La resaca de la euforia por la inteligencia artificial está llevando a los grandes bancos a mover ficha. En su último análisis para Negocios TV, Lorenzo Ramírez advierte de que entidades como JPMorgan, Morgan Stanley o el japonés SMBC están tratando de sacar de sus balances la financiación vinculada a centros de datos y a proyectos de IA. El motivo: el riesgo sistémico que supone una burbuja cuya explosión solo ha sido contenida, de momento, por la intervención del Pentágono.
La banca reduce su exposición al sector de la inteligencia artificial
Según el colaborador de la cadena, los principales prestamistas han comenzado a buscar inversores para distribuir parte de los préstamos concedidos a estos proyectos. La alta volatilidad y las valoraciones infladas han convertido la financiación de la inteligencia artificial en una patata caliente que nadie quiere mantener en solitario. La rentabilidad prometida no llega, y las previsiones de negocio, sostiene Ramírez, “ya nadie se las cree”.
La estrategia es clara: trasladar el riesgo crediticio a otros agentes antes de que el castillo de naipes se desmorone. El analista subraya que este movimiento no implica que la inteligencia artificial no vaya a desarrollarse, sino que los mercados están asumiendo una ficción que recuerda a la burbuja de las puntocom de finales de los noventa.
El Pentágono, prestamista de última instancia
Lorenzo Ramírez va un paso más allá y señala que el pinchazo de la burbuja “se habría producido ya si el Pentágono no hubiera actuado como una especie de banco central”. Las grandes tecnológicas, a su juicio, han sido integradas en el complejo militar industrial, emulando un modelo que Washington critica en Pekín pero que aplica en casa. “EEUU emula el modelo totalitario de China para salvar a sus grandes tecnológicas”, afirma en el vídeo de Negocios TV.
Esta dependencia del gasto militar convierte la rentabilidad futura en una cuestión de incertidumbre política. Las decisiones de la Casa Blanca, explica Ramírez, determinan ahora el destino de inversiones que originalmente se presentaban como apuestas privadas. Mientras tanto, los bancos intentan curarse en salud.
El pinchazo de la burbuja de la inteligencia artificial se habría producido ya si el Pentágono no hubiera actuado como una especie de banco central.
— Lorenzo Ramírez, en Negocios TV
Cuellos de botella energéticos y moratorias
Otro de los frentes que destapa el análisis es el energético. La construcción masiva de centros de datos, explica Lorenzo Ramírez, choca con un suministro eléctrico que no está garantizado. Varios estados de Estados Unidos han establecido moratorias, y los organismos internacionales advierten de la que podría ser la mayor crisis energética de la historia. Sin energía barata y abundante, el milagro de la IA se queda sin base real.
Ramírez recuerda que este problema no es exclusivo de Estados Unidos. Taiwán, principal suministrador de chips, importa el 95% de su energía y apostó por cerrar su programa nuclear en favor del gas y las renovables. El fin del suministro estable de gas natural licuado amenaza con estrangular aún más la producción de semiconductores.
La burbuja y la concentración del mercado
El analista de Negocios TV cita a Gustavo Martínez, otro colaborador de la cadena, para poner cifras a la concentración del riesgo: la inteligencia artificial representa aproximadamente el 45% del valor del principal índice bursátil de Nueva York. “Todo el sistema financiero estadounidense es en la práctica una apuesta apalancada a la ejecución impecable y a la monetización de la inteligencia artificial”, resume Ramírez. Una ejecución que, añade, “todos saben que es irreal”.
Esa fragilidad no impide que se mantenga la ficción mientras la Casa Blanca, el Tesoro y el Pentágono sujeten el castillo. Pero, como advierte el colaborador, “si papá no sujeta el castillo, el castillo se desmorona”.
La dependencia de Taiwán y la dimensión geopolítica
El análisis de Lorenzo Ramírez incorpora también la perspectiva geopolítica. La producción de chips, vital para la IA, está anclada en una isla cuya seguridad energética pende de un hilo y cuya defensa militar frente a China es cada vez más incierta. Trasladar parte de esa producción a Arizona o, en su momento, a México, forma parte de los planes de Estados Unidos, pero Taiwán se resiste por miedo a perder su última baza estratégica.
El colaborador de Negocios TV no descarta que China pueda establecer un bloqueo económico a la isla, asfixiando la industria que sustenta el desarrollo tecnológico occidental. La próxima cumbre entre Trump y Xi Jinping, prevista para después de la publicación del vídeo, podría ofrecer una tregua temporal, pero las heridas estructurales del modelo de IA seguirán abiertas.
Las reflexiones de Ramírez dibujan un panorama en el que la inteligencia artificial se enfrenta a una tormenta perfecta: financiera, energética y geopolítica. La pregunta no es si estallará la burbuja, sino quién pagará los platos rotos cuando papá Estado ya no pueda sostener el castillo.
Puedes ver el análisis completo de Lorenzo Ramírez en el vídeo de Negocios TV a continuación.






