La NASA ha dado por perdida definitivamente la sonda MAVEN, la primera nave dedicada a desentrañar la atmósfera superior de Marte. Una anomalía en la cara oculta del planeta rojo truncó once años de ciencia ininterrumpida.
El pasado 6 de diciembre de 2025, mientras sobrevolaba la región no visible desde la Tierra, MAVEN dejó de emitir. La Red del Espacio Profundo nunca volvió a detectar su señal. Ahora, tras meses de esfuerzos de recuperación, la agencia espacial estadounidense ha tirado la toalla.
El silencio de MAVEN tras la cara oculta de Marte
La telemetría previa al paso por detrás del planeta mostraba todos los subsistemas funcionando con normalidad. Los ingenieros confiaban en restablecer el enlace al salir de la sombra radioeléctrica. No ocurrió.
Una comisión de revisión de anomalías, convocada en febrero de 2026, llegó a una conclusión tajante: la sonda era irrecuperable. Se agotaron las baterías antes de que pudiera reorientar sus paneles solares, un fallo probablemente desencadenado por una velocidad de rotación anormalmente alta que dejó a MAVEN en un estado de hibernación sin retorno.
Fue un final silencioso para una misión que llevaba operando 5.570 soles marcianos (días locales), más de diez veces la duración prevista en el diseño original.
Por qué la atmósfera de Marte es un fantasma y qué descubrió MAVEN
Marte es hoy un desierto helado con una atmósfera que no llega al 1 % de la presión terrestre. Pero hace miles de millones de años tuvo ríos, lagos e incluso un océano boreal. La gran pregunta que llevó a construir MAVEN era: ¿adónde fue a parar toda esa atmósfera?
La respuesta, escrita en los datos recogidos durante una década, señala al Sol como principal culpable. Marte carece de un campo magnético global como el de la Tierra. Sin ese escudo, el viento solar —un flujo constante de partículas cargadas— ha ido arrancando capa a capa los gases atmosféricos a lo largo de eones.
“La información científica que nos ha proporcionado MAVEN es fundamental para determinar qué tipo de medidas de protección radiológica y de seguridad debemos adoptar antes de enviar humanos a Marte”, declaró Louise Prockter, directora de la División de Ciencias Planetarias de la NASA, en el comunicado que anunciaba el fin de la misión.

Los instrumentos de MAVEN, como el espectrómetro IUVS y el analizador de partículas SWEA, cuantificaron por primera vez la tasa de escape atmosférico. Además de confirmar el mecanismo de pérdida, la sonda cartografió con precisión la ionosfera marciana, midió las auroras difusas que se producen incluso sin campo magnético global y registró el impacto de dos tormentas solares extremas sobre la tenue envoltura gaseosa del planeta.
Los datos de MAVEN seguirán siendo la brújula científica que guíe los trajes, los hábitats y los protocolos de los primeros astronautas en Marte.
Lo que MAVEN deja para la historia de Marte y el futuro humano
El legado de MAVEN no termina en el silencio. Los más de 1.200 terabytes de datos que transmitió durante su vida operativa —el equivalente a tres millones de libros de texto— aún se analizarán durante décadas. Cada nuevo modelo climático marciano, cada traje espacial que diseñe la NASA para el programa Artemis, se apoyará en las mediciones de aquella sonda de 2,5 toneladas.
Es tentador leer este final como un revés en la carrera hacia Marte. No lo es. Las misiones no tripuladas están diseñadas para exprimir al máximo cada vatio de energía y cada gramo de combustible. Que MAVEN superase once veces su vida útil habla de una ingeniería excelente y de un equipo de vuelo que supo navegar las limitaciones presupuestarias y los ciclos solares.
Cabe recordar que el programa Artemis contempla el regreso humano a la Luna en 2028, y Marte es la siguiente parada declarada. La información sobre la radiación en la órbita baja marciana, recabada por MAVEN, ya se utiliza para calibrar los escudos que protegerán a los astronautas del viaje interplanetario. No es una exageración afirmar que una parte del futuro de la exploración humana lleva el sello de esta sonda.
La comunidad científica, sin embargo, mira con realismo lo que viene. MAVEN no tiene sucesora directa. La misión EMIRATOS Hope de los EAU estudia la atmósfera desde la órbita, y el orbitador TGO europeo mide gases traza, pero ninguna combina el mismo conjunto de instrumentos optimizados para analizar la pérdida atmosférica en tiempo real. Habrá un vacío hasta que llegue una nueva generación de sondas, probablemente en la década de 2030.
Por ahora, MAVEN sigue en órbita, convertida en un pecio silencioso que dará vueltas a Marte durante milenios. Su misión científica ha terminado, pero su contribución es permanente.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: El fin oficial de la misión MAVEN tras once años de estudio de la atmósfera marciana.
- Dónde: Órbita de Marte; la pérdida de señal se produjo mientras la sonda sobrevolaba la cara oculta del planeta.
- Institución responsable: NASA, con gestión del Goddard Space Flight Center y la Universidad de Colorado Boulder.
- Cuándo: La señal se perdió el 6 de diciembre de 2025; la NASA declaró la misión irrecuperable en junio de 2026.
- Impacto a futuro: Los datos sobre radiación y escape atmosférico serán esenciales para diseñar las misiones tripuladas a Marte previstas para la década de 2030.





