El cobre llega a máximos históricos a pesar de que su mercado esté cayendo en la incertidumbre 

Existe una situación de sobrecapacidad de refino y de escasez del mineral en bruto. La AIE sugiere que el sector podría requerir modelos contractuales alternativos a las tradicionales TC/RCs, así como acuerdos más personalizados entre mineras y fundiciones.

A principios de 2026 el cobre llegó a 14.500 dólares por tonelada (intradía), habiendo superado por primera vez los 12.000 por tonelada en diciembre de 2025. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), estos niveles reflejan no solo presiones cíclicas sino también tensiones estructurales crecientes en el mercado global del metal rojo.

Una demanda en expansión frente a una oferta cada vez más ajustada

La AIE destaca que la demanda mundial de cobre está creciendo de forma sostenida impulsada por la transición hacia sistemas energéticos más electrificados y digitalizados. Sectores como las energías renovables, la electrificación del transporte, la construcción de infraestructuras y los centros de datos para inteligencia artificial requieren grandes cantidades de cobre, elevando el consumo global año tras año.

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No obstante, la oferta enfrenta serios desafíos; en este sentido, la AIE advierte que, las minas actuales están experimentando una situación que podría dar pie a un déficit del mercado en un 30% para 2035. Esto se debe a que cada vez más se está reduciendo la cantidad de mineral que se extrae por roca (ley de mineral más baja), llegando a descensos de hasta el 40% en las últimas décadas; sumado a los aumentos de costes de hasta un 65% desde 2020 y más de 17 años de espera entre el descubrimiento y la producción de nuevos proyectos mineros.

PIEDRA DE COBRE Merca2.es
Mineral de cobre. Fuente: Agencias

Aunque los precios del cobre han alcanzado máximos sin precedentes, la AIE subraya que el sector intermedio del mercado, como es el caso de las fundiciones de cobre, está bajo presión severa, debido a que las tarifas a las que están expuestas esta clase de instalaciones por procesar concentrado de cobre, conocidas como TC/RCs (treatment and refining charges), han caído de manera dramática.

La AIE advierte: El sector energético está entrando en un proceso de descapacitación por falta de técnicos

Según la AIE, el benchmark anual de estas tarifas se fijó en 0 dólares por tonelada en enero de 2026, el nivel más bajo registrado en décadas. A esto se le suma que, las tarifas al contado han estado en negativo desde 2024, es decir, que hay menos mineral que fundiciones disponibles para procesarlo.

Este fenómeno ha sido especialmente relevante en China (hay que recordar que tiene un importante peso en los minerales estratégicos claves para la transición energética), que tiene tanta capacidad de fundición que elevó en 2005 la capacidad de función global en más de un 90%; llevando su participación desde aproximadamente el 15% hasta cerca del 50% de la capacidad mundial en 2025. Por lo que el gigante asiático se convierte en uno de los ejemplos y motores de este fenómeno debido a sus elevadas capacidades de refino de mineral que no corresponden con el volumen de cobre en bruto.

Bobinas de cobre. Fuente: Agencias.
Bobinas de cobre. Fuente: Agencias.

La caída de las tarifas de procesamiento ha comprimido los márgenes operativos de muchos fundidores, especialmente los independientes que dependen de la compra de mineral en el mercado. Aunque algunos todavía generan beneficios gracias a los elevados precios de subproductos como el oro, la plata o el ácido sulfúrico, la AIE apunta a que la dependencia de estos subproductos solo introduce mayor volatilidad en sus ingresos.

Impactos estratégicos y estructura del mercado

De esta forma, la AIE advierte que la creciente concentración de la capacidad de procesamiento, sobre todo en Asia, plantea riesgos estratégicos para las cadenas de suministro mundiales. En este sentido indica que, si el entorno de tarifas deprimidas persiste y los precios de subproductos se corrigen a la baja, muchos fundidores independientes podrían enfrentar serias dificultades económicas, lo que a su vez podría reducir aún más la diversidad y resiliencia del sector.

Para mitigar estos riesgos, la AIE sugiere que el sector podría requerir modelos contractuales alternativos a las tradicionales TC/RCs, así como acuerdos más personalizados entre mineras y fundiciones. Además, políticas que fomenten la diversificación geográfica de la capacidad productiva, la inversión en tecnología de reciclaje y eficiencia, y una mayor exploración minera se consideran necesarias para aliviar las tensiones estructurales del mercado a medio y largo plazo.

En definitiva, el cobre no está pasando por una buena situación debido a que se tarda demasiado en desarrollar nuevas minas, al igual que una oferta de refinerías que sobrepasa por mucho a los volúmenes de este mineral en bruto, crucial para la transición energética.


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