Las hipotecas fijas se disparan y blindan a miles de familias

El 68% de las nuevas firmas son ya a tipo fijo, según el INE. La protección alcanza a 1,8 millones de hogares y estrecha el canal de transmisión de la política monetaria del BCE de cara a la próxima reunión de junio.

El 68% de las nuevas hipotecas firmadas en España son ya a tipo fijo, según la última estadística publicada por el Instituto Nacional de Estadística. Es la cifra más alta desde que se llevan registros homogéneos, y dibuja un mapa muy distinto al de hace una década, cuando el tipo variable copaba más del 90% del mercado.

El dato importa por una razón concreta: blinda a cientos de miles de hogares frente al próximo movimiento del Banco Central Europeo, que el mercado ya descuenta para finales de este año. La protección no es teórica. Es contractual, está firmada y dura veinte o treinta años.

Publicidad

Hipotecas fijas y tipos de interés: el giro del mercado español

Hasta 2015, la hipoteca a tipo variable era casi un dogma en España. El euríbor estaba en mínimos, los bancos ofrecían diferenciales agresivos y el cliente medio asumía el riesgo de subida sin pestañear. Ese consenso saltó por los aires con el primer ciclo alcista del BCE en 2022.

Desde entonces, el viraje ha sido sostenido. De acuerdo con los datos publicados por el INE, las firmas a tipo fijo superaron por primera vez a las variables en 2021, y la brecha se ha ensanchado cada trimestre desde entonces. El Banco de España también recoge en sus boletines mensuales una concentración cada vez mayor del crédito hipotecario nuevo en el segmento fijo, con tipos medios que en los últimos meses se han movido en la horquilla del 2,9% al 3,4% TAE.

Las entidades, eso sí, no han hecho este giro por convicción. Lo han hecho porque el cliente lo ha exigido. Tras ver cuotas que se duplicaban entre 2022 y 2023 con el euríbor disparado por encima del 4%, la demanda de seguridad se impuso al cálculo de coste mínimo. La banca se ha adaptado.

Protección de hipotecados: cuántos hogares quedan blindados

El stock total de crédito hipotecario vivo en España ronda los 500.000 millones de euros, según las series del Banco de España. De ese total, algo más del 40% corresponde ya a operaciones a tipo fijo, frente al apenas 8% que representaban en 2015. La diferencia, traducida a hogares, son aproximadamente 1,8 millones de familias que hoy duermen tranquilas aunque el BCE vuelva a apretar.

¿Qué significa esto para la próxima subida? Que el canal de transmisión clásico de la política monetaria, el que golpea al consumo vía cuota hipotecaria, se ha estrechado de manera notable. Cuando Christine Lagarde mueva el tipo de depósito, el dolor financiero se concentrará en el 60% restante del stock —los variables y los mixtos—, no en el conjunto del mercado.

hipoteca tipo fijo España

Algunos analistas del sector lo ven como una buena noticia para la estabilidad financiera doméstica. Y lo es. Pero conviene no perder de vista la otra cara: una política monetaria menos eficaz para frenar el consumo significa que, si el BCE quiere realmente enfriar la economía, tendrá que apretar más fuerte y durante más tiempo. El coste lo pagarán quienes sigan en variable y quienes pidan financiación nueva.

Una transformación estructural con riesgos asimétricos

Creo que estamos ante un cambio estructural, no coyuntural. La memoria del shock de 2022-2023 ha calado en el consumidor español de una forma que recuerda, salvando las distancias, a cómo la crisis de 2008 transformó la cultura del ahorro en Estados Unidos. La gente no olvida fácilmente cuando la cuota mensual se le come el sueldo.

Eso sí, el blindaje tiene letra pequeña. Las hipotecas fijas firmadas entre 2020 y 2021 a tipos del 1,5% son una joya para sus titulares y un agujero silencioso en el balance de la banca, que las financia con pasivo más caro. Las firmadas en los últimos dieciocho meses, con TAE por encima del 3%, son rentables para la entidad pero comprometen la capacidad de ahorro del hogar durante décadas. No todas las hipotecas fijas son iguales, ni todas protegen lo mismo.

Hay otro matiz incómodo. La protección frente a la subida de tipos solo opera mientras el contrato se mantiene vivo. En un escenario de pérdida de empleo o caída de ingresos, la cuota fija no se renegocia: o se paga, o se entra en mora. La estadística de impagos del primer trimestre, que se conocerá en las próximas semanas, será un termómetro útil para medir hasta dónde llega de verdad ese blindaje.

El próximo Consejo de Gobierno del BCE, previsto para junio, marcará el ritmo. Si Lagarde confirma el sesgo restrictivo que apuntaron las actas de la última reunión, el mercado hipotecario español llegará a esa cita con un colchón inédito en su historia reciente. Habrá que ver, entonces si ese colchón aguanta el segundo asalto.


Publicidad