Vendió su inmueble y terminó pagando de más: el fallo común en la renta que afecta a miles de propietarios

Vender un inmueble sin declarar correctamente los gastos puede inflar la ganancia y disparar impuestos. La clave está en deducciones y exenciones que muchos ignoran y que permiten reducir o evitar pagos innecesarios.

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Cada año, cuando llega la campaña de la renta, miles de contribuyentes cometen el mismo error sin saberlo. Venden un inmueble, calculan la ganancia a ojo y terminan tributando más de lo que deberían. El motivo es siempre el mismo: desconocer qué gastos se pueden incluir en la declaración y cómo registrar correctamente la operación ante la Agencia Tributaria.

Lo que parece un trámite sencillo esconde más matices de los que uno imagina. Desde la referencia catastral hasta el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, cada detalle cuenta y puede marcar una diferencia real en el resultado final de la declaración de renta.

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Qué gastos se pueden incluir y por qué marcan la diferencia en tu declaración de renta

Qué gastos se pueden incluir y por qué marcan la diferencia en tu declaración de renta
Fuente: agencias

El primer paso para declarar correctamente la venta de un inmueble es entender que el precio de compra no es el único dato que importa. La Agencia Tributaria permite incluir como gasto de adquisición todo lo que el propietario pagó en su momento para hacerse con el bien: el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, los honorarios de la notaría e incluso la comisión de una inmobiliaria si intervino en la compra. Un ejemplo práctico lo aclara todo. Si alguien adquirió una vivienda por 170.000 euros, pagó 17.000 euros de ITP y 1.000 euros de notaría, el valor real de adquisición que debe constar en la renta asciende a 188.000 euros, no a los 170.000 iniciales.

Lo mismo ocurre en el momento de la venta. Los gastos generados durante la transmisión, como la comisión de una agencia o ciertos impuestos como la plusvalía municipal, también reducen la ganancia patrimonial que se declara. Si esa misma vivienda se vendió por 200.000 euros con 1.000 euros de gastos, el beneficio real que computa para la renta es de 11.000 euros, no de 30.000.

La diferencia entre tributar sobre uno u otro importe puede suponer cientos o incluso miles de euros de más pagados al fisco de manera innecesaria. Por eso conviene guardar todas las facturas desde el primer día, ya que la Agencia Tributaria puede solicitarlas en cualquier momento.

La exención por reinversión: la clave que muy pocos propietarios conocen

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Más allá de los gastos deducibles, existe una figura que puede suponer un ahorro todavía mayor y que, sin embargo, pasa desapercibida para una gran parte de los contribuyentes. Se trata de la exención por reinversión en vivienda habitual, una normativa que permite no tributar por la ganancia obtenida siempre que el dinero se destine a la compra de una nueva vivienda habitual dentro de los dos años siguientes a la venta.

El funcionamiento es claro. Si alguien vende su casa con una ganancia de 11.000 euros y reinvierte ese importe en la adquisición de otra vivienda para vivir en ella, esa ganancia queda exenta en la declaración de renta de ese ejercicio.

No es necesario haber comprado ya la nueva vivienda en el momento de presentar la declaración; basta con comprometerse ante Hacienda a hacerlo en el plazo estipulado. Para ello existe un campo específico dentro del borrador donde se indica el importe comprometido a reinvertir, un paso que muchos propietarios omiten por simple desconocimiento.

Este beneficio fiscal tiene, eso sí, sus condiciones. El inmueble vendido debe haber sido la vivienda habitual del contribuyente y la cantidad reinvertida debe destinarse también a una nueva residencia habitual. Además, si existiera un préstamo pendiente de amortizar sobre la vivienda transmitida, también debe declararse en ese mismo apartado de la renta.

El procedimiento completo se gestiona desde el servicio de tramitación del borrador de la Agencia Tributaria, dentro del apartado de ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de la transmisión de inmuebles. Allí se registran tanto la fecha y el valor de adquisición como los de la transmisión, junto con todos los gastos asociados a cada momento.

Declarar bien la venta de un inmueble no exige ser experto en fiscalidad, pero sí requiere prestar atención a los detalles. Incluir todos los gastos que corresponden, conocer las exenciones disponibles y respaldar cada dato con la documentación adecuada son tres hábitos que pueden ahorrar una cantidad considerable en la próxima declaración de renta.


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