Los resultados AWS marcan la mayor aceleración en quince trimestres con 37.600 millones de dólares facturados entre enero y marzo. La filial de nube de Amazon crece un 28% interanual, empujada por una demanda de inteligencia artificial que vuelve a tensionar la batalla de los hyperscalers. El dato cambia el relato sobre la posición competitiva del grupo dirigido por Andy Jassy.
Claves de la operación
- AWS rompe quince trimestres de desaceleración progresiva. La división cloud encadenaba ritmos en torno al 17-19% durante 2024 y arranca el primer trimestre del año con un salto al 28%.
- La IA generativa pasa de promesa a línea de ingresos. Amazon atribuye la inflexión a contratos de cómputo intensivo, capacidad reservada y consumo creciente de modelos fundacionales en la plataforma.
- Microsoft y Google quedan en el espejo retrovisor del trimestre. Azure y Google Cloud venían marcando los mejores ritmos del sector; el cierre del primer trimestre obliga a recalibrar quién lidera la fase de despliegue de la IA.
El pulso por la infraestructura de IA reescribe la jerarquía cloud
La cifra es contundente. 37.600 millones de dólares en un solo trimestre sitúan a AWS por encima del PIB trimestral de varios estados europeos, y el ritmo del 28% no se veía desde finales de 2021, cuando la pandemia aún dopaba la migración a la nube. Después llegaron dos años de optimización de costes por parte de los clientes y una desaceleración que muchos analistas leyeron como techo estructural.
No era el techo. Era una pausa.
Lo que ha movido la aguja, según el discurso oficial de la compañía durante la presentación de resultados, es la combinación de tres factores: contratos plurianuales firmados en 2025 que ahora entran en facturación, expansión de capacidad en regiones nuevas y, sobre todo, el consumo asociado a cargas de trabajo de IA generativa. Bedrock, el servicio que permite a empresas integrar modelos de terceros, y Trainium, el chip propietario de entrenamiento, aparecen como los grandes tractores. La compañía detalla la evolución del negocio en su sala de relaciones con inversores.
El mercado lo ha entendido rápido. Las acciones de Amazon reaccionaron al alza tras la publicación, y el consenso vuelve a revisar al alza las estimaciones para el conjunto del ejercicio. El trimestre confirma que la inversión en centros de datos no era un agujero, sino una palanca.
¿Puede Microsoft mantener su narrativa de liderazgo en IA?
Aquí está el matiz. Durante 2024 y buena parte de 2025, Microsoft logró imponer una narrativa según la cual su alianza con OpenAI y la integración de Copilot le daban ventaja estructural sobre AWS. Azure crecía a tasas superiores. Wall Street castigó a Amazon en varios momentos por llegar tarde a la fiesta.
Los números del primer trimestre desmontan parte de ese relato. AWS conserva el liderazgo absoluto en cuota de mercado cloud, con cerca del 30% global según las últimas estimaciones de Synergy Research, y ahora demuestra que también puede acelerar cuando la base es enorme. No es lo mismo crecer al 30% partiendo de 25.000 millones que partiendo de 100.000 millones anuales.
Google Cloud, tercer actor, sigue siendo el más pequeño de los tres grandes pero el que menos margen tiene para fallar. Su próxima publicación de resultados, prevista para finales de julio, será examinada con lupa.

Lo que la aceleración de AWS significa para España y para el IBEX
El movimiento tiene lectura local. España se ha convertido en uno de los mercados europeos con mayor inversión anunciada en infraestructura cloud, con la región de AWS en Aragón operativa desde finales de 2022 y compromisos de inversión que la propia compañía ha cifrado por encima de los 15.700 millones de euros hasta 2033. Madrid y Aragón se disputan el papel de hub digital del sur de Europa, y el primer trimestre refuerza el argumento de quienes defienden seguir atrayendo este tipo de inversión.
En el IBEX 35, la comparación es inevitable con Telefónica, que cerró Telxius hace años y se ha replegado del negocio puro de infraestructura cloud para concentrarse en conectividad y servicios. Mientras AWS, Azure y Google capturan la mayor parte del valor del despliegue de IA empresarial, los grandes operadores europeos siguen buscando su sitio. Cellnex, especializada en torres, opera en otra capa. Indra, que sí pelea por contratos de cloud soberano para administraciones, se mueve en una escala completamente distinta.
Observamos un patrón preocupante para Europa. La aceleración de los hyperscalers americanos coincide con un periodo en el que la propia Comisión Europea ha multiplicado los discursos sobre soberanía digital sin que aparezca todavía un campeón europeo de escala comparable. Gaia-X sigue siendo más manifiesto que producto.
Cada punto de aceleración de AWS es un punto que Europa no captura, y la dependencia tecnológica deja de ser un riesgo teórico para convertirse en una factura recurrente.
Hay riesgos que conviene no minimizar. La inversión en centros de datos exige capex récord, y Amazon ha señalado en la conference call que el gasto de capital de 2026 superará ampliamente el del año anterior. La rentabilidad operativa de AWS, históricamente cercana al 35%, podría comprimirse si la depreciación acelerada del hardware de IA pesa más de lo previsto. Tampoco está claro cuánto durará el ciclo: si la demanda de cómputo de IA se modera en 2027, los activos quedarán a medio amortizar.
El próximo hito relevante será la publicación de resultados del segundo trimestre, hacia finales de julio. Ahí se sabrá si el 28% es punto de inflexión o pico aislado. La cifra asusta. Conviene mirarla despacio.





