El ERE de Nestlé España afectará a 301 trabajadores, más del 7% de su plantilla en el país. Es el mayor ajuste laboral de la multinacional suiza en territorio español en más de una década. La compañía lo justifica por la necesidad de ganar eficiencia en un mercado que ya no crece como antes.
Un ajuste laboral que golpea a siete fábricas y a la sede central
La propuesta presentada por la dirección de Nestlé España a los representantes de los trabajadores contempla la salida de 301 empleados, según la información publicada por El Mundo a partir de fuentes sindicales. El recorte se distribuye entre las fábricas que la compañía opera en España —entre ellas las plantas de Girona, La Penilla (Cantabria), Sebares (Asturias), Miajadas (Cáceres) y Reus— y los servicios centrales de Esplugues de Llobregat.
El porcentaje afectado, por encima del 7% de la plantilla, es contundente. Nestlé emplea en España alrededor de 4.000 personas, por lo que el expediente no puede leerse como un retoque puntual. Se parece mucho más a una reorganización estructural.
La compañía alega tres motivos. Primero, una caída sostenida del consumo en varias categorías maduras, especialmente en cafés solubles y culinarios. Segundo, el encarecimiento de materias primas clave como el cacao y el café verde, que en 2025 marcaron máximos históricos en los mercados de futuros. Y tercero, la necesidad de adaptar las capacidades productivas a una demanda europea que se ha estancado.
Sindicatos en pie de guerra y un calendario que se tensa
UGT y CCOO, mayoritarios en el comité intercentros, ya han adelantado que consideran el ERE desproporcionado. Reclaman que la compañía presente con detalle las cuentas por centro de trabajo y justifique por qué una multinacional que en 2024 repartió más de 8.300 millones de francos suizos en dividendos a nivel global necesita prescindir de 301 empleados en España.
¿Estamos ante un ajuste realmente ineludible o ante una optimización de márgenes a costa del empleo? La respuesta honesta es que, con los datos públicos disponibles hasta ahora, no puede afirmarse ninguna de las dos cosas con rotundidad. El grupo no ha desglosado la rentabilidad específica de sus operaciones españolas, y las cuentas consolidadas que presenta en el Registro Mercantil no permiten aislar la productividad de cada planta.
El periodo de consultas, según marca el Estatuto de los Trabajadores, se prolongará durante 30 días desde su apertura formal. Las fuentes sindicales consultadas por El Mundo apuntan a que las negociaciones continuarán hasta finales de mayo, con la expectativa de reducir el número final de afectados mediante prejubilaciones voluntarias y recolocaciones internas. Nestlé no ha confirmado cifras concretas de indemnización.
Qué dice este ERE sobre el modelo industrial alimentario europeo
Lo que ocurre en Nestlé no es un caso aislado, y ahí reside quizá la lectura más incómoda. Unilever anunció en 2024 un plan para suprimir unos 7.500 empleos en todo el mundo. Danone llevó a cabo reestructuraciones en varias filiales europeas. Mondelez ha ido cerrando líneas productivas en Francia y Reino Unido durante los últimos 24 meses. La gran industria alimentaria vive un ciclo de compresión de márgenes que ya no se resuelve con subidas de precio como sí ocurrió entre 2022 y 2023.
Creo que hay un elemento que se está subestimando en el debate público: la pérdida de poder de fijación de precios de las grandes marcas frente a la marca blanca. En España, según datos de Kantar correspondientes al cierre de 2025, la distribución de marca del distribuidor roza ya el 48% del gasto en alimentación envasada. Mercadona, con Hacendado, ha redefinido las reglas del sector. Eso deja a las multinacionales ante una ecuación difícil: o bajan precios y comprimen márgenes, o pierden volumen.
Nestlé ha elegido, al menos en España, una tercera vía: reducir capacidad industrial para ajustar la estructura de costes. Es una decisión legítima desde el punto de vista empresarial, pero tiene un coste social evidente. Y plantea una pregunta más amplia sobre qué va a quedar de la industria alimentaria en el sur de Europa cuando termine este ciclo de ajustes. La siguiente pista llegará con los resultados del primer semestre de 2026, que la compañía publicará a finales de julio. Si el ajuste español se enmarca en un plan europeo más amplio, lo sabremos entonces.




