Arranca en Mérida la fábrica de baterías de Hunan Yuneng: 800 millones de inversión china y 500 empleos. La velocidad a la que se materializa este proyecto estratégico —licencia de obras obtenida y palas excavadoras ya en marcha— sitúa a España en la carrera por liderar el coche eléctrico europeo.
Claves de la operación
- La primera planta europea de materiales catódicos LFP. Hunan Yuneng invertirá cerca de 800 millones de euros en Mérida para producir hasta 300.000 toneladas anuales de fosfato de hierro y litio, generando 500 empleos directos.
- Una vía para sortear los aranceles al coche eléctrico chino. España se ha convertido en la puerta de entrada de los fabricantes chinos en Europa; la producción local de componentes para baterías refuerza esa estrategia.
- Extremadura aspira a cerrar el ciclo completo del litio. Con yacimientos aún por explotar, otra planta de baterías en Navalmoral y ahora esta fábrica de cátodos, la región se perfila como un enclave clave en la cadena de suministro europea.
La ofensiva china para fabricar baterías dentro de la UE
Hunan Yuneng no ha perdido el tiempo. En febrero recibió el visto bueno ambiental y en cuestión de meses ha comenzado los trabajos de preparación del terreno. Está previsto que la factoría esté operativa a finales de este mismo año, un calendario inusualmente rápido para proyectos industriales de esta envergadura.
La planta producirá materiales catódicos para baterías LFP, una tecnología que gana terreno por su menor coste, mayor durabilidad y mejor resistencia térmica. Las baterías LFP son la llave del coche eléctrico asequible, porque emplean litio y hierro en lugar de níquel o cobalto, más caros y problemáticos en la cadena de suministro.
El movimiento de Hunan Yuneng se enmarca en una oleada de inversiones chinas en España que esquiva los aranceles europeos. Leapmotor ya está instalada en Figueruelas, Geely reactiva la antigua planta de Ford en Almussafes y SAIC fabrica sus MG en Galicia. La apuesta por la producción local no es altruista: es una jugada industrial calculada para mantener costes competitivos sin pagar las tasas a la importación de vehículos completos.
Un indicio de la seriedad del proyecto es la constitución paralela de la empresa Jinhong Gas (Spain) S.L., que abastecerá a la planta con nitrógeno, un insumo crítico para la fabricación de cátodos LFP. Esta industria satélite confirma que el proyecto no es una mera declaración de intenciones.
El triángulo del litio extremeño y la asignatura pendiente de la extracción
Extremadura lleva años cortejando la idea de ser un polo del litio. En Navalmoral de la Mata, la planta de Envision y Acciona ha pivotado hacia baterías LFP. Además, los alrededores de Cáceres albergan uno de los mayores yacimientos de litio de Europa, aunque su explotación está paralizada por la oposición vecinal y de grupos ecologistas.
La Comisión Europea ha incluido tres proyectos extremeños en su cartera de materias primas críticas, de un total de siete en toda España. Si las prospecciones avanzaran, la región podría controlar desde la extracción del mineral hasta el ensamblaje del paquete de baterías, justo lo que la Critical Raw Materials Act lleva años incentivando sin demasiado éxito.
Observamos un patrón claro: sin litio autóctono, la fábrica de Mérida será un nodo de transformación de materias primas importadas, no un eslabón de soberanía industrial.

Lo que no dice la foto: dependencia del litio importado y el debate del empleo
Pese al entusiasmo institucional, el punto débil es evidente. El litio que procesará la planta no procederá de Extremadura; la planta dependerá en en gran medida de importaciones de Australia, Chile o la propia China. Según la Agencia Internacional de la Energía, el gigante asiático controla más del 60% del refinado mundial de litio, por lo que la autonomía estratégica es, como mínimo, relativa.
Además, la experiencia de otras plantas chinas en Europa ha generado debate sobre la proporción de personal cualificado que llega del país inversor. En la gigafactoría de CATL en Zaragoza ya se ha discutido este punto. En el caso de Hunan Yuneng, las cifras de empleo local serán la verdadera prueba de cuánto valor añadido se queda en la región.
En esta redacción entendemos que el proyecto es un paso adelante importante para la industrialización extremeña, pero nos preocupa que se repita el patrón de otras inversiones extranjeras: una planta de transformación que depende de materias primas y tecnología externas. Para que Mérida se convierta en un referente europeo del coche eléctrico, la extracción del litio cacereño tendrá que desatascarse y las condiciones laborales definirse con transparencia.
La próxima cita será a finales de 2026, cuando Hunan Yuneng espera poner en marcha la producción. Entonces veremos si la promesa de los 500 empleos se traduce en contratos locales y si el litio que entre por la puerta lleva sello extremeño o no.





