En el último mes del año pasado hay dos realidades muy claras respecto al sistema energético español que van a determinar 2026: la consolidación de las energías renovables como pilar central del sistema eléctrico y el cuello de botella sin resolver al que se enfrenta las redes. Estas son las principales conclusiones del último informe de APPA Renovables que realiza de forma mensual para ver el desempeño que ha tenido el sistema energético español.
Las renovables sostuvieron casi la mitad de la demanda en pleno invierno según APPA
En este sentido, las energías renovables alcanzaron una generación de 11.359 GWh, es decir aportaron un 48,9% al mix eléctrico español. Un dato especialmente significativo si se tiene en cuenta que se produce en uno de los meses de mayor demanda del año, cuando tradicionalmente las tecnologías convencionales recuperaban protagonismo. Por lo que, según apunta el informe de APPA, estas cuentas no responden a un hecho aislado, sino a la consolidación de una tendencia arraigada dentro del sistema eléctrico del país.
Este crecimiento sostenido de las renovables ha permitido contener el uso de tecnologías fósiles, reducir la dependencia energética exterior y moderar el impacto de los precios internacionales del gas y del CO₂ sobre el mercado eléctrico. Sin embargo, el propio informe advierte de que este éxito empieza a chocar con una limitación cada vez más evidente: la capacidad de las redes eléctricas para absorber, transportar y gestionar toda la nueva generación renovable que ya está en marcha o en fase de desarrollo.

En este sentido, el informe de APPA Renovables recuerda que a cierre de diciembre, más de 134.000 MW contaban ya con permisos de acceso concedidos, a los que se suman más de 53.000 MW adicionales en tramitación. A esto se añade la reserva de más de 165.000 MW repartidos en 386 nudos destinados a concursos de generación. Esto se traduce en que la generación de energías renovables se está desarrollando a un ritmo más rápido del que crecen las infraestructuras eléctricas.
Debido a esta saturación, se siguen reportando también en los últimos compases del año una realidad que responde a este atraso en redes: los vertidos. Durante diciembre, la Energía Renovable No Integrable superó los 50 GWh, una cantidad que representa energía limpia que no pudo ser aprovechada por limitaciones técnicas. Además, los servicios de ajuste están incrementando los costes del sistema, reduciendo así la eficiencia global del modelo energético.
APPA: Las renovables superan el 50% del mix eléctrico pero con volatilidad en precios
El comportamiento del mercado eléctrico también ofrece pistas claras sobre hacia dónde debe dirigirse el sistema. Aunque el precio medio mostró una ligera subida interanual, la diferencia entre las horas de mayor y menor precio volvió a ser muy acusada. Las horas centrales del día, con elevada producción solar, registraron precios significativamente más bajos que las franjas nocturnas, donde la menor aportación renovable dispara los precios. Este patrón refuerza el papel estratégico del almacenamiento, la hibridación de tecnologías y la gestión de la demanda como elementos clave para estabilizar el sistema y aprovechar al máximo la generación renovable.
Por otro lado, APPA también ha apuntado a que la demanda eléctrica siguió creciendo, con un aumento superior al 4% respecto a diciembre del año anterior. Este incremento está alineado con el proceso de electrificación de la economía, que anticipa un escenario en el que la presión sobre el sistema será aún mayor en los próximos años.
El informe también apunta a una evolución desigual en otros vectores energéticos sostenibles. En el caso del biometano, este continúa creciendo a tasas elevadas, aunque su peso en el conjunto del sistema gasista sigue siendo marginal, mientras que el hidrógeno renovable mantiene costes muy elevados llegando a un precio medio de 153,82 €/MWh . Es decir, que aunque puedan aportar a la descarbonización energética del país, siguen siendo sectores muy marginales y limitados.
En definitiva, diciembre de 2025 deja una fotografía nítida del momento energético que vive España: las renovables ya son el motor del sistema eléctrico, pero su pleno aprovechamiento está condicionado por una red que no ha evolucionado al mismo ritmo.





