Siete, nuevo canal televisión con 25 millones de euros para competir con Cuatro y La Sexta

El Gobierno otorga la licencia al vigésimo tercer canal privado, que competirá con Cuatro y La Sexta desde el próximo otoño. Su modelo, centrado en debates y actualidad en directo, apunta a las estrellas de RTVE.

El Consejo de Ministros aprobó el martes la adjudicación de la vigésimo tercera licencia de televisión privada de ámbito nacional. El consorcio Siete se ha hecho con el permiso y ya trabaja para poner en marcha un canal generalista que competirá directamente con Cuatro y La Sexta, con un presupuesto operativo anual de entre 20 y 25 millones de euros. Si los plazos se cumplen, la señal estará en antena antes de que termine el otoño de 2026.

La propuesta de Siete —nombre comercial de Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo— se impuso a la oferta de Mediaset en el concurso público. El Gobierno priorizó el criterio del pluralismo, dado que el grupo italiano ya aglutina siete canales en el dial nacional: Telecinco, Cuatro, FDF, Boing, Divinity, Energy y Be Mad. La entrada de un nuevo operador, por tanto, amplía el abanico de voces en un mercado audiovisual altamente concentrado.

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Un modelo sin informativos pero con mucho directo

La cadena no contará con servicios informativos propios. En su lugar, la programación se volcará en la actualidad en directo, con debates, tertulias y espacios de análisis como ejes centrales. Fuentes del consorcio explican que se trata del único formato que ha resistido la ofensiva de las plataformas de streaming como Netflix o HBO y que apuestan por «abrirse un hueco frente a las seis grandes cadenas» nacionales.

Esa apuesta por el formato conversacional permite ajustar los costes de producción, porque prescinde de redacciones de noticias y externaliza tanto los servicios técnicos como la gestión comercial. El presupuesto de 25 millones es notablemente bajo para un canal generalista: Mediaset y Atresmedia manejan cifras entre diez y veinte veces superiores.

El verdadero atractivo de la propuesta, sin embargo, serán los nombres propios. El consorcio ya mira a las estrellas de RTVE, con Javier Ruiz y Silvia Intxaurrondo como fichajes prioritarios, aunque la lista se amplía a Jesús Cintora o Marta Flich. No hay contratos firmados aún, pero la intención es construir una parrilla con «grandes profesionales de la comunicación» que operen con plena independencia editorial. El canal quiere ser un espacio de opinión y actualidad, no una trinchera militante, según sus impulsores.

Con un presupuesto anual de 25 millones, Siete no competirá por los ingresos publicitarios de las grandes cadenas, sino por la atención de una audiencia que ya ha roto con la televisión lineal como única fuente de información.

Los cuatro inversores que apuestan por el pluralismo televisivo

Detrás del proyecto hay un grupo de cuatro accionistas con participaciones iguales, tres de ellos también accionistas minoritarios de Prisa. El primer 25% corresponde a Andrés Varela, único socio con experiencia televisiva directa, aunque su inversión es a título personal y no a través del Grupo Alconaba. Le sigue Diego Prieto, empresario andaluz del sector de las ambulancias. Otro 25% está en manos de una sociedad vinculada a Adolfo Utor, dueño de la naviera Baleària. El capital lo completa el argentino José Luis Manzano, a través de Integra Capital, multimillonario con negocios en energía y minería que controla la cadena Telefe.

El asesoramiento estratégico corre a cargo de José Miguel Contreras, fundador de Globomedia y artífice de La Sexta. La incorporación de Luis Morales Losada, exdirectivo de Mediapro, como Production Manager es el primer fichaje ejecutivo de una estructura que, en los próximos meses, deberá levantar un canal de la nada. El consorcio tiene seis meses para empezar a emitir, un plazo ajustado para un proyecto que parte prácticamente de de cero.

TDT nuevo canal

Análisis: Un hueco estrecho en un pastel repartido

El mercado televisivo español no vive su mejor momento. La publicidad ha perdido más de 80 millones de euros en el último año y la audiencia lineal se erosiona en favor de las plataformas digitales. Lanzar un canal con apenas 25 millones de euros de costes anuales puede parecer una apuesta temeraria. Pero la estrategia de Siete no pasa por construir una redacción mastodóntica, sino por articular un escaparate de opinión y actualidad que ya ha demostrado su tirón en los canales generalistas tradicionales.

El intento recuerda, salvando las distancias, al nacimiento de La Sexta en 2005, que también combinó capital diverso, fichó a rostros de la competencia y apostó por formatos alternativos. La diferencia es que entonces había pastel publicitario y un espectro de TDT recién ampliado. Ahora la tarta es más pequeña y ya está servida. Los promotores insisten en que su horizonte no es solo la televisión convencional, sino una plataforma de contenidos audiovisuales con el entorno digital como territorio base. Esa ambición transmedia es, quizás, la única tabla de salvación para un canal que nace sin red.

La llegada de Manzano, que controla Telefe, abre la posibilidad de sinergias internacionales y acceso a contenidos argentinos, aunque de momento no se ha materializado ningún acuerdo. Tampoco se ha concretado la posibilidad de licenciar la marca CNN, un movimiento que daría empaque informativo inmediato. Lo que sí es seguro es que el mercado estará atento al desenlace. En seis meses se verá si el milagro se produce o si la televisión en abierto es ya un jardín demasiado pequeño para tantas flores.


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