Aena, como la mayoría de las empresas con ingresos marcados por el turismo y el tráfico aéreo, ha tenido un buen comienzo de año. Pero la presentación de resultados de la empresa, fechada para el próximo miércoles, puede cambiar de nuevo el mapa del sector. Según los analistas, la empresa aeroportuaria tiene una situación delicada, marcada, como no podía ser de otra forma, por la situación en Irán y en el Estrecho de Ormuz, además de su propio plan de inversión y los esfuerzos por reducir la deuda.
Es cierto que se espera un buen dato de la empresa para el primer trimestre de este año. Impulsado por un tráfico aéreo que en el primer trimpestre de 2026 en España ha crecido un 3,2%, la mejora establecida en la regulación de las tarifas, un consumo por pasajero que estimamos mejore a dígito simple bajo, y un tráfico en los aeropuertos de Brasil creciendo al 7,5%, con el de Luton repuntando un 2,9%. En lo que se refiere a los márgenes, nuestra previsión es que se recoja una ligera mejora, previsiblemente trasladando esta mejora a la cifra de beneficio neto», sentencia el informe de Renta 4.
En cualquier caso, el problema es que, a medida que pasen las semanas sin una solución clara para la situación en Irán, la crisis del combustible será peor. Ya hay varias aerolíneas que han avisado del riesgo de cancelaciones de vuelos o aumentos de precio en los billetes para los usuarios. Lo cierto es que ya ha habido señales en este aspecto, con algunas aerolíneas juntando a los pasajeros de varios vuelos en un solo viaje, o avisando en el aeropuerto de que tienen que pagar un recargo extra por el aumento del precio de los combustibles.
De hecho, es el punto clave que debe marcar las previsiones de la empresa aeroportuaria para el resto del año. En la conferencia, consideramos que el foco estará en la visión del equipo directivo sobre los efectos que podría tener en las previsiones del tráfico anuales la escasez de combustible para aeronaves que se está dando en Europa y que podría derivar en cancelaciones de vuelos por la situación en Oriente Medio», ha sentenciado el análisis de Renta 4.

Es cierto que también creen que sus datos pueden estar marcados por las adquisiciones de Aena en territorios fuera de España. Los dos aeropuertos que han adquirido en el Reino Unido, y los de Brasil, deberían ser mencionados durante la conferencia tras los resultados, al igual que los posibles cambios en el Tercer Documento de Regulación Aeroportuaria («DORA III»).
«Además, pendientes de comentarios acerca de plazos de consolidación y pago respecto a la adquisición en el Reino Unido anunciada en diciembre. No esperamos cambios respecto a la decisión definitiva por parte del regulador respecto al periodo regulatorio «DORA III», que está prevista que se conozca en la última parte de 2026″, se lee en el análisis.
UNA SITUACIÓN FUERA DEL CONTROL DE AENA
El problema de Aena, como del resto del sector, es que no hay demasiado que puedan hacer para controlar la situación. Aunque en su propio informe de previsiones en las últimas semanas la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) dejaba claro que España es de los países mejor preparados para una interrupción del comercio de combustible que muchos de sus vecinos, también señalaba que había riesgos si la situación se seguía alargando en los próximos meses.
Para Aena puede traducirse no solo en recibir menos vuelos, sino también en un efecto directo en los ingresos comerciales. Es un golpe complejo, y aunque de momento las previsiones de tráfico aéreo en Europa siguen siendo positivas, el clima de incertidumbre es innegable, sobre todo sin una apuesta real que pueda abrir las negociaciones de paz, o al menos de un alto al fuego, en Oriente Medio.
LAS RENCILLAS DE AENA SE MANTIENEN
En cualquier caso, la empresa sigue lidiando con varios retos clave. No solo siguen lidiando, como todo el sector, con la crisis en Irán, sino que además mantienen su mala relación con Ryanair, marcada por el coste de las tarifas para operar en los aeropuertos españoles. De hecho, la irlandesa había empezado el año reduciendo su presencia en algunos de estos espacios, precisamente porque consideraba que el coste de los cánones operativos hacía que fuesen espacios menos competitivos.

El problema es que la combinación de la crisis del combustible derivada de la guerra en Irán, sumado al aumento de sus tarifas, y el nuevo incremento que la empresa pública ha solicitado como parte del «DORA III», generan un cóctel complicado de manejar. Para una empresa, y un país, tan dependientes del turismo, es una de las peores combinaciones posibles.




