Deutsche Telekom prepara fusión con T-Mobile y acorrala a Telefónica

El grupo alemán estudia integrar plenamente a su filial estadounidense para crear un operador con más de 250 millones de clientes. La operación forzaría a Telefónica a buscar socio antes de 2027 si no quiere quedar relegada en el tablero europeo.

Una operación que llevaba años descartada vuelve a la mesa: la fusión Deutsche Telekom T-Mobile crearía el mayor operador de telecomunicaciones del planeta por capitalización y clientes. La noticia, adelantada por El País, coloca a Telefónica en una posición incómoda justo cuando el sector europeo debate su propia supervivencia. El tamaño vuelve a importar. Y mucho.

El grupo alemán, que ya controla cerca del 51% de su filial estadounidense, estaría estudiando integrar plenamente T-Mobile US bajo un mismo paraguas corporativo. El resultado sería una compañía con más de 250 millones de clientes combinados y una capitalización bursátil que rondaría los 400.000 millones de euros, según los cálculos que circulan en el mercado, aún sin confirmación oficial por parte de las compañías implicadas.

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Un gigante con la mitad de sus ingresos en Estados Unidos

Los números explican por sí solos la lógica del movimiento. T-Mobile US aporta aproximadamente el 60% de los ingresos consolidados de Deutsche Telekom y más del 70% de su ebitda, una proporción que ha crecido sin freno desde la fusión con Sprint en 2020. La filial americana vale hoy en bolsa más que la matriz alemana, una anomalía contable que empuja al consejo que preside Tim Höttges a replantear la estructura del grupo.

Cabe recordar que la operación con Sprint costó 26.000 millones de dólares y tardó casi tres años en cerrarse por las objeciones del regulador estadounidense. Aquella integración, contra todo pronóstico, funcionó: T-Mobile pasó de ser el tercero en EE.UU. a disputarle el liderazgo a Verizon y AT&T con una cuota que ya supera el 30% del mercado móvil.

La incógnita no es si tiene sentido industrial, sino cómo encaja en el mapa regulatorio. Una fusión plena exigiría el visto bueno de las autoridades de competencia a ambos lados del Atlántico, con especial atención al Departamento de Justicia estadounidense y a la Comisión Europea. El calendario, si el movimiento prospera, podría extenderse hasta bien entrado 2027.

Telefónica, obligada a mover ficha

¿Puede Telefónica competir con un rival de ese tamaño? La respuesta corta es no, al menos no en solitario. La operadora española capitaliza unos 25.000 millones de euros, una cifra quince veces inferior a la del futuro coloso germano-americano. Marc Murtra, presidente desde principios de 2025, ha insistido en que Europa necesita consolidación para sobrevivir frente a los gigantes estadounidenses y asiáticos.

mayor operadora mundial

El problema es que Bruselas llevaba años bloqueando las fusiones transfronterizas dentro del continente en nombre de la competencia. Esa doctrina empezó a resquebrajarse con la aprobación en 2024 de la fusión entre Orange y MásMóvil en España, y podría dar un giro definitivo si la operación alemana sale adelante. La presión política para crear campeones europeos, hasta ahora más retórica que efectiva, tendría por fin un catalizador real.

En paralelo, Telefónica ha acelerado la venta de activos no estratégicos en Hispanoamérica y busca socios para reforzar su balance. La operación de Deutsche Telekom le añade urgencia. Si no encuentra aliado en los próximos 18 meses —la ventana que manejan varios analistas del sector—, corre el riesgo de quedar relegada a una segunda división europea donde jugarían también Vodafone, BT y la propia Orange.

El tamaño como dogma: ¿acierto estratégico o huida hacia adelante?

Llevo tiempo observando cómo el sector de las telecomunicaciones europeas repite el mismo ciclo cada década. Inversión masiva en redes, caída de márgenes, presión regulatoria, llamada a la consolidación, fusiones defensivas. Y vuelta a empezar. La diferencia esta vez es que la brecha con Estados Unidos y China ya no es una amenaza futura: es un hecho consumado. Mientras Verizon, AT&T y T-Mobile generaron en 2025 unos márgenes ebitda cercanos al 40%, los grandes europeos apenas superan el 30%, según los datos comparativos del European Telecommunications Network Operators Association.

Ahora bien, la fusión alemana no está exenta de riesgos. La integración operativa entre una matriz europea y una filial cotizada en Nueva York plantea problemas de gobernanza, fiscalidad y encaje regulatorio que ninguna operación previa ha resuelto con limpieza. Creo que el movimiento tiene más de defensa preventiva que de oportunidad pura: Höttges quiere blindar a Deutsche Telekom antes de que la brecha de valoración entre matriz y filial obligue a escindirlas, algo que los fondos activistas llevan reclamando varios trimestres.

Para Telefónica, el reloj corre. La próxima junta de accionistas en mayo de 2026 será un primer termómetro de hasta dónde está dispuesto a llegar Murtra en la búsqueda de un socio estructural. Si la fusión germano-americana se formaliza antes de fin de año, el margen de maniobra de la teleco española se estrecha de forma tangible. Y el sector europeo, en conjunto, tendrá que decidir si juega a ser relevante o acepta un papel subsidiario en el tablero global.


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