La primera huelga de Comisiones Obreras (CC. OO.) en Glovo ha sido un éxito en cuanto a seguimiento, al menos según el sindicato. El seguimiento fue suficiente para complicar el funcionamiento de la aplicación durante el pasado fin de semana en Madrid, pero el objetivo sigue siendo el mismo: dejar de lado los problemas que ha tenido el unicornio español en la contratación y que se retire el ERE anunciado por la empresa en las zonas de menor población y demanda en las que opera la aplicación.
No es un detalle menor. En la práctica, se trata de un objetivo complicado. Desde Glovo se ha dejado claro a los operadores que el modelo de contratación actual no es aplicable en todas las zonas del país, lo que hacía necesario aplicar este tipo de medida a pesar de las críticas de los repartidores y la preocupación ante la posibilidad de que la empresa no tome en cuenta su etapa como autónomos a la hora de calcular su antigüedad para el pago de las liquidaciones.
Es cierto que CCOO asegura también que «la primera huelga estatal en Glovo en España los pasados días 24, 25 y 26 de abril ha sido un gran éxito”. Así lo considera el sindicato convocante, FSC-CCOO, que denuncia que la protesta ha estado “atravesada por la previsible vulneración del derecho a huelga mediante la sustitución de trabajadores y trabajadoras huelguistas por trabajadores de subcontratas, tal y como se denunció de forma preventiva el día previo a la huelga a la Inspección de Trabajo”.
CCOO afirma que, si bien es difícil medir el dato de seguimiento debido a que no se trata de una empresa tradicional y a que la ausencia de un centro físico de asistencia dificulta la medición estadística del impacto de esta huelga, sí puede corroborar que ha habido zonas enteras donde el reparto a través de Glovo ha sido paralizado por completo o casi por completo, como puede ser en Collado Villalba, Fuenlabrada, Parla, Pinto, Sagunto, Roquetas de Mar, Aguadulce, El Ejido, Sant Vicent del Raspeig, Torrevieja, Benidorm, Santa Pola, Denia, Cullera, Telde, Pamplona, Oviedo, Avilés, Gijón, A Coruña, Santiago, Ferrol, Torredembarra, Calafell, Lucena, Córdoba, La Línea de la Concepción o Logroño, entre otras ciudades.

Para el sindicato, esto demuestra que “allá donde la organización sindical ha tenido la capacidad de preparar, organizar y planificar la convocatoria de huelga mediante los comités de empresa y secciones sindicales a nivel provincial, la huelga ha sido un éxito. Han sido decenas los piquetes organizados en estas zonas que han sido capaces de informar y parar el reparto, informando de igual forma también a los trabajadores y trabajadoras de las empresas subcontratadas de la forma de solidarizarse con la huelga y transmitiendo a los establecimientos y clientes la situación laboral de precariedad y explotación en la empresa de plataforma”.
CCOO Y SU DUELO CON GLOVO
En cualquier caso, el ERE de Glovo está en el centro de las quejas contra la empresa. La realidad es que se trata de un reto permanente, pues el proceso de contratar a los trabajadores no ha sido tan simple como habrían deseado. La necesidad de diseñar un convenio nuevo, que se adapte a las nuevas realidades del sector, está en el centro de las exigencias de los sindicatos a largo plazo, pero a corto plazo esperan frenar la decisión de dejar en el paro a unos 750 «riders», algo que, según el unicornio español, no se puede evitar.
En cualquier caso, esta primera protesta promete no ser la última. Antes de llegar a una huelga, desde la organización sindical se señaló que no había voluntad de negociar con la empresa para evitar la protesta, un problema que sigue siendo la realidad según el más reciente comunicado de la agrupación.
«El sindicato hace un llamamiento a Glovo para que atienda a las exigencias que motivaron la huelga y desbloquee este conflicto creciente debido a la aplicación de unas condiciones de precariedad, explotación y represión contra el conjunto de personas trabajadoras en la empresa», sentencia la agrupación.
¿QUÉ PUEDE HACER GLOVO?
Lo cierto es que la empresa que dirige Oscar Pierre está en una situación compleja, precisamente por los problemas que ha tenido el proceso de contratación. En la práctica, para la empresa el modelo ideal era seguir operando con autónomos, pero esto se hizo inviable por la Ley «Rider» y la presión permanente del Ministerio de Trabajo.

De cualquier modo, el reto entonces es precisamente conseguir una fórmula para que los trabajadores puedan cumplir con lo necesario para operar en la plataforma sin que tengan recorridos demasiado largos para completar los repartos




