Durante algunos años, la carne vegetal —alimento elaborado a base de ingredientes vegetales diseñado para imitar la textura, el sabor y el aspecto de la carne animal— llegó a entusiasmar tanto a consumidores como a inversores. El mejor ejemplo de aquella fiebre fue la asombrosa valoración alcanzada por Beyond Meat en su debut bursátil: 4.000 millones de dólares. En España, Heura Foods se consolidó rápidamente como uno de los grandes referentes del sector, llegando incluso a ser galardonada en 2023 como mejor pyme de Barcelona.
Sin embargo, la realidad cambia demasiado deprisa para muchas empresas, incluso para aquellas que parecían mejor posicionadas. Esto incluye, de forma evidente, al sector de los fabricantes de carne elaborada a base de ingredientes vegetales. La caída en esta industria ha sido tan intensa que ha adquirido tintes dramáticos. Por ejemplo, la valoración de Beyond Meat ha descendido hasta el entorno de los 350 millones de dólares, lo que supone un desplome superior al 90% desde su salida a bolsa. Heura Foods tampoco ha escapado a esta tendencia, acumulando tras varios años de pérdidas un agujero cercano a los 60 millones de euros.
La caída de Heura Foods tardó algo más en materializarse que en otras compañías internacionales, pero finalmente terminó llegando. La firma fundada por Marc Coloma en 2017 se benefició durante años de un cambio de tendencia global. La revolución de la carne vegetal —impulsada por compañías como Beyond Meat o Impossible Foods— comenzó con fuerza en Estados Unidos, donde las ventas de este tipo de productos se dispararon un 45% en 2019, para después extenderse al resto del mundo.
Heura Foods se hunde lentamente en España
En España, el movimiento veggie —que engloba a vegetarianos, veganos y flexitarianos— pasó de ser residual en 2017 a superar los 5,1 millones de personas en 2021. Estos fueron los años dorados de Heura Foods, cuando la empresa experimentó un crecimiento meteórico. La sociedad a través de la cual comercializa sus productos, Foods for Tomorrow, disparó su facturación en apenas unos años: de medio millón de euros en 2018 a 17,5 millones en 2021, alcanzando su récord en 2022 con 29,2 millones.
Pero lo que parecía un éxito comercial rotundo escondía graves problemas estructurales. El crecimiento de Heura Foods no fue sostenible a nivel operativo, y las pérdidas se dispararon al mismo ritmo que los ingresos. En 2022, la compañía no solo alcanzó su máximo en facturación, sino también en números rojos. El resultado de explotación cayó hasta los -19,5 millones de euros, más que triplicando las pérdidas de ejercicios anteriores. Además, las pérdidas netas pasaron de poco más de 6 millones a cerca de 20 millones, evidenciando un modelo de negocio altamente deficitario.
En 2023, la situación no mejoró. Los ingresos de Heura Foods cayeron cerca de un 28%, lo que obligó a la compañía a llevar a cabo una profunda reestructuración. Este ajuste se hizo aún más evidente en las cuentas de 2024, las últimas auditadas disponibles. Por un lado, se produjo un fuerte recorte de plantilla que afectó a casi la mitad de los empleados. Por otro, la empresa redujo de forma significativa sus inversiones, especialmente en investigación y desarrollo —un área clave en el sector—, que también se recortaron prácticamente a la mitad. A esto se sumaron reducciones en publicidad y otros gastos de explotación, cercanas al 25%.
Heura Foods o cómo se ha debilitado el negocio vegano en España
A pesar de todos estos esfuerzos, la situación financiera de Heura Foods sigue siendo delicada. La compañía continúa registrando pérdidas relevantes, que superan los 7,7 millones de euros. Además, en términos relativos, pierde aproximadamente uno de cada tres euros que ingresa, y acumula ya más de 60 millones en números rojos. La viabilidad del modelo a corto plazo sigue generando dudas, especialmente teniendo en cuenta que, incluso si logra alcanzar la rentabilidad, será difícil compensar el agujero acumulado.
El problema no es exclusivo de la empresa, sino que afecta a todo el sector. El mercado veggie en España atraviesa una fase de contracción tras el auge vivido en 2021. Uno de los principales factores es el precio. Basta con comparar los productos de Heura Foods con sus equivalentes cárnicos. Por ejemplo, referencias como el chorizo vegetal o la hamburguesa original se sitúan entre los 22,64 y los 27,25 euros por kilogramo. En cambio, en el mismo distribuidor, Carrefour, es posible encontrar alternativas cárnicas similares por la mitad de precio o incluso menos. Esta diferencia de coste resulta determinante en un contexto de pérdida de poder adquisitivo.
De hecho, la inflación, especialmente desde 2022, ha erosionado la capacidad de compra de los hogares, lo que ha penalizado especialmente a productos percibidos como más caros. Pero no es el único desafío. El sabor y la experiencia de consumo de la carne vegetal todavía no cumplen completamente las expectativas de muchos consumidores, lo que limita su adopción masiva.
A esto se suma la presión regulatoria y del sector cárnico tradicional. La Unión Europea ha prohibido el uso de términos como “filete”, “chuletón”, “salchicha” o “bistec” en productos vegetales, dificultando su comercialización. Además, estos productos han sido catalogados en muchos casos como ultraprocesados, debido a sus niveles de sal, grasas o aditivos, lo que también ha afectado negativamente a su percepción entre los consumidores. Por último, la politización del movimiento ha jugado en su contra.
En definitiva, el futuro de Heura Foods se presenta más complejo de lo que la propia compañía sugiere. Aunque ha recibido una inyección de 20 millones de euros por parte del Banco Europeo de Inversiones, la empresa sigue enfrentándose a importantes retos estructurales. A lo largo de su trayectoria ha demostrado su capacidad para crecer rápidamente, pero también para consumir grandes cantidades de capital en poco tiempo. La gran incógnita es si esta vez será capaz de cambiar su rumbo y alcanzar la rentabilidad.





