El Brent se desploma a 106$ tras la nueva oferta de Irán a EEUU

El crudo de referencia europea retrocede más de un 4% en la sesión tras conocerse que Teherán ha enviado a Washington una nueva propuesta a través de Islamabad. La prima geopolítica del barril empieza a desinflarse.

El Brent ha caído este viernes cerca de los 106 dólares por barril, un retroceso superior al 4% en una sola sesión. La razón inmediata viene de Teherán y de un canal diplomático poco habitual: Pakistán. La República Islámica habría hecho llegar a Washington una nueva propuesta de salida al conflicto, y los mercados energéticos lo han leído como el primer indicio serio de desescalada en semanas.

El movimiento llega después de varias jornadas en las que el crudo de referencia europea coqueteó con los 115 dólares, niveles que no se veían desde el verano de 2022. La velocidad del ajuste es la noticia, más incluso que el precio.

Publicidad

El precio del petróleo Brent reacciona a la mediación de Pakistán

Según ha trascendido a través de canales diplomáticos, la oferta iraní contempla limitar determinadas actividades sensibles a cambio de un alivio parcial de sanciones y de garantías de seguridad sobre instalaciones críticas. El detalle del contenido sigue sin estar confirmado oficialmente por la Casa Blanca ni por el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, y conviene tomarlo con la cautela que merece un texto que ningún Gobierno ha publicado todavía.

Eso sí, el mercado no ha esperado a la confirmación. El Brent retrocedió desde los 111 dólares hasta tocar mínimos intradía en 105,8 dólares, mientras el West Texas Intermediate cedía en paralelo hasta el entorno de los 101. La caída del Brent en la sesión, cercana al 4,5%, es la mayor en una jornada desde finales de marzo.

Detrás del rebote bajista hay también un componente técnico. Buena parte de las posiciones largas abiertas durante las dos últimas semanas se construyeron asumiendo escenarios de cierre del estrecho de Ormuz o de daño directo a infraestructura de exportación. Cualquier titular que rebaje esa probabilidad provoca un desmontaje rápido del posicionamiento, y eso amplifica el movimiento más allá de lo que justificaría el flujo físico de crudo.

Irán, Pakistán y un canal diplomático que sorprende

Que el mensajero sea Islamabad tiene su lógica. Pakistán mantiene una relación pragmática con Teherán, comparte frontera y ha intentado posicionarse como interlocutor útil ante Washington en momentos de tensión regional. Lo inusual es que el canal se haya hecho público tan rápido, algo que sugiere que alguna de las partes tiene interés en que el mercado lo descuente cuanto antes.

Yo veo aquí dos lecturas posibles, y ninguna es del todo cómoda. La primera: Teherán necesita ingresos y la presión sobre el sistema financiero iraní empieza a notarse en el tejido interno. La segunda: Washington quiere enfriar los precios de la energía antes del verano, con un calendario electoral europeo cargado y un BCE que ya ha advertido del riesgo inflacionista que supone un Brent sostenido por encima de 110. Ambas hipótesis pueden ser ciertas a la vez.

Cabe recordar que la Agencia Internacional de la Energía publicó en abril un informe en el que estimaba que cada 10 dólares adicionales en el barril restan entre 0,3 y 0,4 puntos de PIB a la zona euro en horizonte de doce meses. La Agencia Internacional de la Energía lleva semanas insistiendo en que el balance físico del mercado no justifica los precios alcanzados, y que la prima geopolítica explicaba más de 15 dólares del barril.

Los analistas de Goldman Sachs y JP Morgan, citados en notas a clientes, mantienen escenarios centrales por debajo de 100 dólares para el segundo semestre si la desescalada se confirma. Es un condicional grande.

Brent 106 dólares

Qué significa esta caída para mercados, inflación y bancos centrales

La pregunta incómoda es si lo de hoy marca un punto de inflexión o es solo un respiro táctico. Mi impresión, después de seguir varias crisis en Oriente Medio, es que el patrón se repite: rumor de acuerdo, caída brusca, semanas de ruido y vuelta a la realidad de un mercado físico que sigue ajustado. La OPEP+ no ha movido cuotas y los inventarios estratégicos estadounidenses están en niveles bajos en términos históricos, por debajo de los 370 millones de barriles según los datos semanales de la EIA.

El impacto inmediato sobre los activos europeos sí es claro. Las aerolíneas y los grupos de transporte han liderado las subidas en bolsa, mientras las petroleras han corregido entre el 2% y el 4%. Los futuros del gas TTF también se han relajado por simpatía, aunque el vínculo entre Brent y gas europeo es hoy menos directo que hace una década.

Para el BCE, una corrección sostenida del crudo es una bendición discreta. Christine Lagarde había vinculado explícitamente el ritmo de bajadas de tipos a la evolución de la energía, y un Brent estabilizado por debajo de 105 daría margen para acelerar el calendario. Aquí entra la duda: ¿quiere realmente Fráncfort recortar más rápido, o prefiere esperar al próximo dato de subyacente? La reunión de junio dará pistas.

Hay un riesgo que conviene no perder de vista. Si la propuesta iraní se diluye en las próximas dos semanas, sin gesto recíproco de Washington, la prima geopolítica volverá con fuerza. Y los 115 dólares dejarán de ser un techo lejano para convertirse de nuevo en escenario base. El propio canal pakistaní, que hoy es noticia favorable, puede mañana evidenciar que ningún actor regional tiene capacidad real de cerrar el conflicto sin la implicación directa de los dos protagonistas. Mientras tanto, el barril respira. Habrá que ver cuánto le dura el oxígeno.


Publicidad