SpaceX materializa este viernes 12 de junio la mayor oferta pública de venta (OPV) de la historia, con un tamaño de 75.000 millones de dólares (unos 64.588 millones de euros) y una valoración total de 1,77 billones de dólares (1,53 billones de euros). La compañía de Elon Musk aspira a recaudar una cifra que duplica el récord anterior de Saudi Aramco y sitúa su debut bursátil como el mayor jamás registrado en los mercados financieros.
Los números que convierten la OPV de SpaceX en un hito bursátil
SpaceX ofrecerá un total de 555 millones de títulos a un precio de 135 dólares por acción, según el folleto aprobado por el supervisor alemán (BaFin). La operación valora el 100% del capital en 1,77 billones de dólares, una valoración que, de cumplirse, convertiría a la empresa aeroespacial y de telecomunicaciones en una de las más capitalizadas del mundo, solo por detrás de gigantes como Apple o Microsoft.
Para poner la magnitud en contexto, la anterior salida a bolsa récord la protagonizó la petrolera saudí Saudi Aramco en 2019, cuando recaudó 29.400 millones de dólares. SpaceX casi triplica esa cifra. La tabla siguiente compara ambas operaciones:
| Magnitud | SpaceX (2026) | Saudi Aramco (2019) |
|---|---|---|
| Volumen de la OPV | 75.000 millones USD | 29.400 millones USD |
| Precio por acción | 135 USD | 32 riyales (8,5 USD) |
| Valoración total | 1,77 billones USD | 1,7 billones USD |
| Títulos ofrecidos | 555 millones | 3.000 millones (1,5% del capital) |
La tecnológica, fundada en 2002, combina los lanzamientos espaciales, la red de internet satelital Starlink, contratos con la NASA y el desarrollo de infraestructuras de inteligencia artificial. Esa diversificación de fuentes de ingresos explica en parte por qué el mercado concede una prima tan elevada en un momento en el que la economía digital y la exploración espacial concentran el interés de los inversores.
Cómo pueden participar los inversores minoristas españoles antes del debut

El tramo minorista europeo, que representa cerca del 10% del total de la oferta, está reservado a residentes en siete países, entre ellos España. Se trata de un máximo de 55,55 millones de acciones para este segmento. Los inversores pueden presentar órdenes de compra desde el pasado 5 de junio y hasta las 23:59 del 11 de junio, justo antes del estreno en el Nasdaq bajo el símbolo ‘SPCX’.
Banco Santander actúa como coordinador minorista para este tramo, en colaboración con JP Morgan y Deutsche Bank. Además, plataformas como Interactive Brokers, flatexDegiro, Revolut o Trade Republic están canalizando las peticiones de los pequeños inversores.
En paralelo, la plataforma de criptoactivos Kraken ha abierto la posibilidad de negociar un token (SPCXx) respaldado 1:1 por acciones de SpaceX, tanto en su sistema como en entornos de finanzas descentralizadas (DeFi). Esta operación, aunque ajena al folleto oficial, amplía las vías de acceso para el inversor más habituado al mundo cripto.
El volumen de la OPV de SpaceX no solo supera al de todas las salidas a bolsa anteriores, sino que también concentra una demanda minorista sin precedentes, lo que podría disparar la volatilidad si los pequeños inversores no consiguen títulos en el tramo asignado.
Los riesgos que SpaceX reconoce y que los analistas subrayan
La propia compañía advierte en el folleto de que no tiene previsto pagar dividendos en un futuro próximo, ya que destinará todos los beneficios a financiar el crecimiento. Además, señala que el precio de negociación puede experimentar una fuerte volatilidad, un aviso que coincide con el estudio de Jefferies, según el cual las OPVs similares han mostrado caídas en los primeros tres años.
Desde la organización de consumidores OCU se insiste en que entrar antes del debut “no será fácil ni necesariamente rentable” para el pequeño inversor. Recomiendan no precipitarse, recordando que incluso las operaciones con buena acogida inicial suelen corregir una vez que el mercado empieza a exigir resultados. Esta operación rebasa con creces el récord de la mayor OPV de de la historia, que ostentaba Saudi Aramco, y conviene no dejarse llevar solo por el componente emocional del estreno.
En el tramo europeo, el precio máximo de la oferta se ha fijado en 162 dólares (141 euros al cambio), por encima de los 135 dólares de EE.UU. Sin embargo, el folleto aclara que el precio definitivo será igual al estadounidense. Si la demanda minorista supera la oferta —escenario probable—, los inversores que no consigan títulos en ese tramo podrán acudir al mercado secundario a partir del mismo 12 de junio, aunque deberán asumir el coste del cambio de divisa.
SpaceX debutará en el Nasdaq de Nueva York y Texas, pero tendrá que esperar al menos doce meses para incorporarse a índices como el S&P 500. Este calendario incide en la liquidez inmediata del valor: durante el primer año, el free float estará limitado a las acciones vendidas en la OPV, lo que puede acentuar los vaivenes en los precios.
El análisis de Merca2 apunta a que, aunque la operación está respaldada por unos fundamentales de negocio sólidos —Starlink ya genera ingresos recurrentes y los contratos con la NASA garantizan estabilidad—, las valoraciones cercanas a 1,8 billones de dólares exigen un crecimiento de beneficios que aún está por demostrar. Los inversores minoristas deben ponderar si la prima de novedad justifica el riesgo de entrar en un valor que probablemente sufrirá correcciones.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El cierre del plazo de recepción de órdenes este 11 de junio y la fijación del precio final en la madrugada del viernes. Cualquier desviación sobre los 135 dólares o un sobredimensionamiento de la demanda marcará el tono del debut.
- Reacción del valor: Los precedentes de grandes OPVs sugieren que el primer día de cotización puede registrar subidas, pero el rendimiento a tres años ha sido negativo en muchos casos. El mercado descuenta ya cierta volatilidad.
- Precedente sectorial: La OPV de Saudi Aramco en 2019, que alcanzó los 2 billones de dólares de valoración intradía, es el espejo más cercano. Aunque cerró con ligeras alzas, tardó meses en estabilizarse y nunca volvió a esos máximos.





