El Ibex 35 se anotó un rebote del 1,8% en la sesión de hoy y reconquistó los 17.600 puntos, su nivel más alto en dos semanas, mientras el petróleo Brent se dejaba más del 3% tras los avances en la tregua con Irán. La constructora ACS encabezó las subidas del selectivo con un salto próximo al 10%, que solo se explica en parte por la menor aversión al riesgo.
El movimiento alcista fue generalizado: 30 de los 35 valores cerraron en verde. Los bancos, grandes beneficiados del repunte de los tipos a largo plazo, sumaron cerca de dos puntos porcentuales, con BBVA y Santander avanzando más del 2%. Las utilities, que suelen sufrir con la caída del crudo, mantuvieron el tipo gracias a las perspectivas de menor presión inflacionista a corto plazo. El volumen de negociación en el mercado continuo superó los 1.200 millones de euros, un 15% por encima de la media mensual.
El Ibex 35 recupera los 17.600 puntos con ACS al frente
Los títulos de ACS se dispararon un 9,8%, su mayor subida desde marzo de 2020, impulsados, según la propia compañía, por la confirmación de varios contratos de infraestructuras en Norteamérica que suman una cartera superior a los 2.500 millones de euros. No obstante, el rally también bebe del alivio geopolítico: una constructora con exposición a Oriente Medio y a los precios de las materias primas se beneficia de cualquier señal de distensión en la región. Junto a ACS, otros valores vinculados al ciclo económico, como ArcelorMittal y Acerinox, subieron más del 4%. El resto de plazas europeas también se tiñó de verde, con el Euro Stoxx 50 subiendo un 1,5%, y Wall Street abría al alza en los primeros compases.
El petróleo Brent cede más de un 3% tras las palabras de Trump sobre Irán
El barril de Brent, referencia en Europa, cayó un 3,2% hasta los 68,5 dólares por barril en el ICE de Londres, su nivel más bajo desde principios de abril. El detonante fue el mensaje del presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró haber logrado ‘grandes progresos’ hacia un acuerdo final con Irán. La posibilidad de que Teherán reabra sus exportaciones al mercado internacional aliviaría uno de los focos de presión que ha sostenido el precio del crudo por encima de los 75 dólares durante meses. Según fuentes del sector, la prima de riesgo geopolítico incorporada al precio rondaba los 5-8 dólares. La noticia pilló por sorpresa a unos mercados que todavía asimilaban la última ronda de sanciones contra el régimen iraní y las amenazas de represalia lanzadas desde Teherán.
La reacción en los mercados de materias primas fue inmediata: los futuros del West Texas Intermediate (WTI) cayeron en paralelo, y la estructura de la curva de futuros dio señales de normalización. De consolidarse la tregua con Irán, el Brent podría estabilizarse en la banda de los 65 dólares, un rango que no se veía desde los momentos más duros de la pandemia. Los grandes consumidores de crudo, desde aerolíneas hasta fabricantes de plásticos, celebraron la noticia, y los futuros de la gasolina en Estados Unidos bajaron más de un 4% en la sesión.
Un espejismo temporal en un entorno aún cargado de riesgos
La tregua geopolítica —así, sin tilde— ha permitido este respiro, pero la historia reciente enseña que los acuerdos con Irán han demostrado ser frágiles. En 2015, el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) trajo un alivio similar que se esfumó tres años después. Los mercados están aprendiendo a desconfiar de los anuncios que no vienen acompañados de plazos concretos y compromisos verificables. Además, la reacción de Arabia Saudí y de otros productores del Golfo ante un posible retorno de Irán al mercado sigue siendo una incógnita.
A mi juicio, el rebote del Ibex 35 responde más a un alivio del sentimiento que a una mejora estructural de los fundamentales. La economía española arrastra lastres de demanda interna y la exposición bancaria al riesgo inmobiliario no ha desaparecido. La subida de ACS, por ejemplo, tiene más que ver con la propia dinámica de la compañía que con un cambio de ciclo para el sector constructor europeo. En el caso del petróleo, la caída erosiona los márgenes de las grandes petroleras, pero, al mismo tiempo, reduce el riesgo de una escalada inflacionista que obligue a los bancos centrales a mantener los tipos elevados durante más tiempo. La subida de la banca, que arrastra una revalorización cercana al 40% en el año, podría encontrar un techo si el petróleo barato acaba por deprimir las expectativas de inflación y, con ellas, la pendiente de la curva de tipos.
La verdadera prueba llegará cuando se concreten las condiciones del pacto con Irán. Sin plazos ni detalles sobre el alivio de sanciones, el rebote del Ibex y el desplome del crudo podrían no ser más que un ensayo de lo que está por venir. Y en mayo de 2026, el calendario político estadounidense añade una capa adicional de incertidumbre: estamos a apenas seis meses de unas elecciones que podrían alterar cualquier equilibrio diplomático.




