El avance de la IA está cambiando la percepción del empleo en España. Un 37% de los trabajadores reconoce sentir preocupación ante la posibilidad de ser reemplazado por sistemas automatizados, en un contexto donde la digitalización se acelera y redefine funciones en múltiples sectores.
Según datos recientes, casi la mitad de los empleados europeos (48%) se plantea cambiar de trabajo en el próximo año, una cifra que refleja un clima de incertidumbre generalizado. En España, este escenario se ve agravado por factores estructurales como la carga administrativa y la falta de claridad en la adopción de nuevas tecnologías.
El peso de las tareas administrativas en el día a día
Uno de los elementos que más está influyendo en el malestar laboral es el exceso de trabajo burocrático. Solo el 41% de los empleados en España afirma dedicar la mayor parte de su jornada a tareas que aportan valor directo, mientras que un 29% reconoce que su tiempo está dominado por funciones administrativas ajenas a su rol principal.
Esta situación tiene un impacto tangible: los trabajadores estiman que pierden unas 16 horas semanales en este tipo de tareas, lo que equivale a dos jornadas completas. En paralelo, el 25% considera que esta carga limita su productividad, y un 24% admite que reduce su motivación.
Desde RICOH advierten del efecto acumulativo de esta dinámica. «Cuando las personas sienten que gran parte de su semana se ve absorbida por tareas administrativas repetitivas, esto afecta a la percepción de que su puesto es sostenible. Con el tiempo, eso puede minar la motivación, la creatividad y la sensación de que su tiempo se dedica a un trabajo que realmente importa”, explica Carolina Cabeza, responsable de Talento y Cultura en España y Portugal.

Tensiones internas y deterioro del clima laboral
El impacto de esta sobrecarga no se limita a la productividad. También está generando fricciones dentro de los equipos. Un 21% de los empleados reconoce que las tareas administrativas provocan conflictos, mientras que un 14% muestra resentimiento hacia compañeros con menor carga.
Solo uno de cada cuatro trabajadores considera que estas tareas se distribuyen de forma equitativa. Además, un 15% percibe tensiones generacionales, con la idea de que los perfiles más jóvenes tienden a rechazar este tipo de funciones.
A nivel emocional, el desgaste es evidente. Un 20% cree que estas tareas frenan su creatividad, y un 17% asegura haber pensado en abandonar su empleo únicamente por este motivo. En un mercado laboral marcado por la escasez de talento, estos datos reflejan un riesgo creciente para la retención.
Desconexión entre dirección y empleados
Otro factor clave es la brecha entre la percepción de los directivos y la realidad de los equipos. Solo el 24% de los empleados cree que su empresa es consciente del impacto de la carga administrativa, mientras que un 27% considera que los responsables subestiman el tiempo que consume.
Esta desconexión se agrava con la implementación de nuevas herramientas digitales. Muchas organizaciones asumen que la automatización y la IA han reducido el trabajo repetitivo, pero los empleados siguen enfrentándose a procesos ineficientes en su día a día.
“Lo que complica aún más la situación es la creencia de muchas organizaciones de que los nuevos procesos y la tecnología han aliviado la carga. Si los empleados siguen enfrentándose a problemas a diario, esa brecha en la percepción puede minar la confianza de forma silenciosa y rápida”, añade Cabeza.
La IA como oportunidad y amenaza al mismo tiempo
La expansión de la IA introduce una paradoja en el entorno laboral. Por un lado, se presenta como una herramienta capaz de eliminar tareas repetitivas y mejorar la eficiencia. Por otro, genera incertidumbre sobre el futuro del empleo.
En España, esta dualidad es especialmente visible. Mientras algunas empresas avanzan en la integración de sistemas automatizados, muchos trabajadores no tienen claro cómo afectará esta transformación a sus funciones. La falta de comunicación interna y de planes de formación contribuye a aumentar la inquietud.
“Muchos empleados también temen lo que la IA y la automatización pueden suponer para sus puestos. Cuando la tecnología se introduce de forma transparente, con una inversión clara en competencias y desarrollo, debería tranquilizar a las personas en lugar de inquietarlas”, subraya la responsable de talento.
Qué piden los trabajadores en este nuevo escenario
Los empleados tienen claro qué medidas podrían mejorar su situación. Un 28% afirma que disfrutaría más de su trabajo si pudiera centrarse en tareas creativas, mientras que un 26% aprovecharía ese tiempo para adquirir nuevas habilidades.
Además, un 24% destaca la importancia de disponer de espacios para desconectar y recuperar energía, lo que apunta a una necesidad creciente de equilibrio entre vida laboral y personal.
En este contexto, la IA podría jugar un papel clave si se implementa de forma estratégica. La automatización de tareas administrativas permitiría liberar tiempo y mejorar la experiencia del empleado, pero solo si se acompaña de una gestión adecuada del cambio.
El desafío para las empresas no es únicamente tecnológico, sino también cultural: integrar la IA sin generar rechazo, fomentar la confianza y garantizar que los trabajadores se sientan parte del proceso de transformación.




