El precio del petróleo Brent subió un 3,2% en la sesión del lunes tras conocerse el fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Omán. El barril cerró en 68,47 dólares, su mayor avance diario en tres semanas, según datos de Bloomberg recogidos por Expansión.
El desencuentro no sorprende del todo. Pero la velocidad con la que el mercado ha reaccionado sí dice algo: los inversores llevaban semanas descontando un acuerdo parcial que ahora parece más lejano que nunca.
Trump descarta extender el alto el fuego sin avances
El presidente estadounidense calificó de ‘altamente improbable’ cualquier extensión del alto el fuego si Irán no acepta las condiciones planteadas por Washington. La declaración, publicada en su cuenta de Truth Social pasada la medianoche del domingo, eliminó la ambigüedad que mantenían los mercados desde el viernes.
Irán, por su parte, acusa a Estados Unidos de negociar de mala fe. El ministro de Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, aseguró que las propuestas americanas ‘no reconocen la soberanía energética’ del país. Sin un comunicado conjunto tras las charlas de Omán, el mercado interpreta que las posiciones están más alejadas de lo que se creía.
El escenario base ha cambiado. Hace dos semanas, los analistas de Goldman Sachs daban un 60% de probabilidad a un acuerdo parcial antes del verano. Hoy esa cifra, sin actualización oficial, parece optimista.
El crudo Brent rompe su tendencia bajista de abril
Hasta el viernes, el Brent acumulaba una caída del 4,8% en lo que va de mes. La subida del lunes revierte casi dos tercios de esa pérdida en una sola sesión. El West Texas Intermediate (WTI) estadounidense siguió el mismo patrón: cerró en 65,12 dólares por barril, un 3,1% más que el viernes.
Los futuros del crudo para entrega en junio muestran una prima de riesgo geopolítico que no veíamos desde febrero. La curva de precios ha pasado de contango a backwardation en los contratos a tres meses, señal de que el mercado anticipa tensión en el suministro a corto plazo.
Hay que matizar: una subida del 3% no es un shock petrolero. Pero sí indica que el mercado había subestimado el riesgo de fracaso diplomático. Los operadores cortos se han visto obligados a cubrir posiciones, amplificando el movimiento.

Qué significa para la gasolina en España
El traslado a surtidor no es automático, pero tampoco tarda mucho. Si el Brent se mantiene por encima de 68 dólares durante dos semanas, las refinerías españolas ajustarán precios. Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el litro de gasolina 95 cerró la semana pasada en 1,47 euros de media, apenas un céntimo por debajo de la media europea.
El gasóleo de automoción, más sensible a las oscilaciones del crudo por su menor margen de refino, podría subir entre 3 y 5 céntimos por litro si la tensión persiste. Eso sí: depende de que el euro aguante frente al dólar. Un euro débil amplifica el coste de importación.
España importa el 11% de su crudo de Oriente Medio, según datos del Cores de 2025. No es una dependencia crítica, pero cualquier disrupción en el Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— afectaría a los precios globales y, por extensión, a nuestros surtidores.
El riesgo que el mercado aún no ha descontado
Me parece que la reacción del lunes es solo el aperitivo. El verdadero test llegará si Irán decide responder a la presión estadounidense con restricciones a la producción o, peor, con maniobras en el Estrecho de Ormuz. No es el escenario central, pero tampoco es descartable.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicará su informe mensual el 29 de abril. Si revisa al alza sus proyecciones de demanda o rebaja las de oferta iraní, el Brent podría consolidarse por encima de los 70 dólares. Sería la primera vez desde noviembre de 2025.
Hay un factor que pocos mencionan. Arabia Saudí tiene capacidad ociosa para compensar una reducción iraní de hasta 1,5 millones de barriles diarios. Pero no está claro que quiera usarla sin contrapartidas. La OPEP+ se reúne el 3 de junio; hasta entonces, Riad probablemente esperará.
El fracaso de Omán no cierra la puerta a futuras negociaciones. Trump, pese a su retórica, sabe que un petróleo por encima de 80 dólares complicaría su agenda económica interna. Irán, asfixiado por sanciones, tampoco puede permitirse una escalada indefinida. Pero entre lo racional y lo que acaba ocurriendo hay un trecho que los mercados conocen bien.
La próxima cita relevante es la cumbre del G7 energético prevista para mediados de mayo en Canadá. Si no hay señales de distensión antes, el petróleo seguirá cotizando con prima de riesgo. Y eso, quiérase o no, acabará llegando al bolsillo del conductor español.




