Vitalik Buterin quiere stablecoins descentralizadas sin oráculos: su plan con derivados

El cofundador de Ethereum plantea un sistema apoyado en instrumentos derivados, similares a opciones, que elimina las liquidaciones automáticas y reduce la exposición a fallos de oráculos. El documento, publicado este 1 de junio, propone también activos sintéticos vinculados a ín

Vitalik Buterin, el cofundador de Ethereum, ha puesto sobre la mesa una idea que podría cambiar el diseño de las stablecoins descentralizadas: prescindir de los oráculos en tiempo real y usar derivados financieros, como opciones, para mantener la estabilidad del sistema. La propuesta, publicada en un documento el pasado 1 de junio, ataca uno de los puntos más débiles de las finanzas descentralizadas (DeFi): la dependencia de fuentes de precios instantáneas, susceptibles de errores y manipulaciones.

Los oráculos, el talón de Aquiles de las stablecoins descentralizadas

Para entender por qué la propuesta de Buterin es relevante, conviene recordar cómo funcionan la mayoría de las stablecoins descentralizadas actuales, como DAI. Un usuario deposita criptomonedas —normalmente Ethereum— como garantía y recibe a cambio tokens estables vinculados al dólar. Si el precio del Ethereum cae mucho, el protocolo ejecuta liquidaciones automáticas para evitar que el sistema se quede sin respaldo. Para saber cuándo activar esa liquidación, necesita oráculos: servicios que traen a la blockchain el precio en tiempo real del activo subyacente.

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Los oráculos funcionan un poco como termómetros conectados a internet: leen un dato externo —el precio del ETH— y lo llevan dentro del contrato inteligente. El problema es que ese termómetro puede fallar, ser manipulado o simplemente retrasarse. Cualquier error en en tiempo de alta volatilidad puede desencadenar liquidaciones masivas o permitir que alguien vacíe el sistema. Es una de las mayores vulnerabilidades de la infraestructura DeFi, y Buterin lleva años dándole vueltas a cómo resolverla.

Opciones financieras en Ethereum: así funciona su plan

La propuesta de Vitalik Buterin cambia por completo el paradigma. En lugar de crear deuda (tokens estables) respaldada por garantía y vigilada por oráculos, plantea dividir un ETH en dos activos con perfiles de riesgo diferentes. Uno absorbería la mayor parte de la volatilidad y el otro se mantendría relativamente estable. Ambos representan derechos sobre el mismo Ethereum original, y al llegar la fecha de vencimiento, un oráculo determina el valor final del ETH y los fondos se reparten automáticamente según unas reglas prefijadas.

La diferencia crucial es que el sistema no puede quedar insolvente. El valor combinado de los dos activos siempre equivale al ETH depositado. No hay liquidaciones forzosas, ni llamadas de margen, ni necesidad de vigilar el precio minuto a minuto. Los oráculos solo intervienen en momentos concretos (la fecha de vencimiento), lo que permite utilizar mecanismos más lentos y potencialmente mucho más seguros.

La gran novedad es que el sistema no puede quebrar: el valor combinado de ambos activos siempre equivale al ETH depositado.

Más allá del dólar: un abanico de activos sintéticos con menor riesgo

El cofundador de Ethereum no limita su idea a replicar el dólar. En su documento argumenta que este mismo diseño se podría aplicar para crear activos sintéticos vinculados a índices de inflación, materias primas, alquileres, índices bursátiles o cualquier referencia económica. Todo ello usando únicamente ETH como garantía subyacente. Es decir, sin necesidad de sobrecolateralización con otros tokens ni de mecanismos complejos de estabilización.

Se abre así la puerta a una nueva generación de productos financieros descentralizados donde el riesgo de manipulación de los oráculos se reduce de forma drástica. Eso sí, el propio Buterin reconoce que la stablecoin resultante no sería perfectamente estable. Puede haber pequeñas desviaciones respecto al activo de referencia. Pero, a cambio, se gana en robustez estructural.

¿Un punto de inflexión para las DeFi o una solución con matices?

La propuesta llega en un momento en que las stablecoins descentralizadas han demostrado su utilidad, pero también sus puntos ciegos. Durante el verano DeFi de 2020, las liquidaciones en cascada pusieron de manifiesto lo frágil que puede ser un sistema basado en la vigilancia constante del precio. Cualquier fallo en un oráculo puede provocar pérdidas multimillonarias en cuestión de minutos. El enfoque de Buterin podría cambiar esa dinámica al trasladar la gestión del riesgo del protocolo a los propios usuarios, que decidirían cuándo reequilibrar sus carteras sin presión externa.

Más de un analista coincide en que la dependencia de los oráculos es uno de los mayores obstáculos para la escalabilidad de las DeFi. Un diseño que reduzca esa dependencia, aunque no la elimine por completo, resulta atractivo. Sin embargo, la propuesta está aún sobre el papel. Hacerla realidad implicaría construir nuevos contratos inteligentes, someterlos a auditorías y, sobre todo, convencer a los usuarios de que migren desde los modelos actuales. El camino técnico no es sencillo.

Personalmente, creo que este tipo de innovación conceptual es justo lo que necesita el sector. En lugar de repetir recetas que funcionan a medias, Buterin explora una arquitectura distinta, más cercana a la lógica de los mercados financieros tradicionales pero adaptada al espíritu descentralizado de Ethereum. Queda por ver si el ecosistema DeFi está preparado para abrazar esta transición.


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