Cerebras Systems, el fabricante de chips de inteligencia artificial que ultima su salida a bolsa en el Nasdaq, ha decidido elevar el precio de su oferta pública de venta (OPV). Según fuentes cercanas a la operación consultadas por Bloomberg, la compañía prevé anunciar el próximo lunes 12 de mayo un aumento del rango de precios para sus acciones, reflejo de un apetito inversor que desborda las previsiones iniciales. La medida, que no ha sido confirmada oficialmente, subraya la necesidad del mercado por diversificar la oferta de semiconductores para IA más allá de Nvidia.
Claves de la operación
- Un salto en la valoración implícita. Cerebras ya había cerrado una ronda de 1.100 millones de dólares en 2025, valorando la compañía en 8.100 millones. Con la nueva horquilla de precios, la firma podría superar los 10.000 millones en su debut bursátil.
- El mercado ansía un segundo espada en chips de IA. Mientras Nvidia controla más del 80% del mercado de aceleradores para centros de datos, los inversores ven en Cerebras una alternativa viable gracias a sus procesadores de gran superficie.
- Financiación para una expansión urgente. La OPV proporcionará los recursos para construir nuevos centros de datos y escalar la producción del chip WSE-3, en un entorno en el que los gigantes tecnológicos demandan una capacidad de cómputo sin precedentes.
La batalla por el segundo puesto frente a Nvidia
El dominio de Nvidia en el segmento de procesadores para inteligencia artificial es abrumador. Según la consultora Omdia, la compañía que dirige Jensen Huang acapara más del 80% de los ingresos por chips de IA en centros de datos, una posición que ha llevado su capitalización bursátil por encima de los 4 billones de dólares. Sin embargo, la demanda es tan elevada que los clientes —desde los hyperscalers hasta los laboratorios de investigación— buscan activamente proveedores alternativos que reduzcan la dependencia de un único fabricante. Los gigantes Nvidia, AMD Intel y otros aspirantes libran una lucha sin cuartel por cada punto de cuota.
Cerebras se ha labrado un nicho con una arquitectura radicalmente distinta. Sus chips WSE, con superficies del tamaño de una oblea de silicio casi completa, integran cientos de miles de núcleos y una memoria en chip masiva. Esta especialización les permite entrenar modelos de lenguaje de gran tamaño con una eficiencia que, según la empresa, compite directamente con las GPU de Nvidia. La firma ha firmado acuerdos con centros de supercomputación en Estados Unidos y Europa, y la propia Cerebras ha entrado en en el segmento de los centros de datos como operador, no solo como diseñador de silicio. La valoración podría escalar hasta los 10.500 millones de dólares con el nuevo precio. Renaissance Capital, firma especializada en OPV, sitúa la horquilla ajustada entre los 20 y los 22 dólares por acción, lo que dejaría a la compañía al borde de duplicar la recaudación inicialmente prevista.
A la carrera por destronar a Nvidia se han sumado otros contendientes: AMD con sus aceleradores Instinct, Intel con los Gaudi, los diseños personalizados de Google y Amazon, e incluso compañías emergentes como Graphcore o SambaNova. No obstante, ninguna ha logrado arañar una cuota significativa. El movimiento de Cerebras al subir el precio de su OPV sugiere que los inversores institucionales apuestan porque existe espacio para al menos un segundo actor de peso en este mercado, que IDC estima moverá más de 200.000 millones de dólares en 2027.
El tramo final del proceso de salida a bolsa, sin embargo, no está exento de riesgos. Cerebras ha mostrado pérdidas en sus últimos ejercicios, y su dependencia de un producto tan especializado la hace vulnerable a cualquier cambio técnico que Nvidia o sus rivales puedan introducir. De hecho, el catálogo de la compañía es muy reducido frente a la amplia gama de soluciones de Nvidia.
El repunte en el precio de la OPV confirma que el mercado no solo busca un rival para Nvidia, sino un ecosistema de chips de IA diversificado que reduzca riesgos de dependencia.
La demanda institucional acelera la subida de precios
El aumento del rango de precios no es inusual en OPV de alta demanda, pero sí es una señal de fortaleza en un sector donde las valoraciones han sufrido ajustes en los últimos meses. Fondos como BlackRock y gestoras especializadas en tecnología han mostrado interés por la operación, según fuentes del mercado. Cerebras había fijado inicialmente un rango indicativo de entre 17 y 19 dólares por acción; las fuentes citadas por Bloomberg sugieren que el nuevo rango se situará entre los 20 y los 22 dólares, lo que elevaría la recaudación prevista por encima de los 750 millones de dólares.
La ventana de salida a bolsa coincide con un renovado apetito por los valores tecnológicos en Wall Street, tras la corrección del primer trimestre. El Nasdaq acumula una subida del 12% desde los mínimos de marzo, y las empresas de semiconductores han liderado la recuperación. La operación de Cerebras se ha convertido en el termómetro del mercado para medir la confianza en las alternativas a Nvidia. Si la OPV se cierra con éxito y las acciones suben en su primer día de cotización, se espera que otras compañías del sector —como Lightmatter o Groq— aceleren sus propios planes de debut bursátil.
El espejo español: un sector de semiconductores en fase embrionaria
En España, la industria de los semiconductores no cuenta con un representante directo en el IBEX 35, pero la ola de la inteligencia artificial está empezando a permear en los planes estratégicos de las grandes empresas del índice. Indra, por ejemplo, ha reforzado su división de ciberseguridad y sistemas de misión crítica con inversiones en IA, aunque depende de proveedores externos para el hardware. Telefónica, por su parte, despliega infraestructura de edge computing que, en última instancia, necesita chips de última generación. Ambos competidores, sin embargo, no fabrican silicio propio, lo que les deja expuestos a las tensiones de la cadena de suministro global.
La ambición del Gobierno español de crear un ecosistema de semiconductores propio se plasmó en el PERTE Chip, dotado con 12.250 millones de euros de fondos europeos. Sin embargo, la iniciativa avanza a un ritmo lento: la fábrica de chips prevista en Málaga aún no ha cristalizado en un proyecto concreto, y las empresas españolas del sector —como Amper o las filiales de diseño de ingeniería— carecen de la escala necesaria para competir en la fabricación de procesadores de IA. El éxito de una OPV como la de Cerebras refleja precisamente la oportunidad perdida por Europa en la vanguardia del silicio.
No obstante, la fiebre inversora por los chips de IA también puede beneficiar indirectamente a la economía española. Los centros de datos que se están construyendo en Aragón, Cataluña y Madrid requerirán suministros masivos de procesadores, y la disponibilidad de alternativas a Nvidia podría abaratar los costes de infraestructura para los operadores españoles. Observamos que el mercado laboral de ingenieros de semiconductores en España está tensionado, con salarios al alza, lo que está empujando a las universidades a ampliar sus programas de microelectrónica.
La salida a bolsa de Cerebras es, en definitiva, un síntoma más de la transformación que vive el mercado de chips de IA. El próximo lunes, cuando la compañía anuncie su nuevo rango de precios, los inversores tendrán una señal más clara de si la burbuja de los semiconductores tiene recorrido o si la corrección que muchos esperan está a la vuelta de la esquina. En cualquier caso, la competencia a Nvidia es, hoy por hoy, una apuesta que el mercado está dispuesto a respaldar con dinero real.





