Las responsabilidades del día a día han conseguido que el autocuidado se haya quedado en un segundo plano. No obstante, son muchas las voces que se alzan para recordar la importancia de tener una rutina de autocuidado en un mundo en el que la tendencia parece ser que nos olvidemos cada vez más de nosotros.
Qué es el autocuidado
Cuando hablamos de autocuidado nos referimos a las acciones que llevamos a cabo para cuidar tanto de nuestra salud como de nuestra calidad de vida. En este sentido, abarca desde aspectos físicos, en los que se incluirían, por ejemplo, la alimentación y el descanso, hasta cuestiones emocionales como la gestión del tiempo libre o el estrés.
Crear una rutina de autocuidado con cambios mínimos
Adoptar hábitos saludables para mantener el bienestar físico y emocional previene problemas de salud y mejora la calidad de vida. No obstante, para lograrlo hay que ser constante y crear rutinas.
Una rutina de autocuidado bien diseñada, con el tiempo, nos servirá para automatizar buenos hábitos y no tener que depender de la motivación. Para ello, no se necesitan grandes cambios; basta con identificar lo que necesitamos e ir integrándolos poco a poco.
Pregúntate qué necesitas
Preguntarnos qué necesitamos es el primer paso para crear una rutina de autocuidado bien adaptada a nosotros. Cada persona es un mundo, pero la idea es identificar, en nuestro caso, qué deberíamos cuidar más. ¿Descanso? ¿Gestión de las emociones? ¿Más actividad física?
Debemos evitar compararnos y solo atender a nuestras necesidades para lograr que nuestra rutina de autocuidado sea 100% efectiva.
Objetivos realistas y hábitos que se sostengan en el tiempo
Otro consejo para implementar una rutina de autocuidado a nuestro estilo de vida es que los objetivos que nos pongamos sean alcanzables. De esta manera, evitaremos cambiar mucho de golpe y frustrarnos si no lo conseguimos.
Además, los hábitos que vayamos integrando en nuestra vida deben ser sostenibles en el tiempo. Por ejemplo, no podemos pretender hacer todos los días una hora de ejercicio si no tenemos esa costumbre. Es mejor empezar por poco tiempo y en diferentes días, para así ir aumentando conforme pasen las semanas.
Atiende a los elementos clave de una rutina de autocuidado
Una buena rutina de autocuidado se asienta en cuatro pilares fundamentales.
Cuidado físico
La salud física se considera la base del autocuidado. Hay que descansar y alimentarse bien, pero también debemos movernos o hacer ejercicio regularmente.
Cuidado emocional
Otro de los elementos indispensables en la rutina de autocuidado es la salud mental. La gestión del estrés puede tratarse con actividades como la meditación o la escritura, aunque es importante estar pendientes por si no podemos lograrlo solos. La ayuda y el apoyo en estos casos es crucial.
Tiempo personal o tiempo libre
Cuando hablamos de rutina de autocuidado, no solemos tener en cuenta la gestión del tiempo libre, pero esta es otra de las bases fundamentales si queremos cuidar de nosotros. Debemos, por tanto, aprender a desconectar y hacer actividades que nos apasionen y nos ayuden a recargar energía.
Relaciones saludables
El cuarto elemento fundamental que no debe fallar en una rutina de autocuidado son las relaciones saludables. Hay que mantener el contacto con los demás y de manera positiva. Si es necesario establecer límites, hay que hacerlo, y, sobre todo, nos tenemos que rodear de personas que nos brinden apoyo.
Cómo adaptar esta rutina a nuestro estilo de vida
Como no existe una rutina de autocuidado que sirva para todo el mundo, debemos buscar lo que nos funciona a nosotros y no fijarnos en los demás. Así, lo mejor es ir ajustando nuestros hábitos a nuestro estilo de vida y preferencias. Lo que importa, al final, es mantenerlos a lo largo del tiempo.
Del mismo modo, no debemos caer en la tentación de pensar que el autocuidado nos va a llevar mucho tiempo o que necesitamos gastarnos grandes cantidades de dinero. Tan solo con empezar a cambiar pequeños hábitos notaremos la diferencia, y esto tampoco debe convertirse en una obligación.
Tenemos que ver la rutina de autocuidado como una opción que elegimos para sentirnos bien. Por tanto, hay que desterrar la presión y olvidarse de los resultados inmediatos. Cada persona es un mundo, y no debemos olvidar que, en nuestro mundo, nosotros regimos nuestras propias reglas.




