El nuevo periodo regulatorio fortalece a Enagás pero no dispara su crecimiento

El nuevo marco regulatorio introduce herramientas clave para el reconcomiendo de los costes de Enagás. Berenberg resta visibilidad al hidrógeno verde por el retraso en sus fechas.

Enagás afronta un 2026 marcado por una nueva regulación en torno a los activos vinculados con el gas, que si bien supone un avance respecto al anterior, gran parte de esta mejora ya está reflejada en el valor de la compañía. Es decir, según apuntan los analistas de Berenberg, el mercado ya reconoce las mejoras del nuevo marco regulatorio 2026-2028, por ello sitúan su recomendación en Mantener con un precio objetivo de 16,20 euros la acción.

Enagás adquiere herramientas que aumentan su competitividad

El análisis de Berenberg plantea que Enagás con este nuevo marco regulatorio se ve beneficiada de una serie de elementos que introduce la nueva regulación gasista. En primer lugar, destaca la actualización de los valores unitarios del OPEX o cotes de operación que pasan de estar basados en costes históricos del periodo 2017-2019 a reflejar los costes reales del periodo 2021-2024. Esta modificación corrige el desfase en los costes provocado por la inflación, garantizando que las empresas recuperen correctamente los costes de operación.

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Planta de regasificación de Enagás. Fuente: Enagás.
Planta de regasificación de Enagás. Fuente: Enagás.

Además, esta nuevo marco introduce un mecanismo de ajuste de inflación futura teniendo en cuenta el 2% anual fijado por el Banco Central Europeo, sumado a un 2,5% adicional como margen de seguridad, reduciendo de esta forma el riesgo de que las empresas sufran pérdidas en caso de darse un incremento de costes no reconocidos. De hecho según estiman los teutones, Enagás un incremento recurrente en el EBITDA de aproximadamente 65 millones de euros anuales durante el periodo 2027-2032. Sumado a que, datos de Berenberg estiman que el EBITDA regulado aumentará en torno a un 20% de media durante esos mismos años.

No obstante, no todos los elementos de la nueva regulación son positivos. En este sentido, los alemanes destacan la eliminación del incentivo RCS (Retribución por Continuidad de Suministro), una suerte de ayuda transitoria que se introdujo en 2014 para evitar un golpe brusco en la rentabilidad de empresas como Enagás al reformular el marco regulatorio más basado en costes reales y eficiencia que el anterior. De esta forma, a las empresas con activos gasistas se las iba pagando a modo de colchón para compensar el cambio de modelo; un pago que se ha ido reduciendo con el tiempo hasta su fecha de caducidad: 2027.

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Arturo Gonzalo, CEO de Enagás. Fuente: Agencias

Es decir, desde la introducción del modelo regulatorio en 2014, Enagás ha sido pagada anualmente (cada vez menos debido al carácter amortiguador de la medida) para compensar pérdidas. No obstante, con el nuevo modelo gasista se introducen elementos que compensan las pérdidas del RCS, como es el caso del RMP (Retribución por Mejora de Productividad), el REVU (Retribución de Extensión de Vida Útil) y el IFVA.

En el caso del RPM, consiste en una medida que permite a las empresas conservar parte de los ahorros obtenidos en el periodo anterior si han operado por debajo de los costes reconocidos. Es decir, es una forma de incentivas económicamente la eficiencia operativa, que según los cálculos de Berenberg añade unos 43 millones de euros anuales a lo que ganaría la compañía.

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Mientras que, el REVU es un mecanismo que incentiva mantener en funcionamiento activos que ya han sido amortizados, asegurando que estos sigan generando ingresos, habiendo superado su vida útil. De esta forma, Enagás podría añadir a sus números 7 millones de euros adicionales.

Por otro lado, el nuevo incentivo IFVA es un mecanismo de apoyo cuando la base de activos está muy depreciada superando el 70%, permitiendo sostener retorno en escenarios donde la inversión nueva es limitada; que para Enagás se podría traducir en unos 17 millones.

Previsiones futuras y factores de riesgo

A pesar de las posibles caídas en el corto plazo que se podrían dar por la pérdida del RCS, a nivel financiero, cuando se aplique plenamente estas medidas de la nueva regulación gasista, Berenberg espera una mejora clara en el rendimiento de Enagás a partir de 2027.

En este sentido, los teutones prevén que el EBITDA pasaría de 620 millones en 2026 a 725 millones en 2027, y el beneficio neto ajustado de 236 a 302 millones. También mejora la generación de caja, oscilando de un flujo de caja operativo de 487 a 701 millones de euros entre 2026 y 2027. No obstante, el crecimiento no es completamente lineal, ya que en 2028 se observan una cierta estabilización.

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Mapa de H2Med. Fuente: Enagás

En cuanto a elementos de riesgo e incertidumbre, lo que más destaca es el desarrollo del negocio del hidrógeno. En este sentido, si bien Enagás está bien posicionada para liderar esta infraestructura en España, el informe adopta una visión más conservadora sobre los plazos, ya que recientemente , se ha conocido que se retrasa la decisión final de inversión a 2028 y el inicio de operaciones a 2032. Esto se traduce en que las inversiones y los retornos asociados al hidrógeno tardarán más en materializarse, lo que reduce parte del potencial alcista a corto y medio plazo.

En definitiva, Enagás con este nuevo marco regulatorio está mejor posicionada que antes, pero según sostienen los analistas alemanes, este potencial está más que descontado por el mercado y hay más incertidumbres por el negocio del hidrógeno verde. Por ello, pese a los avances positivos en regulación Berenberg recomienda Mantener con un precio objetivo de 16,20 euros la acción.


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