Naturgy dispara 145 millones en su red eléctrica de Castilla y León

La filial UFD destinará el grueso del plan a modernizar líneas, subestaciones y digitalización de red en zonas rurales hasta 2029. El anuncio aterriza en plena negociación con la CNMC sobre la retribución de la distribución eléctrica.

La inversión de Naturgy en su red eléctrica de Castilla y León alcanzará los 145 millones de euros hasta 2029. La cifra, anunciada por la compañía energética, se destinará a modernizar y ampliar la infraestructura de distribución que la filial UFD opera en una de las comunidades autónomas con mayor extensión territorial del país. El plan llega en un momento en que las redes españolas están bajo escrutinio por su capacidad de absorber renovables y atender nueva demanda industrial.

El compromiso no es menor si se contextualiza. Castilla y León concentra una de las mayores potencias renovables instaladas de España, con un peso eólico que supera el 20% del total nacional, según los datos publicados por Red Eléctrica. Sin red de distribución capaz de evacuar y repartir esa generación, los megavatios verdes se quedan a medias.

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Qué incluye la inversión Naturgy en red eléctrica

El plan articulado por la compañía contempla actuaciones en líneas de media y baja tensión, subestaciones, centros de transformación y digitalización de la red. La filial encargada es UFD Distribución Electricidad, que gestiona alrededor de 33.000 kilómetros de red en la comunidad y atiende a más de 600.000 puntos de suministro repartidos en provincias como Ávila, Segovia, Soria o Burgos. Buena parte de esa red atraviesa zonas rurales de baja densidad, donde el coste por cliente conectado es estructuralmente más alto que en áreas urbanas.

Los 145 millones se reparten en varios capítulos. La compañía destina una porción relevante a renovar tramos antiguos, sustituir transformadores y reforzar la capacidad de evacuación renovable. Otra parte va a digitalización: telecontrol, sensórica y sistemas que permiten detectar incidencias antes de que se traduzcan en cortes prolongados. Y un tercer bloque se orienta a nuevas conexiones, tanto residenciales como industriales, en municipios donde la actividad económica empieza a tirar de la demanda.

La cifra encaja con la magnitud del plan estatal de redes que el sector lleva meses reclamando. Según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, España necesita movilizar decenas de miles de millones en infraestructura eléctrica de aquí a 2030 para sostener la transición. Naturgy no es la única que mueve ficha, pero su anuncio aterriza la conversación nacional en un territorio concreto.

Una región con cuello de botella en la distribución eléctrica

El problema técnico es conocido y, sin embargo, sigue sin resolverse. Castilla y León produce mucha más electricidad de la que consume, pero los proyectos renovables que esperan acceso a la red llevan años acumulando solicitudes en las subestaciones. Los nudos saturados frenan tanto la nueva generación como la llegada de centros de datos, plantas de hidrógeno verde o industrias electrointensivas que querrían instalarse en la región precisamente por el recurso renovable disponible.

Aquí entra la pregunta que más me interesa: ¿bastan 145 millones para mover esa aguja? Mi lectura es que ayudan, pero no resuelven. La inversión es relevante en el perímetro de UFD, sí, pero el cuello de botella en la red de transporte —competencia de Red Eléctrica, no de las distribuidoras— sigue siendo el factor limitante para los grandes proyectos. La distribuidora puede modernizar todo lo que quiera; si la subestación de transporte aguas arriba está llena, los megavatios no pasan.

Naturgy Castilla y León

Eso sí, el efecto sobre el cliente final es tangible. Una red más digitalizada implica menos cortes, identificación más rápida de averías y mayor capacidad para integrar autoconsumo, vehículo eléctrico y bombas de calor. La calidad de servicio en zonas rurales lleva años siendo motivo de queja, con TIEPI (tiempo de interrupción equivalente) muy por encima de la media urbana.

Qué señala el movimiento de Naturgy para el sector

El anuncio se inscribe en un patrón más amplio. Iberdrola, Endesa y la propia Naturgy llevan meses presionando al regulador para que la retribución de la actividad de distribución que fija la CNMC se eleve en el próximo periodo regulatorio, alegando que la tasa actual no permite acometer las inversiones que la transición energética exige. La cifra que circula en el sector es que España necesitará invertir más de 30.000 millones en redes hasta 2030, y las empresas avisan de que sin un marco retributivo más generoso ese capital no llegará.

En ese contexto, el plan de Naturgy en Castilla y León funciona también como gesto. Anunciar 145 millones territorializados, con calendario hasta 2029 y con foco rural, es la forma de decir al regulador y a la administración autonómica que la compañía cumple, pero que necesita reglas que justifiquen seguir poniendo dinero. La negociación regulatoria del próximo periodo, que se cerrará en los próximos trimestres, marcará si los planes anunciados se ejecutan en plazo o se revisan a la baja. La cita con la CNMC es el verdadero juez de paz de todos estos números, y conviene seguirla con atención cuando publique su propuesta definitiva.

Queda una incógnita de fondo: si la red de distribución se moderniza pero la planificación del transporte no se acelera al mismo ritmo, el desequilibrio territorial que la transición energética prometía corregir podría ensancharse en lugar de reducirse. La paradoja no es nueva, pero cada anuncio como este la pone otra vez sobre la mesa.


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