


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