Galán se reúne con Lula y dispara la inversión de Iberdrola en Brasil

El presidente de Iberdrola se reunió con el mandatario brasileño para ampliar la inversión del grupo en el país. Brasil ya representa el 18% del EBITDA de la eléctrica española.

Ignacio Galán aterrizó en Brasilia con un mensaje claro: Iberdrola va a duplicar su apuesta por Brasil. El presidente de la eléctrica española se reunió este mes con Lula da Silva en el Palacio del Planalto, y de ese encuentro salió un compromiso de inversión que refuerza la posición del grupo en el mayor mercado energético de Latinoamérica.

La cifra exacta no se ha hecho pública todavía. Pero fuentes cercanas a la negociación hablan de un incremento sustancial respecto a los 6.000 millones de euros que Iberdrola ya tiene comprometidos en el país hasta 2028. Eso situaría a Brasil como el segundo destino inversor del grupo, solo por detrás de Estados Unidos.

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El contexto importa. Brasil necesita capital extranjero para cumplir sus objetivos climáticos, y Lula lo sabe. Desde que volvió a la presidencia, el mandatario brasileño ha mantenido reuniones con los principales ejecutivos del sector energético mundial. Galán no es el primero, pero sí uno de los más relevantes por el peso que Iberdrola ya tiene en el país a través de Neoenergia, su filial local.

Neoenergia opera en distribución, generación y transmisión eléctrica. Tiene presencia en 18 estados brasileños y da servicio a más de 16 millones de clientes. No es una apuesta nueva: Iberdrola lleva dos décadas en Brasil. Lo que cambia ahora es la escala.

La filial brasileña cerró 2025 con un beneficio neto de 1.280 millones de euros, según los últimos resultados publicados por Iberdrola. Un 14% más que el año anterior. El crecimiento viene sobre todo de las renovables —eólica y solar— y de la expansión de la red de distribución en el nordeste del país.

La reunión que marca el ritmo de la expansión internacional

Galán y Lula hablaron durante más de una hora. Según el comunicado oficial de Iberdrola, el presidente de la compañía trasladó al mandatario brasileño la voluntad de acelerar proyectos de energía limpia y de reforzar las infraestructuras de red en zonas rurales.

Hay un detalle que no pasó desapercibido: Galán viajó acompañado del consejero delegado de Neoenergia, Eduardo Capelastegui, y del director de relaciones institucionales del grupo en América Latina. No era una visita de cortesía. Era una negociación.

Ignacio Galán Lula

Brasil representa actualmente cerca del 18% del EBITDA de Iberdrola. La cifra ha ido subiendo año tras año, y el grupo ha sido explícito en que quiere que siga creciendo. En la última junta de accionistas, celebrada en Bilbao en marzo de 2026, Galán definió a Latinoamérica como ‘el motor de crecimiento natural’ de la compañía para la próxima década.

No es solo retórica. Iberdrola ha desinvertido en mercados maduros —vendió activos en Reino Unido y redujo exposición en México— para concentrar capital en Brasil, Estados Unidos y, en menor medida, Australia. La estrategia es clara: renovables y redes, en países con marcos regulatorios estables y demanda creciente.

Lo que implica para las energéticas españolas en Latinoamérica

Iberdrola no está sola en esta carrera. Endesa, a través de Enel, mantiene posiciones relevantes en Chile, Colombia y Perú. Naturgy tiene activos en Argentina, aunque con resultados desiguales. Y Acciona Energía ha reforzado su presencia en México y Brasil en los últimos tres años.

Pero Iberdrola juega en otra liga. Su capitalización bursátil supera los 85.000 millones de euros, y su capacidad de movilizar financiación para proyectos de infraestructura es difícilmente replicable por competidores más pequeños. Cuando Galán se sienta con un jefe de Estado, lo hace con la chequera abierta.

La pregunta que queda abierta es si esta apuesta por Brasil resistirá los ciclos políticos. Lula tiene mandato hasta 2027, y las encuestas ya apuntan a una sucesión reñida. Las energéticas españolas han aprendido —a veces por las malas— que los cambios de gobierno en Latinoamérica pueden alterar las reglas del juego de un día para otro.

Galán, con todo, parece confiar en que la magnitud de la inversión genera su propia inercia. Cuanto más capital comprometes, más difícil es que el siguiente gobierno te ignore. Es una estrategia de largo plazo. También es una apuesta.

El próximo hito llegará en julio de 2026, cuando Neoenergia presente su plan estratégico actualizado. Ahí veremos si las cifras que circulan extraoficialmente se confirman, y si Iberdrola está dispuesta a competir de tú a tú con las grandes utilities chinas y norteamericanas que también tienen a Brasil en el punto de mira.


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